Una gargantilla isabelina de oro se dispara en Fernando Durán
Muy buen resultado de la sesión de joyas y relojes de la semana pasada en la sala madrileña, donde destacó la subida de esta gargantilla fechada hacia 1840 y rematada en 3.000 euros, cinco veces su estimación inicial. El Estado también compró tres piezas.
El pasado martes 20 se celebró la primera subasta de temporada de la pionera sala de subastas Fernando Durán del catálogo de joyas y relojes. Entre los 861 lotes, había una colección de joyas de los siglos XVIII y XIX de origen portugués, únicas y difíciles de encontrar en el mercado secundario. Lo más impactante era su buen estado de conservación y el tamaño de algunas de ellas, comparable con el tamaño de la palma de una mano. Además, hubo muchos otros lotes época Art Nouveau, Art Déco, Retro y los llamados “fondo de joyero”, que son aquellas piezas con un diseño sencillo, atemporal y versátil cuyo protagonista es el oro blanco y el diamante.
Desde el inicio de la sesión, la subasta estuvo animada con compradores en la sala, pujas telefónicas y la incorporación de Fernando Duran en las plataformas, que cada vez tienen más peso en las ventas de las subastas tradicionales. Aunque no hubo sorpresas en las subidas, sí hubo remates notables y encontraron comprador muchos más lotes de lo habitual.
Con los precios de salida tan atractivos, no fue extraño que el Estado ejerciera el derecho de tanteo en tres lotes. El primero –lote 142– era una pulsera de principios del siglo XIX perteneciente a las joyas de luto que se vendió por su salida: 1.000 euros. Una pieza realizada en oro amarillo y esmalte negro al fuego con la palabra “recuerdo”.
El segundo –lote 383–, una pulsera del Grand Tour realizada en oro rosa y fechada hacia 1860. Siete medallones con decoración arquitectónica romana insertadas mediante la técnica del micro mosaico despertaron el interés del representante del Estado, que ejerció su derecho de tanteo por los 3.600 euros en los que se adjudico la obra.
Las compras públicas se completaron con una peineta Art Nouveau según modelo de Luis Masriera i Rosés rematada en 3.000 euros. El lote 498 tenía una sutil decoración de motivos calados vegetales con esmalte plique à jour y diamantes, un trabajo que deja constancia del trabajo artesanal propio de la época modernista.
En cuanto a las piezas pertenecientes a una colección portuguesa que datan de los siglos XVIII y XIX, hay que destacar la venta de varias gargantillas, los broches trémblant, broches-colgante y los pendentif para Devant de Corsage. Ademas de el demi parure compuesto por gargantilla, pulsera y sortija. Todos ellos realizados en oro con vistas en plata y embellecidos por diamantes de talla rosa, holandesa u old mine, rubíes, esmeraldas y zafiros, piedras semipreciosas y la gema orgánica por excelencia de la época: la perla natural.
Uno de los lotes que más interés acaparó fue la gargantilla isabelina de oro y vistas en plata con cuarzos limón, de hacia 1840, que salía con el número 131. Las pujas empezaron en unos tímidos 600 euros, que fueron escalando hasta alcanzar los 3.000 euros de remate.
También el broche con diamantes, talla old mine y centro con una gran perla natural desató el furor la semana pasada en Fernando Durán. El tamaño de la perla protagonista de la joya, fechada hacia 1850, sumado al trabajo realista del tallo y la armonía de las hojas, hicieron que la pieza pasase de los 3.000 euros de salida a los 9.000 finales.
Continuando con otros lotes no menos reseñables, hay que destacar una Medalla devocional Art Nouveau –lote 101– de hacia 1900 fabricada en oro amarillo y vistas en platino. Firmada por el escultor y medallista francés Frédéric- Charles Victor de Vernon, consiguió elevar el precio inicial de 7.000 euros hasta los 8.000 euros de remate.
Hacia 1887, De Vernon, recibió el primer gran Premio de Roma, por el que estuvo pensionado durante tres años en Villa Médici. Prueba de ello es la manera realista con la que representa el perfil de la Virgen, las manos tan escultóricas y el preciosismo de los tejidos que, junto a la calidad de los diamantes y zafiros, además de la hechura artesanal de los esmaltes traslúcidos realizados en plique à jour, hacen de este colgante un perfecto ejemplo de las obras maestras de orfebrería que realizó este artista.
Para acabar con las joyas, un clásico de las subastas y de cualquier joyero que se precie: un collar rivière en oro blanco de 18 kts y diamantes –lote 750– rematado en 24.000 euros, tras una salida de 20.850 euros. Después se presentó una colección de gemelos que despertaron el interés de los coleccionistas, ya que se remataron casi la totalidad de los mismos, dado el atractivo precio de salida en que se ofrecían. Y en el apartado de relojes, cabe mencionar el lote 832A, un Rolex GMT – Master II “Pepsi” rematado en 19.500 euros.
La subasta terminó con la sección de bolsos y pieles que, como es habitual, se adjudicaron la mayoría. Esperamos ansiosos la subasta de diciembre, que seguro que traerá sorpresas. Gemma Corral Cordonié





