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Charlotte Johannesson en el Reina Sofía


Esta mañana el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, acompañado de Teresa Velázquez, jefa de exposiciones,ha presentado Charlotte Johannesson. Llévame a otro mundo, la primera exposición monográfica en España dedicada a la artista sueca, nacida en Malmö en 1943. Una creadora  textil y pionera de la gráfica digital, cuya obra conjuga la artesanía y la tecnología digital en la producción de imágenes. La muestra, comisariada por  Lars Bang Larssen y Mats Stjernstedt, y coordinada por Patricia Molins, permanecerá abierta hasta el 16 de agosto.


Aunque Charlotte Johannesson estudió en una escuela de artes y oficios de Malmö donde recibió formación en artesanía tradicional, podría considerarse que es una artista audodidactata. En 1966 fundó su empresa/taller/galería textil llamada Cannabis (ya que experimentaba creando tejidos con fibras de esa planta), en la que comenzó a trabajar junto a su marido, el artista Sture Johannesson. Sus primeras obras fueron tapices realizados en un telar vertical, tomando como inspiración a la tejedora sueco-noruega Hannah Ryggen,

En la exposición del Reina Sofía se han reunido cerca de 150 piezas entre impresiones y tapices, desde textiles de su primera época, muchos de ellos originales, hasta reproducciones de obras desaparecidas, cinco de ellos los ha vuelto a realizar  con motivo de esta muestra. Además, Charlotte Johannesson ha creado quince piezas nuevas a partir de diseños digitales de la década de los 80, tejidos en un telar digital. Sus diseños gráficos se exhiben en dos soportes: impresos sobre papel o mediante proyecciones digitales, y eso permite ver la evolución de esas imágenes y su investigación con el color y la línea en su producción computerizada.

Su actitud innovadora le llevó durante la década de los 70 a pasar del textil tradicional al diseño creado por ordenador. Tras un viaje a California en 1978 y comprarse un Apple II Plus comenzó a dibujar sin que todavía hubiera programas para ello. Poco después, junto a su pareja, fundó el Digitalteatern , un taller experimental pionero (1981-1985) en la producción de imágenes por ordenador. Sture se centraba en los aspectos más técnicos, mientras que Charlotte creaba las imágenes. Poco a poco el taller fue disminuyendo su creatividad y abandonó progresivamente su actividad artística.

En la primera sala se exhiben tapices y estampas de su primera época, donde su producción artística se alejó de lo con­vencional de la tejeduría como artesanía decorativa y optó por ser un medio de creación y protesta en el que, a través de eslóganes y mensajes propagandísticos, se convirtió en denuncia política. En Chile eco en el coco, 1973, expresó su repulsa ante el golpe de Estado de Chile de 1973, mientras que el consenso estancado de la política parla­mentaria lo resumió en No hay elección entre el pescado maloliente, 1973, una obra creada con motivo de las elecciones generales suecas de ese mismo año.

En la segunda sala se incluyen impresiones impresiones y gráficos digitales de los años ochenta creadas en el Digitalteatern. La composición en el telar, por su carácter binario y programado, favoreció la evolución de su trabajo hacia el campo digital. Entre sus gráficas digitales destacan las series Caras de los ochenta, retratos de personajes populares como Boy George, Bjorn Borg, Ronald Reagan o David Bowie; Yo y mi ordenador, (1981-1986); y Humano con satélite, (1981-1985), en las que combinó imágenes del hiperespacio, autorretratos, figuras mitológicas o referencias tecnológicas.

La obra de Johannesson entró en diálogo con la disidencia social y cultural de su época: la contracultura de la década de 1960, el feminismo, el punk y una afinidad intelectual con la militancia de los setenta. En esa misma sala hay una proyección, donde se documenta con  fotos e imágenes la trayectoria vital y artística de Charlotte Johannesson y su marido: el mundo del taller, los viajes a Londres y California o su relación con personalidades como David Bowie.

Y a continuación la serie de 15 obras nuevas, deno­minadas “gráficos digitales tejidos”, que han sido creadas para esta monográfica en co­laboración con la diseñadora gráfica Louise Sidenius. En estos tejidos, que remiten a la transición ejecutada por la artista cuando cambió el telar por el ordenador, ha recicla­do imágenes creadas en el Digitalteatern que no se habían visto ni expuesto desde que dejaron de utilizarse los disquetes: mapamundis, heroínas feministas, autorre­tratos, hojas de cáñamo o dibujos abstractos.

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