María Fernanda Cardoso: “El que compra mi obra es valiente porque, ¿quién pone un bicho en la pared?”
La artista colombiana nos descubre un universo donde diminutas arañas se convierten en protagonistas de una experiencia inmersiva que redefine la relación entre humanos y naturaleza, como se ha podido ver recientemente en la galería La Cometa de Madrid.
En esta muestra, Cardoso ha presentado su proyecto Spiders of Paradise, centrado en las arañas del género Maratus, una especie endémica de Australia conocida por sus complejos rituales de cortejo, donde el movimiento, el color y la vibración configuran sofisticadas formas de comunicación. La exposición se inscribe, además, en una iniciativa internacional impulsada por el Museum of Contemporary Art Australia.
Lejos de limitarse al ámbito expositivo, esta investigación ha implicado un compromiso académico excepcional: la artista desarrolló un doctorado centrado en la “estética de las morfologías reproductivas”, lo que le permitió profundizar en el estudio científico de estas especies. Este cruce entre arte, ciencia y tecnología define una práctica que transforma lo microscópico en monumental y convierte la observación en una experiencia sensorial total.
*¿Qué le motivó a convertirse en artista?
- Desde niña siempre he tenido una fascinación con el mundo. Mis papás compraron un libro sobre Leonardo da Vinci y me encantó la idea que descubrí en él de que uno podía hacer todo: inventor, pintor y científico… pienso que por eso fue mi modelo. Por otro lado, mi abuelo era médico, una especie de investigador loco que hacía sus propios proyectos. Para mí, el arte y el mundo son dos cosas que no cesan de sorprenderme.
*¿Cuáles han sido sus principales influencias?
- Creo que tendría unos siete años cuando visité con mi familia una exposición de Jesús Soto que fue una de las primeras experiencias que me hizo ser artista, porque todo mi cuerpo estaba inmerso en su obra y mis ojos activos. Lo mismo me pasó frente al proyecto de las camas de Felisa Burstein.
*En Spiders of Paradise lo científico se transforma en experiencia estética. ¿Cómo fue esa transición?
- El proyecto empezó gracias a que mi marido me mandó un vídeo de YouTube de esas arañas bailando con música pop. Cuando vi que esos diminutos animales de colores de cinco milímetros bailaban y hacían gestos dije: ‘Yo le quiero mostrar eso al mundo’. Así que invité al autor del vídeo a colaborar y filmé mis primeros trabajos. Luego vinieron otros científicos que me ayudaron a conseguir las arañas, a tenerlas vivas, contentas y darles de comer. Creo que en el fondo esto es un proyecto de magnificación; mi reto era mostrar estas criaturas tan maravillosas a una escala humana, que pudiéramos mirarnos y reconocernos mutuamente, que las arañas te miren a ti y estar a un mismo nivel.
*¿Cómo cambia nuestra percepción del arte si dejamos de verlo como algo exclusivamente humano?
- Estas arañas son los mejores artistas de performance y artes visuales del mundo y yo tengo la capacidad de comunicar su esencia. Ese era mi objetivo en este proyecto y creo que lo logré, pero fue una proeza técnica. Cambié la percepción de las personas, porque cuando uno reconoce, cambia su posición en el mundo. Como humano, ya no te percibes como superior.
*¿Qué lugar ocupa el mercado en su práctica creadora?
- Realmente nunca ha sido mi motivación, pero evidentemente me ayuda a recuperar los gastos de inversión, porque son enormes. Y cuando no hay mercado, hay becas. Tengo una anécdota con los coleccionistas venezolanos que compraron mis primeras obras, que eran abiertos comparados con los colombianos (más tradicionales). En ese sentido, considero que los venezolanos tienen un espíritu aventurero, sin miedo. El que compra mi obra es alguien valiente porque, ¿quién pone un bicho en la pared?
*Ahora que ya lo sabe casi todo de las arañas, ¿qué nuevos territorios le interesa explorar?
*Tengo un proyecto en Japón para el año entrante con el que quiero desarrollar dos cosas. Una es la microscopía, hasta ahora mi trabajo se ha situado al borde de lo perceptible, pero tú podías ver estos arácnidos sin ayuda y ellos te podían ver a ti; ahora me apetece trabajar a un nivel más pequeño, es un sueño que llevo décadas sin poder cumplir porque nunca he tenido ni el tiempo ni los recursos para tener un buen microscopio. Vamos a ver si logro conseguir este equipo técnico y los colaboradores que me ayuden a manejarlo. También tengo otro proyecto que quiero hacer y es grabar las voces de los grillos.






