El Leonardo que se ha ‘colado’ en el Metropolitan sin avisar
La Virgen del huso atribuida al maestro y taller lleva meses expuesta en el museo neoyorquino, pero nadie ha anunciado su llegada oficialmente. Quizá para no levantar ampollas, porque su autoría siempre ha generado debate. Ha sido como una presencia silenciosa en la sala 609 del Metropolitan hasta que los medios han señalado que la pintura, préstamo «a largo plazo» del coleccionista Kenneth C. Griffin, cuelga entre Francesco Francia y Andrea Solario.
Muy pocas veces ocurre que una pintura de Leonardo pase inadvertida. Mucho menos en un museo de la talla del Metropolitan, que no conserva ninguna obra del florentino, salvo los préstamos que ha conseguido en el pasado como San Jerónimo orando en el desierto cedido temporalmente por los Museos Vaticanos en 2019. Por eso extraña tanto que ahora que ofrece otra pintura del maestro renacentista –reclamo indiscutible de grandes masas–, no lo haya gritado a los cuatro vientos.
La Virgen del huso, también conocida como La Virgen hilandera o Virgen de Lansdowne, es un préstamo de Kenneth C. Griffin, coleccionista que hizo fortuna con los fondos de inversión y que es dueño, entre otros tesoros, de este lienzo que lleva en la institución neoyorquina desde al menos dos meses.
Si ha llamado la atención de muchos o ha sido la ocasión perfecta para que especialistas de todo el mundo se hayan acercado a analizarla en directo, es algo que se ha mantenido en secreto. El caso es que la pequeña pintura -mide algo más de 50 centímetros de alto- ha colgado en la sala 609 del Met como un invitado secreto, casi como un intruso. Y quizá haya pasado inadvertida entre los imponentes santos de Francesco Francia y Andrea Solario hasta que, la semana pasada, un redactor de ARTnews reparó en ella.
Ni entonces ni ahora hubo comunicado oficial o nota de prensa. Solo una escueta aclaración que explica que la pintura es “un préstamo a largo plazo”. ¿Por qué tanto secretismo y contención, cuando se trata del mismísimo Leonardo? Pues porque la cosa no está tan clara…
Fechada en 1501-1505 y atribuida al maestro con ayuda del taller, esta Virgen de Lansdowne es una de las tres versiones que se conocen de una misma escena; otra es la Virgen de Buccleuch depositada temporalmente en la Galería Nacional de Escocia y la tercera pertenece a Carlos Slim. Todas muestran a la Madonna con el Niño sosteniendo un huso con forma de cruz como prefiguración de la Pasión.
Y todas han luchado por ser ‘la auténtica’ durante décadas, aunque con diferente éxito. Pues hay quien piensa que el original se perdió y que solo nos han llegado copias de sus discípulos. Solo se sabe que fue un encargo de Florimond Robertet, secretario de Luis XII de Francia a Leonardo, de cuyo taller salieron, al menos, dos de estas composiciones.
La obra que ahora se expone en Nueva York ha sido objeto de estudio y controversia, razón por la cual en los últimos años se ha mantenido alejada del foco mediático. Aunque no del ojo experto, que ha seguido analizando sus formas y trazos con extrema minuciosidad; como Martin Kemp, que continúa tratando de discernir hasta dónde llegó la mano de Leonardo y cuál fue la implicación de sus discípulos. Y si hace tiempo se decantaba por un cuadro ejecutado por el taller a partir de un dibujo del maestro, ahora cree ver más Leonardo y menos taller. Para poder comprobarlo en persona habrá que viajar a Nueva York, aunque no sabemos durante cuánto seguirá a ojos del público. Sol G. Moreno



