Cayetana, entre el patrimonio y la construcción de un personaje público
El Palacio de Liria reúne más de 200 piezas en una exposición dedicada a la XVIII duquesa de Alba, que podrá visitarse hasta el 31 de enero de 2027. Obras de arte, fotografías, documentos, vestidos y objetos personales recorren su trayectoria y su relación con la creación y el patrimonio de la Casa de Alba.
Cayetana Fitz-James Stuart nació en el Palacio de Liria en 1926. El edificio fue destruido durante la Guerra Civil y quedó prácticamente arrasado en su interior haciendo que su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, emprendiese después su reconstrucción.
La exposición Cayetana. Grande de España parte de esta historia, que sembraría la semilla del interés de la duquesa por el arte y el patrimonio familiar, para recorrer después distintas facetas de su vida. La muestra llega a Liria tras su presentación en el Palacio de Las Dueñas de Sevilla, residencia en la que la aristócrata pasó gran parte de su infancia debido a la destrucción de su residencia madrileña.
El palacio fue bombardeado hasta quedar reducido prácticamente a sus fachadas. La reconstrucción impulsada por Jacobo comenzó en 1945 y terminó en 1956, aunque el XVII duque de Alba, murió antes de verla concluida. Cayetana y su marido, Luis Martínez de Irujo, asumieron entonces buena parte de la tarea de terminar y redecorar el edificio, así como de reorganizar sus colecciones. La exposición incorpora fotografías y documentación sobre aquel proceso, coincidiendo además con el 70 aniversario de la finalización de las obras.
En total, la muestra reúne más de 200 piezas y propone una mirada que va más allá de la biografía de la duquesa. Entre las obras y documentos seleccionados aparecen retratos, fotografías, correspondencia, objetos personales y vestidos de alta costura.
El conjunto permite acercarse a Cayetana como coleccionista, mecenas y también como artista aficionada, facetas que, en el imaginario popular, ha quedado relegada a un segundo plano, opacado por su relevancia como figura mediática. Sin embargo,el arte formó parte de su vida desde joven, al igual que su interés por la conservación de las colecciones familiares.
La relación de Cayetana con los artistas de su tiempo jugó un papel muy importante en su vida. La exposición recupera retratos de la duquesa realizados por figuras tan destacadas como Mariano Benllure o Ignacio Zuloaga. De este último, por ejemplo, se muestran dos retratos ecustres, expuestos juntos por primera vez, en los que se muestra, por un lado, a Cayetana niña sobre su pony Tommy, y por otro a la duquesa de adulescente a lomos de un caballo blanco.
Además, también se exponen fotografías que demuestran que su interés y su influencia en el arte fueron más allá de las fronteras de nuestro país, con retratos de autores como Cecil Beaton y Richard Avedon. Todas estas piezas son testimonios de una época en la que no solo ella, sino en general la Casa de Alba mantuvo una intensa relación con artistas, fotógrafos y creadores, y también permiten observar cómo la propia Cayetana fue convirtiéndose en un personaje susceptible de ser representado, fotografiado y, finalmente, convertido en icono público.
La moda, otra de las protagonistas de la muestra, es otro de los ámbitos que ayudan a entender esa construcción de imagen, con vestidos de firmas como Balenciaga, Dior o Givenchy. También en relación con la moda, la muestra da protagonismo al desfile de Yves Saint Laurent celebrado en el Palacio de Liria en 1959, cuando el diseñador trabajaba todavía para Dior.
En este sentido, al igual que sucedía con la pintura y la fotografía, Cayetana mantuvo relación estrecha con varios diseñadores de gran importancia. Para reflejar esos vínculos que la duquesa mantenía con los creadores, la muestra exhibe algunas de las cartas que se cruzaba con ellos, así como fotografías, como la que refleja su encuentro con Jackie Kennedy.
En definitiva, más que reconstruir únicamente la biografía de una aristócrata, el conjunto comisariado por su hija Eugenia Martínez de Irujo junto a Cristina Carrillo de Albornoz propone observar cómo una figura pública puede quedar ligada a la historia de una colección,a un edificio y a la cultura visual de su época, tanto en su interés por el arte y la moda como siendo, ella misma, la protagonista de los cuadros y las fotografías.
Así, en las pinturas de Zuloaga, las fotografías de Avedon, las esculturas de Benlliure y los vestidos conservados durante décadas aparece, de formas distintas, la construcción de una imagen que terminó formando parte del propio patrimonio de la Casa de Alba y del imaginario español del siglo XX. Sofía Guardiola


