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Diego Velázquez. Retrato de niña o Joven Inmaculada, detalle. Salida y remate: 8.000.000 euros

EL BOMBAZO DEL VELÁZQUEZ DE ABALARTE

La sala de Juan Bravo ofrece el día 25 una pequeña y selecta oferta donde destaca además un inédito cuadro de Alonso Cano y dos trabajos de Fernando Amorsolo de la colección de Fernando Zóbel

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El pasado día 3 de abril, ante el asombro y la perplejidad de los asistentes, fue presentado en sociedad en la casa de subastas Abalarte, un cuadro inédito de Velázquez, que saldrá a la venta el próximo día 25. La campaña mediática, tras la presentación por parte de Richard de Willermin -el experto de pintura antigua que lo avala-, ha tenido un efecto verdaderamente magnífico, compitiendo como quien dice con las exposiciones de la Hispanic en el museo del Prado y de los 80 años del Guernica en el Reina; y en el mundo profesional, sorpresa y alegría profundas, fundamentalmente.

El Retrato de niña o Joven Inmaculada (O/L, 57,5 x 44 cm; lote 41), pintado por Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, procedente de una colección particular donde lleva varias generaciones, era un cuadro ya conocido hace años, en un reducido círculo, obviamente. Vistas las radiografías se aprecia perfectamente una corona de estrellas alrededor de su cabeza y una perla como pendiente, que fueron finalmente eliminados para quedar, simplemente, como un retrato de niña. Para una descripción mas pormenorizada, les recomendamos la lectura tanto del artículo en Ars Magazine de Sol G. Moreno (ver) como el de @Investigart en su blog (ver).

Presentada en su momento no el cuadro, como había dicho anteriormente, sino una fotografía del cuadro en blanco y negro al experto Alfonso E. Pérez Sánchez que dijo “no te voy a decir lo que quieres oir”, la familia decidió guardar la obra sin mayores indagaciones. En junio de 1990 la casa de subastas Ader-Picard-Tajan de París sacó a pujas una Inmaculada Concepción de 142 x 98 cm atribuida a Diego Velázquez; el debate sobre su atribución lo servían en bandeja de plata, y afloraron entonces las luchas entre los partidarios de Velázquez y los de Alonso Cano, jóvenes artistas ambos de cuya primera formación y estilo en el naturalismo más avanzado en el taller del sevillano Francisco Pacheco aún sabemos poco. La venta se saldó con el cobro de 2.744.082 euros.

Las razones estilísticas aducidas en la atribución a Velázquez hacen referencia no sólo a la Inmaculada, 1618-19 de la National Gallery de Londres (ver) y a la Adoración de los Magos del museo del Prado (ver), firmada en 1619, sino también a los estudios cromáticos y técnicos. Admitida esa atribución -Benito Naverrete publicó su estudio en Ars Magazine en 2009 (ver), poco antes de morir Pérez Sánchez en 2010-, y comprada por la fundación Focus-Abengoa (ver) en 2009, es lógico admitir entonces también la que ahora sale a pujas, que anticipa ligeramente su estilo, una especie de eslabón perdido encontrado que confirmaría así la atribución de la de Abengoa, según se quiera ver.

Que la pieza destila una calidad e intensidad especiales y sobresalientes, es una conclusión que surge nada más verla. Que ningún verdadero experto –y ya la han visto varios- haya dicho a día de hoy alto y claro que no es de su mano, también es un dato. Que estuviese atribuida en su momento a Velázquez, Cano o Herrera el Viejo es asunto del pasado que hoy deben retomar y decidir esos expertos al más alto nivel. Esperemos eso sí, que la atribución quede confirmada con una venta acorde con su calidad. Porque ahora toca a la sala y a la propiedad elegir ese precio adecuado y ajustado, pues se ofrece debiendo consultar al departamento el posible importe final… Uno excesivamente alto dificultaría notablemente su venta en el mercado y, de alguna manera, su atribución podría quedar en entredicho, al menos para el gran público que leería algún titular del estilo El supuesto Velázquez queda sin comprador. Excesivamente bajo, levantaría sospechas. Y eso depende en gran medida, a la postre, de que el Estado la declare BIC (Bien de Interés Cultural), inexportable o no.

En cualquier caso, las referencias donde debería moverse son claras: la Santa Rufina (O/L, 77,2 x 64,6 cm) fue comprada por Focus-Abegoa (ver) en Sotheby’s Londres en julio de 2007 por 8,420,000 GBP (12.472.546 euros) -la estimación era de seis a ocho millones de libras (ver periplo)-, por encima de su compra en Christie’s Nueva York en enero de 1999 por 8,912,500 USD (7.844.192 euros). Y en diciembre de 2011 su última venta, menor en calidad y tamaño: Portrait of a gentleman, bust-length, in a black tunic and white golilla collar (O/L, 47 x 39 cm, ver) se vendió en Bonhams Londres por 2,953,250 GBP (3.446.738 euros), dentro de la razonable estimación de dos a tres millones de libras.

Sin embargo, la licitación no termina aquí, ni mucho menos. Inteligente es rodear las piezas importantes con otras similares. En este caso, está perfectamente logrado. Primero con un lienzo de Alonso Cano inédito, Tobías y el ángel (O/L, 158 x 196 cm; 33), pintado para el refrectorio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla y que pasó en 1810 a la colección de José Bonaparte (Alcázar de Sevilla, cuando se debió recortar de 166 x 207 cm a su tamaño actual), y de ahí al vicecónsul Williams (c. 1832), que probablemente lo vendió al IV Conde de Clarendon George Villiers. El conocido Ceán Bermúdez habla de ocho lienzos apaisados que adornaban el refrectorio, de los cuales se conoce el paradero de tres (Academia de San Fernando, Pollock House de Glaglow y colección privada de Ginebra), más el presente. Todo un hallazgo, por el que se piden unos verdaderamente atractivos, 35.000 euros, que subirán, sin duda ninguna.

Le escoltan otras piezas de singular calidad como el Bodegón con racimos de uvas, cesta de manzanas y plato de pescados con paisaje al fondo, c. 1630 (O/L, 65 x 84 cm; 31), atribuido al Maestro del Bodegón de la colección Stirling-Maxwell, que se ofrece por 30.000 euros, o un atractivo díptico sobre tabla de Jonás devuelto por la ballena y Sansón llevando las puertas de Gaza (pareja de O/T, 74 x 25 cm c/u; 32) de la Escuela flamenca S. XVI, por 20.000 euros.

La otra gran atracción de la velada tiene que ver con el mercado asiático en general, y filipino en particular. Primero, por la pareja de pequeños pero muy atractivos óleos del filipino Fernando Amorsolo (1892-1972)procedentes de la colección de Fernando Zóbel: Campesina (O/L/cartón, 42 x 30 cm; 10), firmado en Manila en 1936, y otra Campesina (O/T, 41 x 34,5 cm; 11), firmado en Manila en 1927 con sello al dorso de su propietario. Lo sorprendente, dada su evidente calidad y atractivo y su temprana realización, es su salida por apenas 30.000 euros cada uno; darán que hablar también.

Segundo, del mismo Fernando Zóbel, sale a pujas un óleo que entusiasmará, con uno de sus motivos preferidos: Los Hocinos XIII (O/táblex, 49 x 67,5 cm; 7), firmado en Sevilla el 15 de noviembre de 1979. Los 45.000 euros pedidos puede parecer una salida fuerte, pero dado el asunto y su calidad no sería extraño tampoco que subiese algunas pujas…

Y tercero, dos atractivos dibujos a tinta y acuarela con motivos filipinos que “J. Espejo los copió del original de Brambila”. Se trata de la Vista de la Plaza de San Francisco de Manila y Vista de la Plaza y Catedral de Manila (45,5 x 61,5 cm; 8). Y aunque los originales de Fernando Brambila, realizados probablemente en 1792, se conservan en el Museo Naval de Madrid, no dejan de ser estas copias posteriores importantes testimonios arquitectónicos y etnográficos, por lo que sorprende que se ofrezcan por unos extraños 3.000 euros.

Ya que estamos con lo internacional, no pierdan de vista la bella Santa María la Redonda (O/L, 207 x 155 cm; 22), de Escuela mexicana de finales del siglo XVII; con restos de firma de Pedro (¿) Domínguez, su salida por 25.000 euros llama, sin duda, a sucesivas pujas. Y viendo otro lienzo de 210 x 146,5 cm, firmado por Cristóbal de Villalpando (ver), no descartaríamos una correcta atribución del presente, de gran calidad, a este maestro tras la limpieza de los repintes varios, como el que oculta el pelo largo de la Virgen, etc. Y no se olviden del buen dibujo a carbón, lápiz y pastel de José Gutiérrez SolanaMáscaras con mulas, c. 1932 (48 x 61 cm; 16), citado con el número 34 en el inventario de sus bienes, por 40.000 euros.

Se quedan unos cuantos lotes en el tintero; vean con detenimiento el catálogo y acérquense los que puedan a la sala a ver las obras; es una verdadera oportunidad. Sólo queda, por último, felicitar de veras a Abalarte por su excelente oferta y desearles unas ventas acordes con estas piezas. Daniel Díaz @Invertirenarte

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