Suecia adquiere una pintura religiosa inédita de Lavinia Fontana

Suecia adquiere una pintura religiosa inédita de Lavinia Fontana

La obra, hasta ahora desconocida por su pertenencia a una colección privada italiana desde finales del siglo XIX, es un retablo que representa el matrimonio místico de Santa Catalina de Alejandría.

El Museo Nacional de Estocolmo inicia el curso con la adquisición de una de las composiciones religiosas más ambiciosas de Lavinia Fontana. Se trata de El matrimonio místico de santa Catalina de Alejandría (1607), realizada en el momento álgido de su carrera, cuando alcanza el dominio absoluto de la forma y el color.

El retablo ha estado en manos de una colección privada italiana desde finales del siglo XIX y, por tanto, era desconocida para el mundo del arte. Constituye una pieza singular dentro de la producción de la artista, que ejemplifica su estilo tardío con esa relación cromática armoniosa y las suaves transiciones entre luces y sombras.

El centro de la escena es el anillo que el Niño en brazos de la Virgen impone a Catalina, sellando así su unión espiritual. La santa aparece elegantemente vestida y alhajada como corresponde a su linaje, mientras que el rostro de Jesús introduce una naturalidad doméstica. Según el museo sueco, la interpretación que Fontana hace de este famoso episodio es “devota, íntima y naturalista”.

Lavinia Fontana. Detalle de 'El matrimonio místico de Santa Catalina de Alejandría' (1607). Fotografía: Cecilia Heisser. ©Museo Nacional de Estocolmo.

Este episodio se plasma por primera vez en 1438 en una traducción inglesa de la Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine, escritor de vidas de santos.  Según cuenta, durante una visita a Alejandría, el emperador romano Majencio convocó a sus súbditos a una ceremonia en la que se celebrarían sacrificios en honor a deidades paganas.

Lavinia Fontana. 'El matrimonio místico de Santa Catalina de Alejandría' (1607). Fotografía: Cecilia Heisser. ©Museo Nacional de Estocolmo.

Catalina asistió al llamado del emperador, pero desafió su autoridad al tratar de convencerle para convertirse a la fe cristiana. Este comportamiento despertó la furia del gobernante, quien llamó a filósofos y sabios para que, sin éxito, rebatieran los argumentos de la joven.

Ante el fracaso de estos, el emperador hizo que ataran a Catalina a una rueda dentada, que se rompió al entrar en contacto con el cuerpo de la santa. Finalmente, Majencio ordenó su decapitación. Por eso, en la parte inferior del cuadro de Fontana se atisba la empuñadura de una espada, un elemento que funciona como referencia a su ejecución.

También es común encontrar en otras representaciones la rueda dentada para aludir a su martirio, como en la pintura de Sofonisba Anguissola, o la palma, presente en las versiones posteriores de Los desposorios místicos de santa Catalina de Anton van Dyck y Mateo Cerezo.

La obra adquirida por el museo sueco fue creada cuatro años después de que la artista italiana se mudara de Bolonia a Roma. En 1603, Fontana llegó a la capital con su esposo Gian Paolo Zappi y su familia, en busca de nuevos encargos. Allí se convirtió en una de las primeras mujeres en ingresar en la prestigiosa Academia di San Luca.

Gracias a una donación del Fondo Sophia Giesecke, el Museo Nacional de Estocolmo incorpora esta pieza a las obras de artistas mujeres de sus colecciones. Complementa así las pinturas de Sofonisba y Artemisia que la pinacoteca ha adquirido en los últimos años. Nerea Méndez Pérez