El arte asiático sorprende en Lempertz

El arte asiático sorprende en Lempertz

La casa de subastas alemana ha celebrado una venta dedicada en exclusiva a lotes procedentes de Japón, China, Vietnam, Tíbet, India, Pakistán e Irán donde tres piezas han superado con creces sus estimaciones: una ilustración punyabí de Krishna y Balarama, una vasija ritual de bronce de la dinastía Zhou Occidental y dos cuencos de porcelana de la dinastía Qing.

Hace algunos años que, de manera recurrente, piezas procedentes de centros de creación ajenos a occidente –pero subastadas en Europa y Estados Unidos– protagonizan guerras de pujas encarnizadas.

Y aunque es cierto que en el pasado la explicación para estos desequilibrios pudo ser la falta de estudio y conocimiento, las subastas online han permitido el acceso a mucha más información. Cuando una pieza considerada de poco valor se dispara, el resto de vendedores y compradores toman nota.

Por eso, el mercado se ha vuelto más astuto. A esto se suma también el cambio económico que han experimentado los países en desarrollo. Lugares como China e India, que en otro momento se han considerado periféricos, lo han dejado de ser.

Sus crecientes clases medias y altas han empezado a coleccionar y su atención se ha volcado –fundamentalmente– en su propia herencia cultural. De esta manera, han puesto en el mapa sus mercados nacionales, con el foco en artistas desconocidos para el europeo medio que llegan en algunos casos a desbancar a nuestros grandes maestros.

Así ocurre, por ejemplo, en el mercado del arte de China, en el que los intentos por crear un gusto por la pintura occidental no han acabado de cuajar (con la salvedad de un moderado interés por los impresionistas). Y el dinero no es el problema, los récords en Hong Kong compiten en valor con los que se suceden en Londres y Nueva York.

Debido al expansionismo europeo y la idea del museo y colección enciclopédicos, algunas joyas de esos lugares remotos acabaron en nuestro continente. Ahora que el flujo del dinero parece haber cambiado de sentido –o al menos haberse expandido– es natural que los herederos de esas culturas observen con interés las ventas públicas en Europa.

Los mejores coleccionistas asiáticos saben aprovechar estas oportunidades, incluso cuando ya contamos con casas de subastas que cubren con rigor estos campos (todo el mundo está prevenido sobre la avidez de los compradores filipinos, por ejemplo).

Esto es lo que ha ocurrido en la subasta más reciente de Lempertz dedicada a arte asiático (más allá del enorme interés individual de cada pujador). Si bien es cierto que tres lotes del total de 335 adjudicados superaron con creces sus estimaciones –llegando uno de ellos a casi cuadriplicar la inferior–, también lo es que eran piezas estudiadas y expertizadas.

La que ha tenido un remate superior ha sido una vasija ritual de bronce, de tipo ding y de la dinastía Zhou Occidental (lo que indica una cronología del 1046 al 771 a. C., aunque la casa también apunta que debido a sus características formales podría tratarse de una obra de transición desde el anterior periodo Anyang, de la segunda mitad del siglo XIII a.C. a mediados del siglo XI a.C.).

También se baraja la posibilidad de que tuviese una procedencia imperial, formando parte de la colección del emperador Qianlong (1736-1795). Posteriormente, en 1907, fue adquirido por el Dr. Ernst Arthur Voretzsch, diplomático destinado en Hong Kong y dueño de una de las colecciones más célebres de piezas chinas en Alemania. La vasija, que se ofrecía con unas estimaciones entre 15.000 y 20.000 euros se catapultó hasta los 571.500 euros.

El siguiente lote de mayor valor es la pareja de cuencos “murciélago”, fechados en el siglo XIX, es decir, durante la dinastía Qing (1644-1912). Se trata de dos piezas raras debido a su buen estado y que se conservan ambas. Su perfil y, sobre todo, el hecho de que fuesen cocidas en el kiln imperial podrían explicar la euforia que llevó las pujas de los 4.000-6.000 euros estimados hasta los 381.000 euros del remate.

La última de las piezas que sobresalió en la cita fue una pintura sobre papel creada en las colinas de Punjab, en la frontera entre India y Pakistán, con el tema Krishna y Balarama recibiendo un masaje durante un descanso por la tarde, fechado hacia finales del siglo XVIII. Se ofreció junto con otros diez lotes de características similares, algunos de ellos formando parte de la misma serie, el Bhagavata Purana. El que nos ocupa se ofreció con estimaciones entre los 6.000 y 8.000 euros y se remató por 254.000 euros.

Vasija ritual de bronce tipo ding. Principios del período Zhou Occidental (1046–771 a. C.).
Un par de cuencos policromados con forma de murciélagos. Dinastía Qing (1644-1912). Siglo XIX.
Krishna y Balarama recibiendo un masaje de pies durante un descanso por la tarde. Pigmentos opacos y oro sobre papel. Colinas de Punjab, Himachal Pradesh, Kangra. Finales del siglo XVIII.