Los secretos del oro indígena, revelados en el MARQ

Los secretos del oro indígena, revelados en el MARQ

La exposición Saberes indígenas en Colombia invita a ver el mundo desde la perspectiva de los pueblos nativos a través de una colección de 300 piezas de oro, piedra y cerámica. TEXTO: Francisco Frechoso Cruz

Remate de bastón horizontal zoomorfo. Llanuras del Caribe - Tradición Zenú. 200 a.C. - 1600 d.C. Fotografía: Clark M. Rodríguez. © Museo del Oro.

Tras la exitosa propuesta de los guerreros de X’ian en 2023, el MARQ de Alicante demuestra, una vez más, que sabe recibir huéspedes ilustres y hacerles justicia con la museografía que caracteriza su colección permanente. En ese sentido, El oro y el universo. Saberes indígenas en Colombia no podían ser una excepción.

La muestra, organizada en colaboración con el Museo del Oro de Bogotá, acoge hasta el próximo mes de mayo un tesoro de 157 piezas precolombinas de oro y 134 objetos de piedra, cerámica y arte de comunidades colombianas contemporáneas.

Un recorrido que, como explica uno de los dos comisarios, Marcos Martinón-Torres, “pretende que las piezas muevan al visitante a la reflexión de manera que, al salir, nadie sea el mismo que cuando entró”. Por eso invita al público a contemplar los objetos no solo como valiosas reliquias, sino desde la perspectiva de los pueblos que les dieron vida.

Para comprenderlos, es necesario desprenderse de la ambición de una Europa que perseguía el mito de El Dorado, porque lo más impresionante de la muestra no es adentrarse en una cámara del tesoro, sino descubrir en sus entrañas una filosofía ancestral en la que todos los seres –humanos y no humanos– estaban conectados por una red de equilibrio y reciprocidad.

El oro, que para los occidentales evoca el lujo, se revela aquí en toda su belleza como un metal de acabado mate trabajado de forma natural. Porque las civilizaciones precolombinas no lo concebían como una materia prima destinada a fabricar joyas, sino como un elemento maleable capaz de dar forma a todo tipo de seres, vínculos y presencias espirituales.

Vista de una de las salas de la exposición "El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia" en el MARQ de Alicante.
Recipiente para cal (poporo) con forma de calabaza - Urabá. 300 a.C. - 1600 d.C. Fotografía: Clark M. Rodríguez. © Museo del Oro.

Ese carácter casi místico está presente en los tres espacios en los que se estructura la muestra, que combina además recursos sonoros y olfativos. El primero, “Todos somos universo”, recrea una maloca, casa comunal de los indígenas colombianos cuya estructura simboliza el orden del cosmos. En ella se exhiben recipientes cerámicos y piezas de orfebrería que representan animales, plantas e insectos, acunados por la composición musical Soplo de vida, interpretada con instrumentos prehispánicos y envueltos en un sutil aroma a mango.

Matriz para fabricar cuentas de collar. Cordillera Oriental - Muisca. 600 d.C. - 1600 d.C. Fotografía: Clark M. Rodríguez. © Museo del Oro.

El segundo ámbito, “Transformaciones”, evoca los sistemas de canalización prehispánica de las llanuras caribeñas, una colosal obra de ingeniería hidráulica que aún hoy está en funcionamiento. Aquí se presentan obras como una nariguera con placas colgantes de la cultura Zenú, un atuendo con el que el chamán personificaba espíritus o el pectoral de oro con espirales divergentes, símbolo de la concepción cíclica del tiempo.

La última sección, “Cuidar el mundo”, reúne 30 piezas de orfebrería y subraya la importancia de la ofrenda de los seres humanos al universo que habita. Obras que no fueron creadas para deslumbrar los ojos del hombre sino para expresar gratitud a la naturaleza, como ocurre con las figuras votivas muiscas.

Es aquí donde se aprecia el desafío de El oro y el universo: trasladar el equilibrio de los pueblos indígenas a un mundo movido por la explotación y la acumulación. La exposición, que combate estereotipos hollywoodienses, llama la atención sobre una realidad que pone de manifiesto la comisaria colombiana, Marcela García Sierra: “No son curiosidades exóticas, son invitaciones a actuar de otra manera, y son urgentes”.

Colgante antropomorfo tocando una flauta. Región Tolima - Tolima Medio. 100 - 700 d.C. Fotografía: Clark M. Rodríguez. © Museo del Oro.