Cipriano Marín y la esencia de lo eterno
Este martes falleció en La Laguna Cipriano Marín Cabrera, secretario general del Consejo Científico Internacional para el Desarrollo de las Islas, promovido por la UNESCO, y participante clave en las declaraciones de Patrimonio Mundial de Risco Caído «y las montañas sagradas» de Gran Canaria y de la Menorca Talayótica. Isaac Sastre de Diego lo recuerda en este obituario.
El Valor Universal Excepcional, también conocido por sus siglas VUE, es un difícil concepto con el que están familiarizados aquellos técnicos y profesionales de la gestión del patrimonio cultural que han tenido que enfrentarse alguna vez a un expediente de candidatura a patrimonio mundial de la UNESCO. Al respecto, pocos son los que pueden ser considerados expertos en su conocimiento, y, de estos, solo unos elegidos que se cuentan con los dedos de la mano los capaces de desentrañar cada matiz que encierran estas tres palabras. Cipriano Marín era uno de ellos.
Cipriano entendía como pocos la diferencia entre lo excelente, y sin embargo común, de aquello llamado a ser eterno, solo reservado a las creaciones, de la naturaleza o de la humanidad, que deben ser reconocidas como dignas de perdurar para siempre incluso en un mundo finito.
Nada más conocerle sabías que te encontrabas ante una persona tan excepcional como los sitios de nuestra geografía que ayudaba a declarar patrimonio mundial. En la primera conversación resultaba inevitable preguntarse por esa rara habilidad. Curiosamente, Cipriano, orgulloso de sus orígenes canarios, tinerfeños, y de “crecer en la periferia del mundo”, aprendió a escuchar a todo el universo desde una isla del Atlántico rodeada de agua. Ese dominio de lo universal fue un aprendizaje vital, en el que combinó su formación científica como matemático con una enorme capacidad para relacionar ideas y conceptos entre la naturaleza y el ser humano, algo que le abrió las puertas de los organismos regionales, nacionales e internacionales, primero como consultor y asesor, luego como experto y finalmente como referente.
Este camino repleto de senderos entrecruzados entre todas las ciencias, y entre la tierra, el mar y hasta el mismísimo universo, le llevó a ser el secretario general de la primera Conferencia Mundial de Turismo Sostenible en 1995, bajo el auspicio la UNESCO y la Organización Mundial de Turismo. Celebrada en Lanzarote, dio lugar a la Carta Mundial de Turismo Sostenible, o Carta de Lanzarote, que treinta años después, resulta más vigente que nunca. Desde entonces ejerció como secretario general del Consejo Científico Internacional para el Desarrollo de las Islas, también promovido por la UNESCO, convirtiéndose en una de las voces más autorizadas a nivel global sobre las realidades insulares, la conservación y la gestión de las reservas de la biosfera y el control en las islas del impacto turístico para preservar sus ecosistemas.
En los últimos años, todo ese vasto conocimiento y la experiencia adquirida a lo largo de su vida los puso al servicio de los equipos que lograron las declaraciones de Risco Caído “y las montañas sagradas” de Gran Canaria, en 2019, y de Menorca Talayótica, en 2023, que acertadamente renombró como “una odisea ciclópea”. Con ella, España alcanzó la cifra redonda de cincuenta bienes declarados patrimonio mundial, entrando en el aún hoy selectísimo club de los únicos cinco países del mundo con cincuenta o más declaraciones. Es hasta la fecha nuestro último hito, y la delegación del Gobierno de España y del Gobierno de Baleares que tuvimos el privilegio de representar y defender la candidatura en aquel Comité celebrado en Riad, recordaremos siempre con orgullo el reconocimiento de todos los Estados a la única candidatura inmaculada que en aquel Comité logró la unanimidad de los evaluadores internacionales. Una candidatura que venía sin embargo de haber sufrido un duro revés en su primera intentona, por incomprendida, y que pasó a convertirse en ejemplo y modelo de Valor Universal Excepcional. Cipriano Marín fue el gran responsable de tamaña epopeya.
Quizás, Cipriano estaba destinado a saber cuál es la esencia de lo eterno, y en el significado de su propio nombre se esconde la razón.
Cipriano Marín Cabrera (1952 – 2026), in memoriam
Isaac Sastre de Diego es vocal asesor del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Fue director general de patrimonio cultural y bellas artes entre 2021 y 2024.

