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Carmela García en la Sala Canal de Isabel II de Madrid


Conocí parte del trabajo de Carmela García (Lanzarote,1964) en 2001, con motivo de una exposición titulada Ofelias y Ulises, organizada con motivo de la Bienal de Venecia del año 2001 en un espacio singular en La Giudecca, en la que se reunieron trabajos de jóvenes artistas españoles en disciplinas como la pintura, la fotografía, el video y la instalación y su obra me pareció de gran interés. Ahora la Sala Canal de Isabel II, gestionada por la Comunidad de Madrid, acoge hasta el 2 de mayo Autoras de utopías, donde la artista canaria exhibe un corpus de obras que partiendo de la realidad se dirige a un territorio utópico, en el que las mujeres dentro de su pluralidad, se encuentran en libertad y ofrece redefiniciones de sus propias existencias en una especie de reconstrucción del ideal feminista del mundo, liberado de clichés.

Comisariada por Margarita Aizpuru, todo este conjunto de obras de Carmela García indaga en las experiencias y prácticas de mujeres de la historia que llegaron a fijar una postura de resistencia y convivencia hasta desembocar en nuevas formas de vida alternativas a la cultura imperante. Son relatos subjetivos que bordean esa delgada línea entre la realidad y la ficción de otro universo posible, como si fueran genealogías que unieran a unas mujeres con otras a lo largo del tiempo y el espacio, con unas existencias y actitudes casi siempre a contracorriente.

En este proceso de nuevas narrativas García ha ido expandiendo el formato fotográfico hacia otras disciplinas como el video y la instalación para plantear realidades ficcionadas, integradas por datos e informaciones de fuentes documentales de distinta procedencia disciplinar, y datos biográficos, que enlaza después, a un mismo nivel de tono y poética, con fragmentos de procesos visuales y literarios diversos.

El espacio singular de las salas del Canal de Isabel II ha permitido un montaje, articulado en cinco áreas temáticas, teniendo en cuenta las peculiaridades de alturas y plantas del edificio, lo que hace posible un recorrido estructurado con las obras expuestas, que abarcan más de dos décadas de su producción, desde 1998 a 2020.

En la planta baja los visitantes nos encontramos en la parte central con el proyecto Todas las almas (2003-2020), un conjunto con numerosas reproducciones fotográficas antiguas de mujeres, de la colección de Carmela García, que ha seleccionado ella y ha ampliado en duratrans, de diferentes tamaños y que vertebran circularmente las diferentes plantas de la sala de exposiciones. En ellas iremos viendo a mujeres que están realizando diversas actividades en espacios distintos pero donde casi siempre muestran afecto.

La exposición continúa en la primera planta con una selección de fotografias y dos videos de la serie Chicas, deseos y ficción, que reaiizó en 1998. En este grupo observamos a mujeres que ocupan espacios públicos y privados en actitudes cotidianas, relacionándose unas con otras, desde la sororidad y la complicidad hasta las muestras de deseo. Son muchas veces escenas de encuentros, de sensualidad, donde la mirada ocupa un lugar relevante para normalizar conductas lesbianas que buscan ser normalizadas.

Ya en la segunda planta hay una selección de fotografías de Paraísos (2002-2005) y una proyección Espacio de silencio (2004), que se exhibe con cámara de cine. Y ahí Carmela García reivindica planteamientos ecofeministas, al proyectar un universo en armonía, en el que las mujeres libres convivan en un entorno de espeto y encuentro con la naturaleza, simbolizado en imágenes estáticas y dinámicas con esa mujer que baila en medio de un paisaje.

Al ascender a la tercera planta centramos nuestra mirada en obras fotográficas de la  primera década del siglo XXI, pertenecientes a los proyectos  Escenarios, Casting y I Want to Be, en las que indaga sobre la representación de las mujeres y los discursos sobre las identidades genéricas, y sus capas, así como los juegos visuales entre la realidad y la ficción. En el primero de ellos, que data de 2007, son imágenes de los espacios que los habitantes de I want to Be habitaron en el París de entreguerras como Djuna Barnes, Berenice Abbott, Colette o Chana Orloff, mientras que en Casting (2007-2008) se cambian las identidades de las mujeres retratadas a las que adjudica un papel de personajes de la película Une fête dans le jardin; y por último en I Want to Be, Carmela García se inspiró en retratos fotográficos de Berenice Abbott y en las pinturas de Romaine Brooks, reactualizando estos trabajos con personas de su entorno a los que retrata con poses similares en una reflexión sobre la identidad y la memoria.

Finalmente en el espacio cúpula del edificio se exhibe la nueva producción audiovisual de la artista canaria afincada en Madrid: Seres equívocos (2020), proyectada en una gran pantalla, un homenaje a la figura de Victorina Durán (1899-1993), una mujer que sintetiza a otras que vivieron gran parte de la travesía por el siglo XX, desde los años veinte y treinta hasta los ochenta. Una reivindicación y un viaje poético sobre la memoria y la libertad, a pesar de las dificultades, de cómo vivieron su intimidad sexual con otras mujeres.

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