La mirada certera y transformadora de Pérez Siquier

La mirada certera y transformadora de Pérez Siquier

Fundación Mapfre presenta en el KBr de Barcelona una muestra integrada con fondos propios del fotógrafo almeriense, que retrató la transformación social de la segunda mitad del siglo XX a través de sus protagonistas: desde la pobreza en blanco y negro de la posguerra en La Chanca, hasta la alegría consumista del turismo de masas nacido en los setenta.

Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería. 1958. Colecciones Fundación MAPFRE. © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026.

El fotógrafo apenas salió de su ciudad natal –Almería–; sin embargo, supo captar como nadie los cambios que la sociedad española vivió a mediados del siglo pasado, con el aperturismo de la dictadura, el “Spain is different!” de Fraga y la aparición del turismo playero.

Solo le bastó con sentarse en su tierra y retratar cuanto pasaba por delante de su objetivo: los niños deprimidos de La Chanca, las mujeres posando al sol con sus cremas protectoras, los reclamos publicitarios de los chiringuitos pegados al mar…

Fueron seis décadas de trayectoria en un momento fundamental para nuestro país, que le hicieron pasar del blanco y negro al color, y de los efectos de la posguerra en la España rural al consumismo de unas costas abiertas al mundo con la democracia.

Todas estas imágenes regresan ahora a nuestra retina gracias a la muestra PÉREZ SIQUIER. Colecciones Fundación Mapfre, que llega al KBr de Barcelona para recordarnos esa mirada libre, moderna y comprometida con su época del autor.

Aunque el fotógrafo no solo captó realidades, también inmortalizó emociones y sensaciones. Como la de esa veraneante entrada en carnes que descansa en una hamaca completamente despreocupada, ajena a la cámara. Pérez Siquier cortó la imagen a la altura de la cabeza, quizá porque esa pulsera de oro y esa voluminosa tripa no necesitaban identidad: eran la metáfora perfecta de la curva de la felicidad.

La muestra reúne varias decenas de fotografías como esta, todas ellas procedentes de los fondos de la Fundación Mapfre, que se adquirieron en 2022, un año después de la muerte del fotógrafo. Su legado ya se había repartido entre el Centro Pérez Siquier y la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino, para la institución quiso sumarse a la salvaguarda de su obra, comprando varios de sus trabajos.

Algunos de ellos ya pudieron verse hace tres años y medio en una pequeña exposición celebrada en la sede madrileña, pero es ahora cuando se presentan al completo. En realidad, esta muestra pretende quitarse la espinita de hace cinco años, cuando la gran retrospectiva dedicada al artista tuvo que cerrarse de manera prematura por culpa de la COVID-19.

De modo que ahora vuelven a exponerse al público en Barcelona para reclamar su sitio –las tres semanas que duró entonces supieron a poco–, como le corresponde a un fotógrafo de su talla.

Carlos Pérez Siquier. Roquetas de Mar. 1975. Colecciones Fundación MAPFRE. © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026.
Carlos Pérez Siquier. S/T. 1965. Colecciones Fundación MAPFRE. © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026.

Carlos Pérez Siquier (1930-2021) fue una figura fundamental de la fotografía española. Contribuyó a la profesionalización de la disciplina y dejó una huella indeleble en nuestra historia visual.

Ya desde pequeño soñaba con retratar el mundo a través de su cámara. Autor autodidacta hasta llegar a la Escuela de Artes y Oficios de su Almería, compaginó su labor creativa con una carrera profesional en el Banco Santander, donde trabajó hasta que se jubiló.

Fue miembro del grupo AFAL junto a José María Artero en los cincuenta, años en los que también documentó la vida cotidiana del barrio La Chanca (proyecto que resultaría definitorio en su carrera). Seducido entonces por el estilo neorrealista, dejó testimonio del duro día a día de la España rural como cómplice de la vida cotidiana de sus gentes; especialmente los niños.

Una década después volvería a ese mismo barrio para llenarlo de color, aunque esta vez con la vista puesta en la geografía del paisaje, como se aprecia en algunas de las instantáneas presentes en el recorrido, comisariado por Eva M. Vives.

La selección de fotografías que ha escogido para la muestra, abierta hasta el 24 de mayo, cubre algunas de sus series más conocidas como La playa, donde el fotógrafo captó gestos espontáneos y poses inesperadas con una estética pop. El uso del color azul cielo-mar le sirvió además para mostrar ese incipiente auge del turismo, que acabaría por abarrotar las playas almerienses.

Aquella mirada certera y juguetona se mantendría en los años ochenta, aunque con tintes algo más críticos, en Trampas para incautos. Por eso las instantáneas que se exponen de esta serie se mueven entre el humor y la ambigüedad, la realidad y el absurdo, con escenas llenas de publicidad plagada de elementos kitsch.

El recorrido por su obra se completa con más imágenes de proyectos como Informalismos, Encuentros y La Briseña, nombre que Pérez Siquier dio al cortijo situado en Benahadux donde acabó sus días; tomando fotos en pequeño formato mientras buscaba alivio espiritual. Ese fue el mejor epílogo para una trayectoria marcada por lo vulgar en el arte y lo trivial como símbolo. Sol G. Moreno

Carlos Pérez Siquier. Marbella. 1983. Colecciones Fundación MAPFRE. © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026.