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47.500 euros por la Guadalupana de Morlete en Alcalá Subastas

La pintura latinoamericana vuelve a mostrarse como uno de los valores más interesantes para los coleccionistas. Las sesiones presenciales de las subastas se ven empañadas por la propagación del coronavirus de Wuhan y las medidas de contención del gobierno, pero las pujas online no fueron afectadas.


La última subasta de Alcalá fue celebrada durante los últimos días antes de la declaración del Estado de Alarma por parte del gobierno a causa de la propagación del CODVID-19, pero aunque el confinamiento no era todavía una realidad para la mayoría de españoles, la sala sí vio una disminución en el número de asistentes. No obstante, las pujas telefónicas y online compensaron esas ausencias. La casa madrileña aclaró por sus redes sociales que seguirían con su actividad a distancia, preparando la próxima subasta que, como es costumbre en Alcalá, se celebraría dentro de 3 meses, al comienzo del verano.

La pieza más cotizada de las dos jornadas fue una pintura latinoamericana, una Guadalupana atribuida a Juan Patricio Morlete. Este óleo sobre cobre representa el culto más célebre del cristianismo americano. A la figura de la Virgen le rodean santos, ángeles y, a modo de viñetas, los distintos episodios de la aparición mariana. También fue la pieza que más subió desde su precio de salida, escalando de los 20.000 euros hasta los 47.500 finales. No es la primera vez, ni será la última, que reconozcamos el gran interés que despiertan, sobre todo de un tiempo a esta parte, las distintas manifestaciones artísticas procedentes de Latinoamérica en Madrid. Empiezan a dibujarse como uno de los nuevos valores más seguros.

Le siguió de cerca el lote 903, un pequeño óleo sobre tabla firmado por Joaquín Sorolla. El que fuese una escena en la playa aseguraba el interés de un gran número de coleccionistas que se encuentran a la búsqueda de una obra del valenciano que sea inmediatamente reconocible tanto en pincelada como en tema. Sus 9,5 x 14,5 cm. subieron de 18.000 euros de partida a los 30.000 en los que bajó el martillo.

También hubo una interesante progresión de las pujas en el lote 902, un paisaje de Aureliano Beruete procedente de la colección Azcárate. Varios interesados aumentaron las ofertas hasta posicionarlo en 22.500 euros.

Más tímida fue la subida del San Antonio con el Niño de Antonio Arias, de 15.000 a 19.000 euros. Pero, no por ello menos significativa. Es probable que el lote 829 se beneficiase del empujón que recibió el autor tras el récord de 45.000 conseguido con su San Francisco en Sotheby’s.

En artes decorativas, no pasó desapercibido el tibor de tonalá –lote 1010– que con sus profusas decoraciones encontró comprador en 25.000 euros, 3.000 por encima de su valor de salida.

Y, en contemporáneo, ninguna sorpresa. Tal y como vaticinamos –una profecía fácil en este caso– la pintura de Fernando Zóbel Desde San Eloy III  –lote 512– encontró comprador y, además, se situó como la pieza más relevante de su categoría. Las pujas fueron desde 30.000 a 37.500 euros. Por su mismo precio de salida fueron adjudicados el 488, el grabado de Francis Bacon, y el 504, el Julio le Parc. 20.000 y 10.000 euros respectivamente. La subida interesante ocurrió con la escultura de Julio López Hernández Parte de mi familia, que ascendió de 7.000 a 19.000 euros.

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