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EL CANON GRIEGO DE LA COMPETENCIA EN CAIXAFORUM MADRID


La sociedad griega de la antigüedad estaba llena de mitos sobre la guerra, el deporte y la cultura, imperando un espíritu de sana competencia que tuvo un gran reflejo en las artes. Ahora CaixaForum Madrid presenta en sus salas temporales la exposición Agón!. La competición en la Antigua Grecia, con piezas procedentes del Museo Británico, seleccionadas por Peter Higgs, uno de los grandes expertos en escultura y arquitectura de la antigua Grecia y buen conocedor de este friso de arte griego. La exposición, que supone el segundo proyecto gracias al acuerdo entre la Obra Social “la Caixa” y el Museo Británico, reúne más de 170 objetos que ilustran cómo era el espíritu de competición que definía en buena medida el mundo griego de ese período clásico. Muchas de las obras han sido restauradas y otras se exhiben por primera vez fuera del Museo Británico. Junto al comisario, en la presentación estuvieron presentes la directora general adjunta de la Fundación “la Caixa”, Elisa Durán; y el director del Museo Británico, Hartwig Fischer.

Los griegos pensaban que la competición era algo inherente a la naturaleza humana porque tenía valores positivos y era algo dinámico  que definía una idea de lo colectivo y suponía también un elemento de cohesión social. Por ello, en el comienzo de la exposición la diosa de la victoria, Niké, que siempre conectaba el mundo de los dioses con el de los mortales, nos adentra en una recorrido por los diferentes temas y ámbitos que vertebran la muestra, desde los atletas que participaban en los Juegos Panhelénicos, a los autores de teatro que sabían con su talento atraer a miles de espectadores, pasando por el espíritu de supervivencia y combate que suponía la guerra en la antigua Grecia. Todo ese ecosistema sirvió de inspiración a escultores, artesanos y artistas de varias disciplinas para crear miles de obras de gran belleza, que celebraban los triunfos en la vida, pero también como homenaje a la muerte, presentes en tumbas y mausoleos de gran suntuosidad.

Entre el centenar largo de obras elegidas para su exhibición en Madrid, el comisario ha incluido una docena de estatuas de grandes dimensiones, sellos grabados, monedas, o esas magníficas esculturas del Mausoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas del mundo antiguo, que han sido restauradas recientemente para que el público que visite la exposición pueda contemplarlas en todo su esplendor. Esta célebre obra funeraria fue la tumba del rey Mausolo y fue encontrada en la actual Turquía. En un friso de mármol muy conocido vemos una emotiva batalla entre griegos y amazonas, fechado en el siglo IV a. C. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 15 de octubre y como siempre CaixaForum organiza una serie de actividades académicas para profundizar en el conocimiento de las grandes culturas del pasado.

 

La muestra, tras esa introducción con la expresiva Niké alada con las ropas agitadas por el viento, se articula en seis partes que nos hablan de los ámbitos preferentes de la sociedad griega en la antigüedad. La primera, El juego en la infancia,  centra su mirada en cómo era un período temporal para prepararse al tránsito de niño a hombre, y lo hacían ganando o perdiendo, practicando deporte o preparándose para la guerra o desarrollando el intelecto.

La segunda parte tiene como eje las competiciones deportivas. En tiempos de paz se celebraban los Juegos Panhelénicos en lugares cono Delfos, Istmia, Nemea y sobre todo Olimpia, verdaderos espacios para rivalizar entre todos los atletas. En esta última ciudad se celebraron durante más de 1.000 años, con periodicidad cuatrienal, y servían como homenaje a los dioses, Han quedado numerosas esculturas y frisos con lanzadores y corredores practicando las disciplinas deportivas del mundo griego. Sin embargo, también se organizaban competiciones teatrales y musicales, algunos de ellos en festivales para honrar a Dioniso, y congregaban a miles de varones de todo el mundo griego. No en vano en estas pruebas participaron autores tan importantes como Esquilo, Eurípides, Sófocles y Aristófanes, entre otros. El teatro, la poesía, la música y la danza fueron artes que impregnaron el ocio y la formación educativa de una gran parte de la sociedad griega de ese momento.

La guerra como enfrentamiento supremo entre las ciudades estado por un lado, y los reinos que rodeaban a la antigua Grecia fueron un motivo constante en la representación de escenas de guerra, que está  presentes en esculturas, relieves, cerámica, pintura sobre tabla y la forja de cascos, espadas, y armaduras, que se inspiraban entre imágenes de batallas legendarias y reales: Troya o las guerras médicas, entre otras. Y también se puede observar cómo evolucionaron los materiales de las armaduras primeras, casi todas de bronce, que fueron paulatinamente sustituidas por materiales más ligeros, a bases de cuero o lino con escamas de bronce.

A los griegos antiguos les fascinaba narrar oralmente historias de mitos y héroes, desde los dioses olímpicos con sus hazañas hasta las aventuras de los semidioses. En el capítulo de héroes sobresalen Aquiles y Heracles, ambos con un progenitor inmortal y otro mortal, pero cuyas peripecias eran apasionantes para el que las contaba y los que las escuchaban. Tanto la guerra de Troya, que recogió Homero en la Ilíada como en los doce trabajos de Heracles la imaginación se desbordó durante generaciones y dio lugar a numerosas leyendas de ambos héroes.

Por último, la exposición se ilustra con la rivalidad social en la vida cotidiana y en la muerte, que también fue un modo de competir en función de la riqueza y el estatus. Era algo que fluía en los espacios públicos, el modo de adornarse y vestirse en la esfera pública, la riqueza para poder pagar un retrato esculpido, o bien la competición y notoriedad en la muerte, tema que era muy importante para los antiguos griegos y en los que se manifestaba qué tipo de ceremonia, qué mausoleo o tumba elegían y podían pagar, en suma un modo de fijar la percepción de su paso a la posteridad. Uno de los momentos más emotivos cuando concluye la muestra es admirar los restos que se exhiben de la tumba del rey Mausolo en Halicarnaso, realizada entre los años 377-353 a,C, un sátrapa que admiraba la cultura griega, que llegó a planificar qué tipo de tumba quería para la posteridad y dio lugar a una construcción monumental en mármol, en la que participaron algunos de los mejores escultores y arquitectos de ese momento, que decoraron con elegantes estatuas y frisos tallados de gran belleza. Julián H. Miranda

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