El lienzo de Carlos Mérida se adjudica por 25.000 euros en Durán
Su venta, junto a la del boceto de Diego Rivera, fue lo más destacado en la cita de los días 25 y 26 de marzo
Aunque en nuestro artículo de previos (ver) sobre la oferta de Durán, nos centramos en el boceto del mexicano Diego Rivera, dada la importancia de su creador, mencionamos también que uno de sus ayudantes en su primer mural La creación, fue el guatemalteco Carlos Mérida (1891-1984). Corría el mes de enero de 1922, cuando Rivera terminó su trabajo en el interior del anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional de México. Y Mérida, tras trabajar también con Rufino Tamayo, comenzaba una ruta que le terminaría llevando, por los derroteros de la geometría y la abstracción con los que insufló vida a su tradición maya, a la cima. Ya en 1919 había visitado en París los estudios de Picasso, Mondrian, Modigliani, van Dongen y Anglada Camarasa, pero en 1927 volvió de nuevo para reencontrarse con una modernidad más acorde con sus inclinaciones, la de Picasso, pero también la de Klee y de Miró.
De él (ver y ver) se ofrecía por 25.000 euros una obra con petroplástico sobre amatl sobre tabla: Sin título, 1971 (69 x 40 cm; lote 220), procedente de Almer Arte y Decoración, México City, y de la colección particular de Pedro de Oraá. Y en ese precio se adjudicó al único interesado que los ofreció. Buena compra, sin duda, aunque pensé que subiría alguna puja más, comparándola con otras ventas de piezas similares en un pasado no muy lejano.
Ya que estamos, mencionemos el Boceto para el mural del Stock Exchange de San Francisco (carbón sobre papel, 43 x 32,5 cm; 255), de Diego Rivera, con informe de Diego Alvarado Rivera, bisnieto del artista, que también se adjudicó al único interesado por los 18.000 euros pedidos. Con el 23% de comisión de la sala y los impuestos, no dejan de ser 22.140 euros por un boceto en estado todavía un tanto embrionario, lejano a la composición final, como comentamos en los previos.
Hay que reconocer que los intereses de la mayor parte de los coleccionistas de la sala van por otra línea. Y ayer quedó claramente expuesto pues los lotes más pujados fueron los de artistas finiseculares, que terminaron su formación en Roma y desarrollaron una pintura preciosista. La venta más destacada fue la del ovetense Luis Álvarez Catalá, cuyo lienzo Recibiendo en palacio, 1894 (O/L, 64,5 x 100,5 cm; 460), una composición con más de veinte personajes y todo un despliegue de objetos decimonónicos firmada en Roma, subió de 15.000 a 19.000 euros. Le siguió el lienzo del valenciano Vicente March; Leyendo a las hilanderas (O/L, 33 x 50 cm; 447), firmado también en Roma, con esquema similar aunque en una suerte de casa de campo, pasó de 15.000 a 16.000 euros. Ya que estamos, mencionaré también el Paisaje cubano (O/L, 70 x 50 cm; 476), del tinerfeño -afincado luego en La Habana- Valentín Sanz que, con certificado de Olga López Núñez, subió de 7.000 a 9.000 euros.
En una línea claramente más moderna y evolucionada tanto en concepción como en fecha de realización, se sitúan las siguientes ventas. De Julio Romero de Torres, Retrato de la niña Encarnación Sanginés Suárez-Guanes (óleo y temple/L, 36 x 36 cm; 405), con el necesario visto bueno de Mercedes Valverde, pasó de 15.000 a 17.000 euros, ofrecidos por un coleccionista al teléfono.
Del valenciano José Navarro Llorens, su gran Marina (O/L, 87 x 164 cm; 494), no fue extraño que subiera a los 9.000 euros, ofrecidos por un comprador en puja previa por escrito defendida por la mesa. De ese mundo, pero en su vertiente andaluza, la Vista del Guadalquivir (O/L, 44 x 75 cm; 487) del sevillano Emilio Sánchez Perrier, que lo firmó en su tierra, se adjudicó por la salida, 7.000 euros, lo mismo que sucedió con el Paisaje (O/L, 95 x 80 cm; 483), del malagueño Antonio Muñoz Degraín, adjudicado por apenas 6.000 euros.
En maestros antiguos, amplia oferta pero con precios que siguen estando -a pesar de que bastantes eran nuevas salidas- por encima del mercado. Destacaron los 14.000 euros ofrecidos por la tabla de Escuela valenciana del siglo XVII, Santa María Mayor (O/T, 87 x 66 cm; 547), la subida de 9.500 a 11.000 euros del Bodegón con flores y caracolas (O/L, 86 x 66 cm; 517), del Maestro de los vasos de grutescos, y los 9.000 por el Nacimiento de san Juan (O/L, 112 x 205 cm; 556), atribuido a Juan del Castillo. Daniel Díaz @Invertirenarte