Dos pinturas de Nicolás Correa se ofrecen en La Suite por 200.000 euros
La casa barcelonesa presenta el 5 de noviembre Abbatialis. Res Sacra, una selección de 110 lotes que recorre desde el románico hasta el arte virreinal americano. Entre los lotes destacados, además de la pintura colonial, un báculo de Limoges y una virgen románica. TEXTO: Javier Quintano
Hay subastas en las que el interés está muy repartido y otras en las que algunas piezas consiguen construir por sí solas buena parte del relato. Abbatialis. Res Sacra, la próxima propuesta de La Suite Subastas, pertenece un poco a las dos categorías. La venta reúne 110 lotes y plantea un recorrido amplio por el arte religioso europeo y americano, pero entre ellos hay varias obras que merecen detenerse un poco más.
La primera es, naturalmente, la pareja de pinturas de Nicolás Correa –lote 84–, uno de los nombres destacados de la pintura novohispana del Barroco. Taller de Nazareth y La Resurrección son dos óleos sobre tabla, ambos firmados, que permiten acercarse a dos maneras muy diferentes de representar la historia sagrada.
En el primer cuadro encontramos probablemente una de las escenas más curiosas de todo el catálogo. Jesús y san José aparecen trabajando juntos en la carpintería, serrando un enorme tronco, rodeados de herramientas y objetos propios del oficio. Pero la escena se abre además hacia otras estancias de la casa.
La escena tiene algo particularmente cercano. La ficha de La Suite relaciona este tipo de representación con la tradición de La casa de Nazaret de Francisco de Zurbarán y señala también su posible relación con la importancia que tuvo san José entre los gremios de carpinteros de la Nueva España.
La segunda pintura, La Resurrección, cambia por completo el registro. Cristo aparece en el centro, elevado sobre el sepulcro en una gran ráfaga dorada, mientras seis soldados lo contemplan. Un detalle llama especialmente la atención: los soldados están vestidos con armaduras propias del siglo XVII, cercanas a las de los tercios españoles. Es una manera de actualizar una escena bíblica y hacerla visualmente próxima al espectador de la época. Las dos pinturas salen con una estimación conjunta de 200.000 euros.
Si Correa aporta el gran nombre latinoamericano, el báculo de Limoges es probablemente la pieza que más curiosidad despierta cuando uno recorre las primeras páginas del catálogo (lote 1). Realizado en cobre dorado y esgrafiado durante el segundo cuarto del siglo XIII, presenta una decoración extraordinariamente rica.
Pero hay un detalle que lo hace especialmente interesante: no está esmaltado. El dorado, el grabado y los pequeños cabujones de turquesa son los responsables de su aspecto actual, algo que La Suite considera menos frecuente dentro de la producción lemosina. Esa particularidad explica que se haya estimado en 90.000 euros.
a comparación con otro báculo medieval resulta aquí fundamental. Se trata del ejemplar procedente de la abadía de Asnières, conservado actualmente en el Tesoro de la catedral de Saint-Maurice de Angers. Ambos comparten estructura y repertorio ornamental, incluidos los tres dragones aplicados, aunque en el ejemplar de La Suite falta uno. El nudo de este último presenta, además, una característica forma globular decorada radialmente con pequeñas turquesas.
El otro gran lote medieval que ofrece la semana que viene la casa barcelonesa es una Virgen en Majestad, posiblemente catalana y fechada en el siglo XIII –lote2–. La imagen responde al conocido modelo de la Sedes Sapientiae, la Virgen como Trono de la Sabiduría, con María convertida en soporte y trono del Niño. El mayor atractivo de esta pieza, que mide 91 centímetros, es que conserva su policromía original.
El catálogo se detiene también en una obra de dimensiones mucho más reducidas, pero de especial interés para la historia de la pintura catalana. Se trata de una predela inédita atribuida a Pere Mates, uno de los pintores mejor documentados de las tierras de Girona durante la primera mitad del siglo XVI. La tabla –lote 12–, fechada hacia 1525, está dividida en cinco compartimentos con escenas de Cristo y santos y se ha estimado en 60.000 euros.
Lo interesante es que la atribución no se basa únicamente en una impresión general. La ficha establece paralelos entre los personajes de esta predela y figuras de otras obras de Mates, entre ellas el retablo de Segueró, conservado en el Museu d’Art de Girona. También el tratamiento de los nimbos, lisos y perfilados en negro, coincide con otras obras del pintor. La identificación y catalogación de la pieza se debe al Dr. Alberto Velasco González.
Entre las obras posteriores encontramos también un bodegón atribuido a Francisco de Burgos Mantilla, con rábanos, col y alcachofa (lote 38). Es una de esas piezas que amplían el discurso de una venta aparentemente centrada en lo religioso y recuerdan hasta qué punto el bodegón barroco podía convertir los objetos cotidianos en materia artística. Se ofrece por 30.000 euros.
El recorrido llega también a la pintura italiana del siglo XVIII. Giovanni Battista Pittoni presenta su Encuentro entre Alejandro Magno y Roxana, una pequeña pintura de extraordinaria luminosidad (lote45). El artista veneciano utiliza una pincelada suelta y colores delicados para representar el encuentro amoroso entre el conquistador macedonio y la princesa bactriana. La obra cuenta además con una procedencia especialmente atractiva para el coleccionista: fue subastada en Christie’s Nueva York en 1962.
Junto a Pittoni aparece Corrado Giaquinto, con Venus y Cupido –lote 43–, una obra que incorpora el componente mitológico al recorrido y que ha sido estudiada para su catalogación por el profesor Riccardo Lattuada. Y el viaje americano continúa con una pareja de consolas novohispanas, realizadas en México o Guatemala durante el siglo XVIII. Talladas, doradas y policromadas, conservan sus mármoles originales y constituyen uno de los ejemplos más atractivos de mobiliario dentro de una venta dominada por la pintura y la escultura
En conjunto, Abbatialis. Res Sacra propone algo más que una sucesión de imágenes religiosas. Hay pintura, escultura, orfebrería y artes decorativas, pero también distintas maneras de entender la relación entre arte y devoción.





