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¿Comprará el gobierno italiano el único mural de Caravaggio?

Quedan apenas cinco días para la subasta pública de Villa Aurora, el palacio que se disputan los herederos de Nicoló Boncompagni  lleno de tesoros como el excepcional techo del Merisi, y la incógnita sigue siendo si el Estado italiano pujará por ella. De momento, más de 34.600 personas han firmado la campaña «S.O.S. cultura in svendita» dirigida al Ministro de Cultura. Por otro lado, se ha invitado a 20.000 millonarios de todo el mundo para que acudan a la cita, que será telemática y empezará el 18 de enero a las 15.00 horas.



Se perfila como una de las grandes subastas del año. Villa Aurora, el palacio romano de los herederos de la familia del cardenal Ludovico Ludovisi, saldrá a venta pública en poco menos de una semana en Roma y podría convertirse en la mansión más cara jamás vendida hasta la fecha.

O tal vez no llegue a cerrarse ningún acuerdo –el inmueble posee varios techos declarados bienes culturales que no podrían cambiar de lugar– y los hijos del fallecido Nicoló Boncompagni sigan teniendo que enfrentarse a la viuda de este, Rita Jenrette, y a sus deudas tributarias con un legado patrimonial incalculable pero imposible de monetizar.

Aunque los detalles de la licitación del próximo martes apenas han trascendido, se sabe que el precio base del palacio es de 471 millones de euros, si bien la oferta mínima partirá de los 353 millones estipulados por el juez. Las pujas irán subiendo de millón en millón. A eso habría que sumarle otros 10 millones que se calcula necesitaría la propiedad para devolver el esplendor a la villa.

Hay quien afirma que los potenciales compradores tendrían que pagar un depósito del 10% para poder participar. De momento, Bill Gates y un emir de Qatar ya se han mostrado interesados, según explica  Jenrette, la tercera esposa del último príncipe Boncompagni, a la agencia Reuters. Las ofertas se podrán hacer de forma telemática a partir de las 15:00 horas del próximo 18 de enero, en una subasta que durará apenas 24 horas. Pasado ese tiempo, y siguiendo la legislación italiana del Código de Patrimonio Cultural, el Estado podría ejercer su derecho de suscripción preferente durante los 60 días siguientes (tendría que comprarlo por el precio de la oferta más alta). En caso de que la subasta quedara desierta, el edificio volvería a salir al mercado con una rebaja del 20%.

Este palacio posee más de 400 años de historia y varios salones decorados por Domenichino, Guercino o Zuccari, además de decenas de esculturas clásicas repartidas por el jardín.

Mandado construir por Francisco del Nero en 1570, cinco años después pasó a manos de Francesco María del Monte, amigo de Caravaggio y promotor del único mural conservado del maestro lombardo (que realizó para el laboratorio de alquimia del cardenal en esta villa).

En 1620, el Casino Aurora se vendió al sobrino del Papa Gregorio XV, Ludovico Ludovisi, en cuyas manos –y la de sus sucesores– ha permanecido desde entonces.

De momento, Bill Gates y un emir de Qatar ya se han mostrado interesados, según explica Rita Jenrette, la viuda del príncipe Boncompagni a la agencia Reuters.

«Para que se haga una idea de su valor, Ludovisi pagó 10.000 escudos por toda la Villa», confesó Rita Jenrette a Gaetana Enders en un artículo publicado en ARS Magazine hace diez años (ARS16). En El legado Aurora, la actual viuda de Nicoló Boncompagni contaba cómo personalidades de todas las épocas y estilos como Goethe, Stendhal, Henry James, Tchaikovsky, Madonna, David Rockefeller o Woody Allen se habían paseado por los senderos y estancias de la mansión que entonces habitaba.

Además, defendía la unidad de toda la colección que junto a su esposo cuidaba y trataba de restaurar. Sin embargo, tras la muerte del príncipe en 2018, las disputas por la herencia con los hijos de su difunto marido han precipitado el futuro de Villa Aurora, que en 2022 sale a la venta por orden de un juez.

MOVILIZACIÓN POPULAR Y PETICIONES AL MINISTERIO DE CULTURA. Desde que el pasado mes de octubre un tribunal de Roma estipuló que los herederos de Nicoló Boncompagni debían vender o subastar Villa Aurora para hacer frente a sus deudas tributarias, todo cambió en Roma. Entonces se dispararon las alarmas. La sola presencia del único mural del mundo conservado de Caravaggio y el clamor popular llevaron a un particular a lanzar en change.org una campaña titulada «S.O.S. cultura in svendita» para conminar al Ministerio de Cultura del país a que actuase. «Evitemos que se venda otro pedazo de Italia; usemos los fondos europeos del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia para salvaguardar algo que es nuestro y adquirir Villa Aurora», reza la petición que ya ha sumado más de 34.600 firmas.  

El Ministerio de Cultura no puede hacer nada para evitar esta venta, ya que ha sido propuesta por un juez.

Lo cierto es que el techo de Caravaggio y el resto de tesoros de Villa Aurora no buscan tanto un nuevo dueño, como poder pertenecer en su hogar sin deteriorarse. Al haber sido declarados bien de interés nacional no pueden abandonar las fronteras del palacio, de modo que el posible comprador no podría sacar ningún rédito comercial. Tampoco el Ministerio de Cultura puede hacer nada para evitar esta venta, ya que ha sido propuesta por un juez.

Entonces, ¿cuál es el futuro de este palacio histórico? ¿Lo comprará alguna empresa local o se hará cargo el Estado? ¿Quedará desierta la subasta? Habrá que esperar hasta la semana que viene para responder a estas preguntas. En todo caso, la solución al problema de mantenimiento de este ingente patrimonio cultural no se antoja fácil. Sol G. Moreno

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