Kandinsky, una de las figuras destacadas de las vanguardias, en el Pompidou Málaga

Kandinsky, una de las figuras destacadas de las vanguardias, en el Pompidou Málaga

La pasada semana se ha conmemorado en Málaga el décimo aniversario del Centre Pompidou y de la Colección del Museo Ruso, ambos gestionados por la Agencia Pública para la gestión de la Casa Natal de Pablo Ruiz Picasso y otros Equipamientos Museísticos y Culturales del Ayuntamiento de Málaga, que tanto han contribuido para transformar la capital de la Costa del Sol en un ecosistema cultural de primera magnitud, junto al Museo Picasso Málaga que abrió sus puertas en 2003. Además abrió sus puertas el viernes 28 de marzo en el Pompidou Málaga la retrospectiva Vassily Kandinsky, pionero del arte abstracto, que permanecerá abierta hasta el 7 de septiembre.

De izquierda a derecha: Antonio Caballero, director de Área de Negocio de CaixaBank; Luis Lafuente, director de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Pablo Ruiz Picasso y Otros Equipamientos Museísticos y Culturales; Mariana Pineda, concejala delegada de Cultura y Patrimonio Histórico; Laurent Le Bon, presidente del Centre Pompidou; Francisco de la Torre, alcalde de Málaga; Kareen Rispal, embajadora de Francia en España; Juan Carlos Barroso, responsable territorial en Andalucía, Ceuta y Melilla de la Fundación ”la Caixa”; y Angela Lampe, comisaria, durante la inauguración de la exposición "Vassily Kandinsky. Pionero del arte abstracto". Fotografía: Cortesía de Museos de Málaga.

Para celebrar el décimo aniversario del Pompidou Málaga se ha elegido una muestra ambiciosa en torno a la figura de Vassily Kandinsky (1866-1944), uno de los artistas más influyentes del arte moderno en las primeras décadas del siglo XX y hasta su fallecimiento en París en 1944.

El Centre Pompidou conserva el fondo de obras más completo del artista, gracias a las donaciones y el legado de su viuda Nina Kandinsky, que decidió en un acto de generosidad poner ese corpus de obras del creador ruso en un museo como el Pompidou. un centro innovador en el corazón de la capital francesa.

Comisariada por Angela Lampe, conservadora del departamento de colecciones modernas del Centro Pompidou, la retrospectiva reúne 47 pinturas y un video del extraordinario fondo que atesora el museo francés y que permite ver la evolución de Kandinsky desde sus años de formación hasta sus últimos años cuando se trasladó a Neuilly-Sur-Seine en París, así como su periplo vital por su Rusia natal, Alemania y su última morada en Francia. El diseño del montaje ha sido un proyecto de Francisco Bocanegra.

Kandinsky ha sido considerado como la primera expresión del arte no figurativo y por tanto pionero del arte abstracto, pero al que se le reconoce también su extraordinaria contribución a una idea tan poderosa como desarrollar un arte autónomo, libre de referencias al mundo exterior y sobre todo por sus ideas renovadoras que vertió en varios libros de gran influencia para el devenir del arte moderno.

Angela Lampe ha estructurado la muestra en cinco capítulos con un marcad criterio cronológico: Su comienzo; Rusia y sus años de transición; el período de la Bauhaus; su etapa de madurez en París; y la sinestesia. fenómeno neurológico involuntario que hace que una persona perciba sensaciones de diferentes sentidos de forma conjunta y cruzada.

El recorrido se inicia con sus años de formación: primero cursó Derecho y Economía en Rusia, pero en 1896 Kandinsky se marchó a Múnich para estudiar pintura en una de las ciudades del Jugendstil y allí aprendió la técnica de pintura al temple y el grabado en madera. En esa ciudad conoció a una joven pintora, Gabriele Münter, que se convertiría en su pareja y compañera de viaje por varios países europeos, primero por los Países Bajos, más tarde por Túnez e Italia y finalizando en París entre 1906 y 1907.

Kandinsky realizó entonces un gran número de estudios al óleo, ejecutados al aire libre con espátula, así como escenas multicolores sobre fondo negro que evocaban cuentos rusos. En el verano de 1908, Kandinsky y Münter se instalaron en Múnich. Atraídos por la pintoresca ciudad de Murnau, sus paisajes y su arte popular, pasaron el verano pintando al aire libre. Esta estancia supuso el espectacular nacimiento de una nueva pintura expresiva. Los trazos amplios de Kandinsky se sintetizaron en masas de vivos colores, donde las limitaciones de la representación mimética ya no parecían existir.

Vassily Kandisnky. En gris, 1919. Óleo sobre lienzo, 129 x 176 cm. Centre Pompidou,MNAM-CCI/Philippe Migeat/Dist. GrandPalaisRmn.

En diciembre de 1911, Kandinsky expuso la clave de sus investigaciones sobre la abstracción en su libro De lo espiritual en el arte y la pintura en particular: «La armonía de los colores debe basarse únicamente en el principio de resonancia con el alma humana».

En mayo de 1912, Kandinsky y su amigo el pintor Franz Marc publicaron el famoso almanaque Der Blaue Reiter, un manifiesto revolucionario de la síntesis de las artes, sin fronteras ni clasificaciones.

El segundo capítulo tiene como eje los años de transición en Rusia cuando Alemania, el 1 de agosto de 1914, declaró la guerra a Rusia, lo que obligó a Kandinsky a abandonar el país enemigo para regresar a su tierra natal. Su preocupación hizo que en 1915 no pintara ningún óleo, sino únicamente obras gráficas abstractas, algunas de las cuales dejan patente la austeridad de este período. En 1917, el pintor retomó la pintura figurativa durante una estancia estival con su nueva esposa Nina Andreïevskaïa.

Tras la Revolución de Octubre, Kandinsky participó en la reorganización de las instituciones culturales del nuevo gobierno bolchevique. Se acercó a los artistas de la vanguardia suprematista y constructivista. Sin embargo no dejó de defender sus convicciones estéticas basadas en valores espirituales considerados anticuados. Aislado y amargado, Kandinsky se marchó de Rusia una vez más para establecerse en Alemania en el invierno de 1921.

Los años de la revolucionaria escuela Bauhaus fueron muy importantes para él. En el verano de 1922 Kandinsky fue nombrado oficialmente Maestro de las formas, y así dirigió el taller de pintura mural y trabajó junto a muchos artistas de renombre. Reforzó la claridad gráfica de sus composiciones y definió su producción en Weimar como el ‘período frío’. Entre 1925, año en que la Bauhaus se trasladó a Dessau, y 1933, la toma del poder de Hitler que provocó el cierre de la escuela, Kandinsky produjo nada menos que 289  acuarelas y 259 pinturas, antes de verse de nuevo obligado a exiliarse, esta vez  en Francia.

En diciembre de 1933, el matrimonio Kandinsky se instaló en un moderno edificio en Neuilly-sur-Seine, cerca de París. «París, con su maravillosa luz (fuerte y suave), ha ampliado mi paleta», escribió el artista. La austeridad de la Bauhaus dio paso a una sorprendente alegría formal en una paleta clara y delicada dominada por los tonos pastel y acidulados. Un nuevo estilo que fusionaba la geometría del constructivismo con la fantasía del biomorfismo iniciada por los surrealistas franceses. Y con otros como Arp y Miró. La Segunda Guerra Mundial y la escasez de materiales hizo que su paleta se oscureciera aunque dotara de mayor  precisión y estructuración a sus composiciones.

Y por último, el quinto capítulo, dedicado a la sinestesia. En el caso de Kandinsky el sentido del oído se asociaba con el de la vista, sonidos y colores estaban íntimamente ligados en su mente. Así, era capaz de ver la música, como descubrió tras una representación de la ópera Lohengrin, de Richard Wagner: «Podía ver mentalmente todos mis colores, estaban ante mis ojos. Líneas salvajes, casi locas, tomaban forma ante mí». Para él, se trataba de la experiencia de una obra de arte total. Esta facultad específica le llevó a comparar la paleta de colores con el timbre de cada instrumento.

Vassily Kandinsky. Acumulación controlada, 1938. Óleo y Ripolín sobre lienzo, 116 x 89 cm. Centre Pompidou,MNAM-CCI/Bertrand Prévost/Dist. GrandPalaisRmn.
Vassily Kandinsky. Acorde recíproco, 1942. Óleo y Ripolín sobre lienzo, 114 x 146 cm. Centre Pompidou,MNAM-CCI/Hélène Mauri/Dist. GrandPalaisRmn.

Previamente a la inauguración de la retrospectiva de Kandinsky, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y el presidente del Centre Pompidou, Laurent Le Bon, firmaron el acuerdo de renovación por diez años más para garantizar la continuidad del Pompidou Málaga. Una institución que ha atraído en sus diez años de historia más de 1,5 millones de visitantes, gracias a exposiciones semipermanentes como como La Colección, Utopías Modernas, De Miró a Barceló o Liberarse de las ataduras de lo cotidiano, entre otras. Y de otras termporales que han permitido un acercamiento a los universos  de Miró, Matisse, Sophie Calle, Lucio Fontana, Carlos Cruz-Díez o Ettore Sottsass, así como numerosas actividades de vanguardia de música y fotografía o intervenciones disruptivas en la escalera del Centro.

En el misma línea cabe destacar el éxito de la Colección del Museo Ruso, que atrajo a cerca de 700.000 visitantes y que ha sido durante la última década un espacio clave para la divulgación del arte y la cultura rusa, a pesar del desafío que supuso para el centro la invasión de Ucrania hace poco más de tres años y que conllevó la devolución de las obras pertenecientes a los fondos estatales rusos. Su compromiso para un mejor conocimiento y lugar de encuentro se ha mantenido. Han dejado una gran huella las muestras semipermamentes como La dinastía de los Romanov, Radiante porvenir, El arte del realismo socialista, La imagen de la mujer, y Guerra y paz en el arte ruso; e incluso las temporales que tuvieron como foco a Kandinsky, Chagall, Filonov, Malévich o La época de Diaguilev, sin dejar de mencionar las colecciones privadas de José María Castañé y de Costakis.