La vida española en la transición bajo los ojos de Marisa Flórez

La vida española en la transición bajo los ojos de Marisa Flórez

Málaga Espacio Expositivo Tabacalera (MEET) de Málaga acoge una exposición Un tiempo para mirar (1970-2020), que reúne alrededor de 200 imágenes de la fotoperiodista Marisa Flórez (León, 1948), que reflejan gran parte de la evolución de la sociedad española desde comienzos de los años 70, hasta casi la actualidad con especial foco en la Transición española. Con su cámara captó instantáneas de los cambios políticos, sociales y culturales vividos en nuestro país, a través de personajes conocidos y de otros que también han conformado el devenir histórico de España durante cinco décadas.

De izquierda a derecha: Yolanda Sobero, Caixabank; Juan Carlos Barroso, responsable territorial en Andalucía, Ceuta y Melilla de la Fundación ”la Caixa”; Mariana Pineda, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Málaga; Mónica Carabias, comisaria; Marisa Flórez, fotoperiodista; Luis Lafuente, director de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Picasso y otros equipamientos museísticos y culturales; y Juana María Arana, asesora de Artes Plásticas de la Consejería de Turismo de la Comunidad de Madrid.

El recorrido por estas imágenes tomadas por la fotorreportera Marisa Flórez, que empezó en Informaciones y más tarde desarrolló casi toda su trayectoria en el diario El País, desde 1976 a 2012, donde llegó a ser redactora jefe y editora gráfica del primer periódico en lengua española, es también una mirada reposada y también trepidante por una serie de acontecimientos que explican en gran medida cómo la sociedad española fue capaz de realizar una transición pacífica desde los estertores de la dictadura a una democracia liberal como la actual, que se consiguió con el esfuerzo y dignidad de los millones de personas que la protagonizaron.

La exposición Un tiempo para mirar (1970-2020), comisariada por Mónica Carabias y organizada por la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Pablo Picasso y Otros Equipamientos Museísticos y Culturales,  tiene como objetivo descubrir al público una obra fotográfica repleta de momentos sorprendentes y acontecimientos decisivos en nuestra historia reciente a los que dedicar un tiempo para mirar: protagonistas populares reconocibles de la sociedad, del espectáculo, del arte y de la cultura; la inauguración de la primera legislatura democrática; el devenir de los acontecimientos sociales, como la vida en las cárceles, los atentados o las primeras manifestaciones en los años 70 y principios de los 80.

La selección muestra una representación de la nueva identidad cultural de la España democrática, que incluye personajes del mundo de la política, el arte y la cultura como Margaret Thatcher, Adolfo Suárez, Lola Flores o Julio Iglesias. Asimismo, reúne instantáneas que dan fe del inicio de la vida parlamentaria nacional, así como retratos de los presidentes del Gobierno en su vida cotidiana alejada de lo oficial.

El tiempo del cambio de la dictadura a la democracia, con las primeras manifestaciones, los atentados terroristas o sucesos como la intoxicación masiva por colza, junto a una galería de rostros de intelectuales de todos los campos, como Pedro Almodóvar, Luis Buñuel, Pilar Miró o Annie Leibovitz, también están presentes durante el recorrido.

Con su cámara captó varios hitos de la historia española durante los 50 años que abarca la exposición, pero hay sobre todo uno que se fijó en el imaginario de los españoles: la llegada de Guernica, el cuadro de Pablo Picasso que vino de Nueva York el 10 de septiembre de 1981, casi siete meses después del intento de golpe de Estado, protagonizado por el teniente coronel Antonio Tejero, y así se cumplió la llegada del último exiliado, un cuadro simbólico de Picasso.

Motines en la cárcel de Carabanchel. Madrid, 1977 y 1981. © Marisa Flórez

Previamente a la llegada, el presidente Adolfo Suárez y Landelino Lavilla habían encargado a Álvaro Martínez-Novillo, subdirector general de Bellas Artes, supervisar esta operación en el más absoluto secreto, con la ayuda del diplomático Rafael Fernández Quintanilla. El regreso de Guernica fue posible gracias a la ratificación de la nueva Constitución, la convocatoria de las primeras elecciones democráticas y al hecho de que la obra pertenecía al Estado español.

El cuadro se envió desde el MoMA de Nueva York, donde se desmontó, se enrolló y se guardó en un contenedor especialmente fabricado para su transporte. Llegó acompañado de unas 70 obras –dibujos, grabados y otros óleos temáticamente relacionados– que habían viajado junto a él a Estados Unidos, formando un conjunto indivisible. Guernica se exhibió en el Casón del Buen Retiro de Madrid hasta el 26 de julio de 1992, once años después de su llegada al aeropuerto de Barajas, cuando fue trasladado al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Aunque tiene muchos recuerdos de una larga y exitosa vida profesional, con numerosos reconocimientos y premios, Marisa Flórez lo recuerda así: “Dadas las estrictas medidas de seguridad, llegué al aeropuerto con bastante antelación. Había presencia de seguridad por todas partes. Una vez en la pista, nos condujeron a la terminal de carga. Había un revuelo mediático impresionante. El ambiente oscilaba entre la ansiedad y la expectación por lo que estábamos a punto de presenciar. Se abrieron las puertas de la bodega y apareció una caja de madera”.

Y añadió que “la multitud estalló en aplausos; supongo que era una mezcla de nervios y emoción, y acto seguido el convoy se dirigió al Casón. Lo seguimos en moto –yo iba de paquete–, lo cual no fue fácil con toda la escolta. Intenté hacer varias fotos del cortejo desde los puentes de la autopista. Fue un espectáculo realmente notable, porque era el tipo de comitiva que normalmente escolta a un jefe de Estado. Era la primera vez que la Guardia Civil custodiaba una pintura dentro de un museo en España”.

Militante con puño en alto en la manifestación del 1 de mayo. España celebraba en libertad la Fiesta del Trabajo. Madrid, 1978 © Marisa Flórez
Vista de sala con una de las fotografías en gran formato de la fotoperiodista