George Washington en la Academia de San Fernando

George Washington en la Academia de San Fernando

La sala Goya de la Academia de San Fernando de Madrid acoge hasta diciembre de 2026 la exposición La Huella Estadounidense en Madrid: El retrato de George Washington, que incluye uno de los pocos retratos del primer presidente de los Estados Unidos fuera de su país. Pintado por el pintor italiano Josef Perovani, residente en Filadelfia, se exhibe junto al retrato de Manuel Godoy, realizado por Francisco de Goya en 1801, el retrato de Carlos IV como príncipe de Asturias, de Mariano Salvador Maella; y un busto de mármol de Goya del escultor italiano Cayetano Merchi, datado en 1795, y la última página del Tratado de San Lorenzo firmado por Godoy y Thomas Pinckney que establecía las lindes del territorio norteamericano y español en ese momento. Sin olvidar que se ha reeditado el libro de la investigadora Isadora Rose- de Viejo, El retrato de George Washington, de Josef Perovani, cuya primera edición se hizo en 1998.

Josep Perovani. Retrato de George Washington, 1796. Óleo sobre lienzo. 220 x 145 cm. Colección de Manuel Godoy que ingresó en la Academia en 1816. RABASF.

Alfredo Pérez de Armiñán, vicedirector tesorero de la Academia de San Fernando, dijo que la razón de esta exposición y de la reedición del libro de Isadora Rose-de Viejo sobre el retrato de George Washington se enmarca en la conmemoración del 250 aniversario de la declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, en el que España junto a Francia tuvo un papel decisivo. El hecho de tener dentro de sus colecciones tanto este retrato de George Washington -uno de los escasos retratos del presidente norteamericano fuera de Estados Unidos de América-, pintado por Josef Perovani en 1795,  fue encargado por el diplomático español Josef de Jáudenes y que es una de las primeras acciones que quieren reflejar la huella estadounidense en Madrid.

Por su parte, Marta Rivera de la Cruz, delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, destacó la colaboración sostenida con la Academia de San Fernando y que este proyecto expositivo es una forma sencilla y sutil de conmemorar este 250 aniversario. Y avanzó que después del verano el ayuntamiento dará a conocer una serie de actividades que subrayan los lazos históricos que unen Estados Unidos con la capital española.

Catherine Muller, agregada de Diplomacia Pública de la Embajada de EEUU, agradeció el esfuerzo tanto de la Academia de Bellas Artes como del Ayuntamiento de Madrid para hacer posible esta iniciativa porque la capital española conserva una parte de la memoria de Estados Unidos y conecta a los dos países.

Por último, Víctor Nieto Alcaide, académico delegado del museo, calcografía y exposiciones, esbozó que este retrato ha pasado por numerosas vicisitudes desde que fue encargado y pasó a formar parte de la colección de Manuel Godoy hasta que se incautó la misma en 1816. Desde  entonces forma parte de la Academia de San Fernando. Y añadió que el escenario del cuadro está lleno de simbología, mucha de ella masónica, tanto en las patas de la mesa como en esa mano derecha cuyos dedos parecen posarse en el Tratado de amistad entre España y Estados Unidos firmado en San Lorenzo del Escorial en 1795.

El diplomático español Josef de Jáudenes participó en la negociación del Tratado de San Lorenzo (1795), firmado en El Escorial por Thomas Pinckney, enviado extraordinario del presidente norteamericano, y Manuel Godoy, secretario de Estado de Carlos IV, que dirigía entonces la política de la monarquía española. Con este acuerdo se fijaron las fronteras entre Estados Unidos y los territorios españoles en la América del Norte en materia de navegación y comercio. Tras el fin de la misión diplomática, Jáudenes quiso regalar a Godoy un retrato del presidente estadounidense ejecutado por el más prestigioso pintor norteamericano de aquel momento, Gilbert Stuart (1755-1828), que no pudo aceptar el encargo.

Jáudenes recurrió entonces al pintor italiano Perovani, residente en Filadelfia, que aceptó. Para realizar la composición general y la figura del presidente, recurrió al conocido como “retrato Lansdowne”, que Stuart había realizado ese mismo año y que hoy se encuentra en el Museo de Filadelfia. Sin embargo, para pintar la cabeza, Perovani se inspiró probablemente en el retrato de busto de 1795 realizado por Charles W. Peale, actualmente en la Hispanic Society de Nueva York.

Francisco de Goya. Godoy como general, 1801. Óleo sobre lienzo, 180 x 267 cm. Colección de Manuel Godoy, que ingresó en la Academia en 1816. RABASF.

El lienzo, propiedad de Godoy, pasó a formar parte de las colecciones de la Academia en 1816 tras la confiscación de sus bienes por Fernando VII.

Este retrato alegórico del primer presidente de los Estados Unidos ofrece numerosas claves de la simbología representada. George Washington está de pie con la cabeza levemente ladeada hacia su derecha con la mirada al frente, que expresa fe en el futuro. En la parte de la izquierda según observamos en el óleo vemos un barco navegando sobre los derechos de navegación en la totalidad del río Mississippi; su mano derecha señala el tratado de San Lorenzo en la mesa y también el innovador trazado de la nueva capital de Washington D.C y debajo en la pata de la mesa una estrella de cinco puntos que dentro de la iconografía masónica representa el intelecto y la luz.

En la parte derecha del cuadro Washington deja con delicadeza su antebrazo izquierdo sobre una estatua clásica  que representa la justicia y la prudencia dentro de la masonería y en una columna vemos un blasón dorado compuesto de elementos masónicos como el laurel y el águila, mientras que la paloma de la paz es el emblema personal del presidente norteamericano y a la derecha algunos ejemplares reveladores de su ideario político apoyados en la columna.

Además se exhiben junto al retrato en la sala Goya, un magnifico retrato de Manuel Godoy, pintado por el pintor de Fuendetodos en 1801, que fue un encargo del propio Godoy tras la victoria sobre Portugal en la llamada Guerra de las Naranjas. En la composición el príncipe de la paz viste uniforme de Capitán General con el correspondiente fajín rojo y llevando algunos de los honores recibidos  por él hasta ese momento.

Y a la derecha del retrato de Perovani cuelga el Retrato de Carlos IV como príncipe de Asturias, que fijó Mariano Salvador Maella en 1783, coétáneo de Goya y de bella factura. El todavía príncipe viste chaleco, calzón y casaca de terciopelo rojo con bordados en oro, camisa con encaje en los puños y en la chorrera, y corbatín.

Esta iniciativa se ha complementado con la edición del libro que escribió en 1998 la americanista Isabel Rose-de Viejo, titulado El retrato de George Washington, de Josef Perovani. Un estudio en profundidad  del retrato de George Washington y los avatares de todas las personas que estuvieron concernidas en el encargo del cuatro y del Tratado de San Lorenzo y la posterior ejecución del óleo por el pintor italiano Perovani.

Mariano Salvador Maella. Retrato de Carlos IV como príncipe de Asturias, 1783. Óleo sobre lienzo. 152,5 x 109,5 cm. RABASF
De izquierda a derecha: Alfredo Pérez de Armiñán, vicedirector tesorero en la Academia de San Fernando; Catherine Muller, agregada de Diplomacia Pública de la Embajada de EEUU; y Marta Rivera de la Cruz, delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid durante la presentación de la exposición "La Huella Estadounidense en Madrid: el retrato de George Washington" en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando