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CÉSAR BARRIO: “Se trata de romper la cáscara de eso que llamamos realidad”

La textura y la luz son elementos fundamentales para César Barrio (Oviedo, 1971), un artista que juega con los reflejos, el metacrilato transparente y la pintura. Sus obras parecen poemas pictóricos hechos de materia, gesto y tiempo (porque también las horas son un elemento artístico). Hasta el azar puede llegar a serlo, si observamos las caprichosas estelas que la pintura ha dejado tras escurrirse sobre el soporte. 



César Barrio se inició muy pronto en la pintura. Tenía apenas 15 años cuando comenzó a dibujar, aunque no fue hasta algo más tarde, en Pamplona, cuando sintió definitivamente esa “pasión que me ha venido acompañando desde entonces”. Un entusiasmo que refleja físicamente en sus obras, cargadas de energía y expresividad.

Ahora mismo está recluido de manera forzosa en este taller madrileño por culpa de la crisis sanitaria, pero confiesa que lo estaría igualmente aunque no fuera necesario, porque es su forma de trabajar. Ha cerrado 2019 con varias muestras y proyectos, por eso encara el primer semestre de 2020 con ganas de producir.

*Es usted afortunado, su última exposición se clausuró justo antes de que empezase a expandirse en España el coronavirus.   

*Efectivamente, en enero cerramos en la Fundación FIDE la muestra titulada Un telescopio acoge una lupa, en la que planteaba conexiones entre lo microscópico y lo macro. Y algo antes, el verano pasado, expuse en Lisboa mi proyecto más reciente: Quatro Paredes de Agua en Lisboa, que funcionó muy bien. Fue incluso recomendada por ARCO Lisboa.

*Este trabajo fue concebido expresamente para el Lavadero de las Francesinhas, en colaboración con Acción Cultural España. ¿En qué consistía exactamente?

*Bueno, partí de una reflexión sobre la luz de Lisboa y cómo esta, tras reflejarse en el Tajo, se expande por las calles de la ciudad, creando esa iluminación única. Decidí hacer una intervención en el Lavadero de las Francesinhas por su buena localización, donde podía relacionar el agua del río con la de los tanques del lavadero, aún en uso. La instalación consistía en ocho piezas de 12 x 2 metros cada una, de metacrilato trasparente pintado, colocadas verticalmente sobre el agua de cada tanque, de tal forma que tanto su reflejo como las luces que se transparentaban a través de la pieza formaban parte del conjunto.

*Creo que era la primera vez que mostraba su obra en esa ciudad, a pesar de que pasa temporadas allí.

*Es cierto que procuro trabajar un par de meses al año en Lisboa, pero mi estudio principal lo tengo en Madrid. De hecho, ahora me encuentro recluido aquí.

*Recluido… qué palabra más apropiada para estos días. ¿De qué manera le está afectando esta crisis sanitaria, ha tenido que alterar alguna de sus rutinas?

*No, la verdad es que la vida normal que hago a menudo podría calificarse como de cuarentena. En eso creo que coincido con la mayoría de los artistas.

*Hace tres años se encerró voluntariamente en el espacio de las Catedrales de Aranzazu para desarrollar su serie Rituales del imaginario. Cuénteme esa experiencia.

*Estoy muy agradecido a la Fundación Arantzazu Gaur por darme la oportunidad de trabajar allí, en ese lugar tan querido por Oteiza. Fue una experiencia inolvidable. A lo largo de los tres meses que permanecí allí, mi pintura se fue desnudando. Empecé realizando piezas muy matéricas y acabé haciendo obras en metacrilato con muy poco pigmento, totalmente traslúcidas. El paisaje era tan espectacular que acabó atravesando toda la obra concebida en esa residencia artística.

*¿Cree que el pintor tiene que permanecer aislado para poder crear?

*Cada artista es un mundo. Pero en mi caso, por ejemplo, es fundamental.

*Desde entonces trabaja mucho con el metacrilato, la luz, los reflejos, el agua… ¿Qué papel ocupa en su arte la naturaleza?

*Creo que todo creador busca llegar a ver algo como si lo contemplara por primera vez. Un pintor pinta para saber lo que es en realidad la pintura. En ese sentido, entender lo que es la luz o el espacio, términos nada claros incluso para la ciencia, conduce a cualquiera de los cuatro elementos básicos como lenguaje de forma habitual, por toda su simbología y trascendencia. También creo que el pintor debe ser atravesado por la naturaleza y no querer traspasarla él.

*La filosofía y la literatura son otros dos elementos recurrentes en su obra.

*Considero importante saber desde dónde se piensa para pensar certeramente. Ya hay muchos autores que han establecido los cimientos de nuestra cultura y que nos ayudan a entender mejor lo que sentimos ante nuestras percepciones. Yo siempre busco la raíz de las cosas. Nunca he creído que haya una separación verdadera entre cualquier actividad relacionada con el arte o el pensamiento.

Una visión nueva sobre mecánica cuántica puede estar relacionada con el proceso creativo de Pina Bausch; de igual modo que la estructura de un poema puede recordar los mapas de navegación de los aborígenes de las islas Marshall. Se trata de romper la cáscara de eso que llamamos realidad. Siempre queremos aprender a mirar, a poner todo en el mismo plano. Como decía Bill Viola en vuestra revista [número 4]: “Todo el arte es arte contemporáneo”. Benedetto Croce también decía que toda la historia es historia contemporánea.

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«Yo siempre busco la raíz de las cosas. Nunca he creído que haya una separación verdadera entre cualquier actividad relacionada con el arte o el pensamiento». 

*Normalmente trabaja por series, ¿en qué proyecto está inmerso actualmente?

*Ahora mismo estoy realizando obra nueva. Preparo una exposición para la Ciudadela de Pamplona prevista para el año que viene.

*Se licenció en Arquitectura por la Universidad de Navarra. ¿Cómo fue ese paso del volumen de los edificios a la segunda dimensión de los cuadros?

*Realmente no se produjo ese paso, ya que nunca he ejercido de arquitecto. He pintado desde los 15 años y llevo más de dos décadas como artista plástico.

*Creo que también ha experimentado con la tercera dimensión.

*Sí, las esculturas surgen de forma natural en el proceso creativo. Son satélites de mi obra pictórica. Se podría decir que hago esculturas para luego pintarlas, y cuadros para que, de ahí, surjan esculturas. El proceso habitual es que cualquier cosa que hago en el estudio es una acción, con lo que le doy el mismo valor a la realización de un cuadro, una maqueta o una fotografía. Se trata de intentar crear, como decía Arvo Pärt,  “una necesidad de densidad en cada sonido, de manera que cada brizna de hierba tenga la misma importancia que la flor”. Sol G. Moreno

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