En Mercado

96.500 EUROS POR EL PAPEL DE CALDER DE SEGRE

La casa de El Viso destaca de nuevo como referencia en obra del siglo XX con ventas que rondaron los 500.000 euros

Gran licitación la de ayer en Segre. Muy animada de público y, sobre todo, de pujas. Por la calidad de la oferta -en lo que a piezas del siglo XX se refiere, todo hay que matizarlo-, y por las abundantes ventas que superaron en su remate los cinco o seis mil euros. Y, poco a poco, euro a euro, se llega a cantidades ya importantes que rondan los quinientos mil. No está nada mal para comenzar el año.

La pieza estrella, ya lo comentamos en nuestro artículo de previos (ver) y en las previsiones del año 2017 (ver), era el papel de Alexander Calderfechado en 1970: Solaire, (73 x 110 cm; lote 191). Tras el certificado del Calder Archive (nº A-08897) y muchos condition reports previos, a la hora de la verdad cinco o seis interesados con línea de teléfono y expectativas muy altas; y así no es extraño que de los 45.000 euros iniciales terminase en 80.000, que con comisiones de la sala e impuestos ya añadidos queda finalmente en la nada despreciable cifra de 96.456 euros. Enhorabuena al comprador por motivos obvios, y a la sala por ofrecer piezas con esta calidad e interés verdaderamente internacional.

En esta línea de mercados más allá de nuestras fronteras, se situaba también el gouache sobre papel de Sonia Delaunay, Proyecto para libro, 1966 (33 x 25,5 cm; 211). Menor que el anterior, pero como era de esperar, subió de 9.000 a 13.000 euros, una cifra ya importante que sigue siendo buena para los compradores, cada vez más internacionales a tenor de los idiomas escuchados en los teléfonos anoche.

Y luego, las piezas de los nacionales más conocidos. Por cifras, destacaron sin lugar a dudas los 34.000 euros ofrecidos finalmente por el óleo, tinta, carboncillo sobre papel pegado a lienzo de Antoni Tàpies, Mirada, 1983 (40,5 x 54 cm; 193), de subió desde los 28.000; parece que el interés por las piezas de calidad de este maestro despierta de su cierto letargo, motivado en gran parte por la parálisis tras la crisis de la mayor parte de los coleccionistas españoles… Buena venta obtuvo también, con su lirismo abstracto, el pastel un tanto tardío pero con muy buen tamaño y color templado, Composición, hacia 1980 (56 x 75,5 cm; 196), de Esteban Vicente, que pasó de 8.000 a 10.000 euros.

La renovación figurativa española también dio muestras de desperezarse. Y así, vimos cómo se vendían las dos esculturas de acrílico sobre cartón piedra de Equipo Crónica: Huevo de Pascua, 1969 (50 ejemplares, 105 x 70 x 45 cm; 199) se adjudicó a un teléfono por los 19.000 euros pedidos, mientras Vamp, 1972 (12/25, 117 x 34 x 19 cm; 207) subió una puja, a 9.500 euros, quizá comprada por el mismo teléfono; en cambio, su pastel En el tren. Serie los viajes, 1980 (100 x 70 cm; 208), por el que se pedían 8.000 euros quedó sin comprador… La sevillana Carmen Laffón también estuvo a la altura de las circunstancias, como se esperaba de ella; y así, no fue en absoluto extraño que su luminoso y vaporoso típico lienzo titulado La Calzada. Sanlúcar de Barrameda, c. 1975 (O/L, 23 x 45 cm; 185) subiese de 8.000 a 14.000 euros, mientras su pastel Paisaje, 1988 (25 x 24,5 cm; 183), que partía de 1.800, terminó en 2.600 euros.

De los inicios de la modernidad, dos apuntes. El Paisaje. Valle de Belerda, 1952 (O/L, 50 x 61 cm; 179, ver) de Rafael Zabaleta, se vendió por la salida, 15.500 euros; un precio bajo, hay que reconocerlo, pero venta al fin y al cabo. Sorprendió más, en cambio, la venta a un teléfono por los 11.000 euros pedidos, del Hombre de verde (O/L, 74 x 60 cm; 162, ver), obra tardía de Valentín de Zubiaurre. Se nota un cierto agotamiento de este tipo de pintura, y la prueba es que no hubo lucha por ambas piezas; un único pujador se llevó la que quería en el precio de salida.

Peor fue, lamentablemente, la suerte del atractivo y buen Retrato del hijo primogénito de don Antonio Hompanera de Cos, 1852 (O/L, 179,7 x 135,7 cm; 97, ver), de la mano experta de Antonio María Esquivel. Procedente de sus herederos de Cuenca, ni siquiera el magnífico precio de salida, apenas 20.000 euros, fue suficiente. Una verdadera pena, pues el tiempo dirá cuán equivocados están muchos coleccionistas y terminará hablando e imponiendo de nuevo unos precios acordes no con las modas sino con la calidad. De alguna manera es lo que sucedió con las carpetas de DavidRoberts y Genaro Pérez Villaamil. Del primero, Picturesque Sketches in Spain: taken during the years 1832&1833 (25 planchas litográficas, 55 x 37 cm; 1, ver), primera edición de 1837, pasó de 3.000 a 7.000 euros, mientras que del segundo, España artística y monumental: vistas y descripción de los sitios y monumentos más notables de España, 1842 (48 planchas litográficas, 55,5 x 39 cm; 2, ver), en su edición parisina de Alberto Hauser de 1850, se disparó de los mismos 3.000 hasta 13.000 euros. En esta línea, la pequeña pero delicada tablita del círculo de Adriaen Isenbrandt, La Virgen y el Niño en el descanso de la huida a Egipto (O/T, 24,3 x 17,6 cm; 49, ver), pasó de 12.000 a 15.000 euros.

Hasta aquí, lo previsto. Sin embargo, a riesgo de parecer pesado, me gustaría añadir algunas notas más.

Me temo que la obra de Modest Cuixart sigue por derroteros menores; injustamente, especialmente si miramos las piezas de los años 50 y comienzo de los 60, pero es una realidad. Una pieza soberbia como Infants sense nom, 1962 (Tm/L, 170 x 250 cm; 215, ver), que estuvo expuesta en Basel en 1976 con la galería René-Mettras de Barcelona, apenas subió de 10.000 a 12.000 euros.

Tras la euforia de los años ochenta y comienzo de los noventa, sorprende el ostracismo en el que cayó –y continúa- la generación, en líneas generales, de Miguel Ángel Campano o de Ferrán García Sevilla. Del primero, se ofrecía un magnífico lienzo titulado Grapa I, 1987 (294, ver), de nada menos que 195 x 260 cm, por apenas 6.000 euros; referencias a Poussin, juego de luces al atardecer, otros lienzos de esta serie en importantes colecciones públicas y privadas… Y subió, pero a 10.000 euros. Con García Sevilla, representante en la Bienal de Venecia de 1986 con Cristina Iglesias, Sicilia y Miquel Navarro, algo similar. Su Polígono 34, 1989 (O/L, 195 x 170 cm; 293), subió de unos muy bajos 3.500 a apenas 7.000 euros. Se percibe una cierta recuperación; sus precios encontraron su tope más bajo y ha comenzado el repunte, pero aún con miedo porque ambas piezas deberían tener unos precios bastante más altos. Lo mismo: es cuestión de tiempo, porque su calidad terminará reconociéndose e imponiéndose de nuevo. Mientras tanto, el tiempo para comprar (el que pueda, ¡claro!). Como la pieza de Adolf Schlosser, Chung fu, 1995 (abedul, granito y cable de acero, 198 x 235 x 42 cm; 241), que se vendió por los escasísimos 5.500 euros de la salida…

Pero apunten: mientras tanto, los internacionales suben. De hecho, los papelitos de los que hablamos, duplicaron sus salidas, salvo el de Wifredo LamSin título, 1972 (27 x 20,5 cm; 230), vendido por la salida, 1.200 euros. El de Richard SerraSin título, 2010 (lápiz, 15 x 11 cm; 229) pasó de 600 a 1.300, el de Sol LewittSin título, 1989 (rotulador, 21 x 16 cm; 231) de 800 a 1.100, y el de Robert Motherwell, más flojo, Sin título, 1980 (21,5 x 14 cm; 232), de 600 a 1.100 euros. O la carpeta de Christo, con cuatro serigrafías, collage de tela, cuerdas, fotografía, papel vegetal y cartulina sobre papel y cartón realzadas con grafito por el artista, Wrapped Kunsthalle Bern, 1972 (I/XX EA, 70,6 x 55 cm; 386), que de 1.000 terminaron en unos más razonables 5.500 euros. Se irán confirmando las tendencias que Marta Cuadros, la encargada de Segre, intuyó y que nos ofreció (ver). Y ahora, a esperar la próxima, con muchas ganas. Daniel Díaz @Invertirenarte

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