Bordados y mechones de pelo en el Museo del Romanticismo

Bordados y mechones de pelo en el Museo del Romanticismo

Esta exposición muestra labores domésticas realizadas por mujeres durante el siglo XIX, poniendo el foco en unas piezas que a menudo pasan desapercibidas en el museo y mostrando a través de estas obras un reflejo de su educación, su ocio, sus creencias o sus sentimientos.

En el Manual de señoritas o Arte para aprender cuantas habilidades constituyen el verdadero mérito de las mujeres, obra de 1827, hay una frase que afirma que «ni los descubrimientos en las ciencias llamadas sublimes, ni las acciones de los grandes héroes han influido tanto en la humana felicidad, como las cosas tenidas por pequeñeces», haciendo alusión a las labores domésticas a las que las mujeres dedicaban su tiempo y esfuerzo, casi en exclusiva, durante aquella época.

Partiendo de esta idea, y rescatando el final de la cita del libro para su título, el Museo del Romanticismo dedica una exposición que podrá visitarse hasta el 21 de septiembre a mirar desde un ángulo nuevo esas piezas hechas en el seno del hogar. Comisariada por Selina Blasco y Patricia Molins, la muestra se centra, dentro de este tipo de arte, en obras domésticas realizadas por mujeres burguesas durante el siglo XIX. La exposición hace especial hincapié en el textil, pero hay también piezas realizadas con flores o conchas, daguerrotipos, aplicaciones de cabello, dibujos… Todas ellas son piezas que pertenecen a la colección del museo, pero que a menudo pasan desapercibidas durante las visitas en detrimento del mobiliario o los cuadros, precisamente por su reducido tamaño y su calidad de pieza doméstica, por lo que esta exposición está pensada para poner el foco en ellas y resaltar su interés.

Una de las labores domésticas que más descata por su carácter curioso e incluso por la ternura que inspira es un diorama de finales del siglo XIX que muestra a una comunidad de religiosas concepcionistas. Estas son representadas realizando algunas de sus tareas cotidianas, como cocinar o rezar. En comparación a otros dioramas que también forman parte de la exposición, como el que representa una misa ante el altar de San Buenaventura, el de las monjas concepcionistas destaca por su carácter casi infantil, como de casa de muñecas.

Otras de las obras que pueden encontrarse en la muestra son el bordado La reprimenda, que presumiblemente representa a un padre regañando a sus dos hijos u otra pieza, inacabada, en la que se ha dibujado sobre una tela la figura de Santa Filomena rodeada por un marco floral, para posteriormente bordarse. Sin embargo, aunque el dibujo está completo, solo comenzó a trabajarse con aguja e hilo el inicio de la decoración exterior. Además, forman parte de la muestra utensilios utilizados para este tipo de labores, como varios mundillos, las almohadillas en las cuales a las cuales se sujeta el tejido con alfileres en el encaje de bolillos.

Convento de religiosas Concepcionistas Escaparate, finales del siglo XIX. Museo Nacional del Romanticismo, inv. CE2501. Fotografía: Pablo Linés Viñuales.
Mundillo, segunda mitad del siglo XIX Museo Nacional del Romanticismo, inv. CE7021. Fotografía: Fabián Álvarez Martín.

Todas estas piezas fueron creadas para uso personal y casero, cuando no por mero pasatiempo, por lo que resulta excepcional que se hayan conservado hasta nuestros días. Además, muchos de los materiales de estas labores domésticas son frágiles o perecederos, por lo que algunas de estas piezas han sido restauradas expresamente para la ocasión y se muestran por primera vez al público.

Las obras que componen la muestra no se sitúan en una parte específica del museo, sino entre su recorrido habitual, pero para diferenciarlas y resaltarlas cuentan con cartelas escritas por Las hijas de Felipe, Ana Garriga y Carmen Urbita. Ambas son doctoras en Literatura Barroca y podcasters, con un programa en el que abordan, de forma desenfadada, la vida de las mujeres durante el Barroco español.

Fotograma del vídeo del bordado de María Magdalena Penitente (2025) que se expone en la sala Realización: Helena Luzón. Guion: Helena Luzón, Aurora D'Errico, Las hijas de Felipe. Bordadora: Lucía Amor. Asistencia en dirección y cámara: Aurora D'Errico. Gaffer: Marina Pajuelo Paredes, Andrés M. Varisco. Script: Javier Tuells Bonet. Etalonaje: Cèlia Pujol. Colección de las autoras.

Sin embargo, la muestra sí finaliza con una sala específica, la del Encuentro, en la que se aborda de forma más general el textil del siglo XIX. Para ello se exponen, por un lado, más piezas de la colección del museo —desde escapularios a manuales de labores pasando por cuadros con mechones de pelo auténtico—, y por otro un vídeo de Helena Luzón en colaboración con la artista Lucía Amor, que ha realizado para la ocasión bordados inspirados, tanto técnica como temáticamente, en las obras textiles decimonónicas. Además, en esta sala se completa la experiencia del visitante con locuciones grabadas por Las Hijas de Felipe, en las que leen fragmentos de obras de autores de la época, como Benito Pérez Galdós, que mencionen o traten este tipo de labores.

Con esta muestra se se busca ofrecer una imagen general de la educación, la intimidad, el ocio e incluso las emociones y sentimientos de las mujeres del siglo XIX. Además, también se quiere resaltar la atención minuciosa al detall y por la búsqueda de un resultado primoroso que comparten todas estas obras.

Además, la exposición da continuidad al proyecto Memoria, tejidos, museos. Los barrios bajos de la atención, con el que se pretende revisar los fondos textiles de cinco museos estatales desde una perspectiva contemporánea: el Museo del Traje, el Museo del Romanticismo, el  Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo de América y, por último, el Museo Arqueológico Nacional. Sofía Guardiola