EL INFLUJO MEDITERRÁNEO EN LA OBRA DE PICASSO

EL INFLUJO MEDITERRÁNEO EN LA OBRA DE PICASSO

Hoy abre sus puertas en la Fundación Canal de Madrid la exposición Picasso y el Mediterráneo, que incluye una selección de más de 90 piezas, entre grabados, ilustraciones y cerámicas, todos ellos procedentes de la colección que atesora la Fundación Picasso-Casa Natal de Málaga, que describen la relación del pintor malagueño con el Mare Nostrum, una fuente de inspiración constante en la prolija producción de Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973). En el recorrido puede observarse con nitidez el sentido del paisaje, su aproximación a la mitología, el clasicismo que impregna muchas de sus creaciones, la playa o la tauromaquia, entre otros temas, que influyeron y condicionaron su devenir plástico.

Pablo Picasso. Las mujeres de Árgel según Delacroix. Variación 1955. c Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, 2017

En las obras expuestas se admira el lenguaje personal y los rasgos mediterráneos que denotan muchas de sus composiciones. Y por ello, los organizadores han dividido la muestra en cuatro secciones que están interrelacionadas: la Tauromaquia:un ritual mediterráneo; el esplendor de los cuerpos; la celebración mitológica; y las expresiones del mundo antiguo, con especial atención a la Biblia, el mundo grecorromano y el mundo árabe.

Pablo Picasso. Salomé. 1948. c Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, 2017
Pablo Picasso. Salomé. 1948. c Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, 2017

En la primera parte de la muestra, la más numerosa con 44 obras, encontramos una serie de composiciones en torno a la fascinación que sintió Picasso por los toros, afición que heredó de su padre y que comenzó a plasmar en sus primeros dibujos. Sin embargo, esta admiración hacia los toros fue algo muy recurrente en su carrera como artista como se puede ver en las litografías que realizó entre diciembre de 1945 y enero de 1946, donde partiendo de una representación realista va tendiendo a una simplificación de la figura del animal, con una mirada cubista y más tarde surrealista. Además encontramos representaciones de cabezas de toro o de cuerpo entero, a veces en seres alados, junto a escenas de corridas de toros. E incluso libros ilustrados como el que hizo para una famosa novela de Balzac: La obra maestra desconocida, publicado en 1931.

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Pablo Picasso. Tres desnudos de pie con esbozos de rostros,  Modelo contemplando un grupo escultórico. 1933. c Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, 2017

Un aspecto importante es el desnudo humano, muy relevante en la evolución picassiana, porque partiendo de la iconografía grecorromana laten a la vez el erotismo y la sensualidad como se observa en Mujer ante un espejo, 1950, o en la cerámica La Fuente, donde rindió homenaje a Ingres. Y junto a ellas Escena de playa, 1956, un plato de cerámica que evoca los veranos que pasó Picasso en una playa de Antibes o en Juan Les Pins. La tercera parte está centrada en la celebración mitológica, y ahí vemos cómo el minotauro, el centauro, el fauno o los amorcillos son transformados porque Picasso quiso reinterpretar la tradición y presentar nuevos valores: felicidad, vitalidad, danza y música, entre otros.

En la última sección, dedicada al Mundo Antiguo, vemos con nitidez cómo le influyó el mundo antiguo en su evolución artística, porque exceptuando el período cubista, en el resto siempre hubo un hilo conductor con temática clásica.  Desde representaciones vinculadas a la Biblia como Salomé y La danza bárbara, ambas de 1905, con un marcado simbolismo, pasando por su mirada orientalista basada en la influencia que tuvo Delacroix en algunas piezas de los primeros años del siglo XX, hasta llegar a ese constante homenaje a los griegos y romanos  en un grabado de 1927-28, Tres desnudos de pie con esbozos de rostrosModelo contemplando un grupo escultórico (1933) de su conocida Suite Vollard o la composición que hizo en 1971: Degas soñando. Pareja en carro siciliano y hombre joven con toga.  En resumen casi un centenar de obras que se podrán ver hasta el 15 de agosto y que ilustran a esos espacios y seres que habitaron el imaginario creativo de Picasso a lo largo de casi toda su vida. Julián H. Miranda