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Christie’s subastará el supuesto retrato del embajador Francisco de Rojas de Hans Memling

La casa de subastas sacará a la venta en Londres, el próximo 4 de julio de 2019 (lote 19), una interesantísima tabla del artista flamenco Hans Memling (1430/1440-1994). Titulada Retrato de un miembro de la familia Rojas arrodillado, está pintada al óleo sobre tabla y tiene unas dimensiones de 105,5 x 50,5 cm. Formó parte de un tríptico, donde ocupó el ala izquierda del mismo. Parte con una estimación de entre 1.500.000 y 2.500.000 de libras.

Se trata de una obra muy conocida desde que apareciera en torno a 1931 en poder del marchante madrileño Juan de Lafora y Calatayud (1865-1936), con una extensa bibliografía a sus espaldas a cargo de los mejores especialistas en pintura flamenca, con Friedlander a la cabeza, quien habló de ella por primera vez en 1937. Razones para tanto prestigio no le faltan, pues casi desde el principio se identificó al personaje arrodillado, a partir del escudo de armas con el que aparece representado, con Francisco de Rojas (1446-1523). Rojas fue nada menos que embajador de los Reyes Católicos, primero en Roma y Bretaña y, a partir de 1493, en los Países Bajos, donde tuvo entre otros cometidos el de preparar las dobles bodas del príncipe Juan con la archiduquesa Margarita de Austria, y de la princesa Juana con el archiduque Felipe.

Precisamente por ello, buena parte de los especialistas han venido datando la tabla a finales de la vida de Memling. Sin embargo, los últimos estudios publicados sobre la pieza en el año 2015 parecen inclinarse sobre una fecha muy temprana en su ejecución a finales de la década de 1440, algo que invalidaría por completo la identificación del personaje con Francisco de Rojas. De ser así, el retratado pasaría a ser un miembro indeterminado dicha familia castellana de gran abolengo. A estas dudas se suman los trabajos técnicos realizados a la pintura, pues las sucesivas campañas de restauración a las que se ha sometida (1931, 1961-1963 y 2009) han puesto de manifiesto importantes repintes.

El texto del catálogo que acompaña a la venta de la tabla parte del estudio inédito realizado por Peter van den Brink, director del Suermondt-Ludwig-Museum de Aachen (Alemania). La nota elaborada por Christie`s recalca cómo durante la última restauración en el año 2009, se descubrió que el rostro y las manos del caballero habían sido repintadas para darle un aspecto más juvenil. También afloraron restos de un báculo, posteriormente tapado, similar a los que portan los prelados de alta categoría como abades u obispos.

Esta nota certifica además su vinculación –ya propuesta por Friedlander– con otro fragmento, Joven leyendo un libro, actualmente en una colección particular, que no sería sino parte de la tabla derecha del desmembrado tríptico y que también perteneció a Juan de Lafora, opinión que también ha sido expresada por la doctora Elena Vázquez en fechas recientes*. A partir del estudio comparativo de ambas y teniendo en cuenta que en el cuadro que ahora se vende en Londres aparece, al fondo de la composición, a José de Arimatea saliendo del sepulcro vacío de Cristo, parece lógico pensar que ambas tablas formaron parte de un tríptico cuya pintura central trataría el tema del Santo Entierro, la Crucifixión o incluso la Resurrección, tema este último propuesto también por los profesores Jesús Pascual e Irune Fiz en un interesante artículo sobre el embajador Rojas y su actividad como promotor artístico (ver aquí).

Aún con todo, y dejando a un lado la manifiesta calidad de la pintura y su indudable atribución a Memling, cabe preguntarse si fue pintada en torno a los últimos años de la década de 1440 o durante los últimos años de vida del pintor. Es desde luego un dato crucial para identificar al personaje retratado. Quizás ayude saber que el famoso Breviario de Isabel la Católica (Londres, British Library) regalado por Francisco de Rojas a la reina e iluminado por Gerard David, fue repintado a instancias del embajador a partir de un original concebido originalmente para otro propietario**. ¿Pudo haber adquirido Francisco de Rojas en Flandes un tríptico ya pintado y haber pedido que se modificasen los rasgos del primitivo donante –posiblemente un obispo teniendo en cuenta los datos de la última restauración– para adecuardos a los suyos? Veremos si nuevos estudios técnicos arrojan luz sobre estas dudas. Mientras tanto, estaremos atentos para saber qué sucede con la obra el próximo 4 de julio.

 

* Vázquez Dueñas, Elena. «Francisco de Rojas (1446-1523): embajador y mecenas en la corte de Flandes». En Zalama, Miguel Ángel, Martínez Ruiz, María José y Pascual Molina, Jesús. El legado de las obras de arte. Tapices, pinturas, esculturas… Sus viajes a través de la Historia. Valladolid: Universidad, 2017, pp. 93-107.

** Lo señala también Vázquez Dueñas, Op. cit. a partir de los estudios realizados por la especialista Elisa Ruiz García.

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