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Además, destacadas ventas de Plensa, Arroyo o Isabel Quintanilla en contemporáneo, y Juan Luna y Gabriel Hernández Morillo en la pintura finisecular.

 

Se comprueba una vez más que la obra de Baltasar Lobo interesa a bastantes coleccionistas en nuestro país. Si en diciembre pasado, Contemplative Assise une main sur le genoux (bronce, 2/8, 68 x 25 x 23 cm), subió en esta casa de 18.000 a 30.000 euros, en octubre Mère et enfant II, 1986 (bronce patinado, HC 3/4, 62 x 53 x 27 cm) se había convertido en el lote estrella de Segre al subir las pujas de 24.000 euros hasta 42.000 euros. Ahora le tocaba el turno a otro ejemplar de Mère et enfant II, esta vez de 1992 (HC 1/4, 58 x 50 x 26 cm; 329), procedente de la galería Leandro Navarro; se pedían 22.000 euros, que pronto se quedaron muy atrás por el empuje en sala y en el teléfono de los compradores, hasta rematarse nada menos que por 44.000 euros. Gran compra, sin duda.

 

Otra escultura, esta vez de Jaume Plensa, obtuvo también un buen precio final acorde con los tiempos que corren y su alta internacionalización: Proverbs of hell 32, 1995 (resina, plexiglás y plástico, 77 x 70 x 101 cm; 328), perteneciente a la serie One thought fills immensity, subió de 15.000 a 20.000 euros.

 

En la parte contemporánea, donde estamos, destacó también la venta de las dos piezas que se ofrecían de Eduardo Arroyo: La casa de Van Gogh, 2003 (O/L, 97 x 130 cm; 546), pasó pronto de 4.000 a 6.500 euros entre un pujador en sala y un teléfono; el de la sala debió conformarse con la compra del siguiente, un típico Místicos y moscas, 2001 (O/L, 81 x 65; 547) por el que deberá pagar 3.800 euros…

 

Llamó la atención la fuerte subida de la Naturaleza muerta (Tm/T, 28 x 36 cm; 197) de casi primera época de Eduardo Úrculo, de 800 a 1.900 euros. En realidad era una oportunidad que varios coleccionistas habían visto, como el buen dibujo a grafito de Isabel Quintanilla, Interior con ventana (50 x 70 cm; 204) que partía de unos asombrosos 900 euros; tras varias pujas también, su precio quedó establecido en los 2.400 euros, remates mucho más acordes con los nombres del pintor y de la pintora y, sobre todo, con la calidad de ambos lotes. En esta línea, también se impuso la lógica (al precio de los tiempos que corren, no lo olvidemos) con la carpeta de 20 litografías de Juan Barjola, Tauromaquia (580), que pasó de 500 a 1.800 euros, a pesar de que hoy día está puesta en entredicho por unos cuantos… Se quedaron en el tintero, en cambio, el óleo de 1966 de Rafael Canogar (540, 25.000 euros), y las dos piezas de Manuel Hernández Mompó (168, 3.000; y 169, 6.000 euros).

 

Dados los últimos resultados de Celso Lagar, fue también una grata sorpresa que se vendiesen casi todas las obras que salían a pujas: Bodegón con pescado (O/L, 47,5 x 66 cm; 624) se remató por 3.400 euros; Escena circense (O/T, 19 x 23 cm; 630), subió de 1.900 a 2.600 euros; el buen pastel con aguada en Escena de circo (23 x 30 cm; 457), por 1.100 euros, y París (O/cartón, 49 x 74,5 cm; 17) por los 3.500 euros de la salida. No hubo interesados, en cambio, en los dos lienzos de José Navarro (63, 3.000 euros; 64, 24.000 euros), ni en los de Gabriel Morcillo (65, 28.000 euros; 66, 18.000 euros), ni en el Bodegón con cerámicas y flores, 1947 de Rafael Zabaleta (621, 26.000 euros); una pena.

 

Respecto al siglo XIX, dos notas importantes. La primera, la esperada subida de los Pensamientos (O/T, 35 x 46 cm; 43) de Juan Luna, que pasó en apenas unos segundos de 1.200 a los 7.000 euros en su remate, demostrando nuevamente el auge de la pintura filipina. Y la agradable sorpresa de la Dama en la ópera (O/L, 66 x 46 cm; 468) de Gabriel Hernández Morillo, cuyos 7.000 euros de remate quedan lejos de los 4.000 de la salida.

 

Y, por último, algunos apuntes sobre la pintura antigua. La pareja de óleos con Escenas de la vida de Jacob (75,5 x 99,5 cm; 428) de Mateo Orozco, pasó de 4.250 a 4.650 euros. Hay que dar la enhorabuena, por cierto, al comprador del San Miguel (O/L, 86 x 66 cm; 416) de Escuela española S. XVII-XVIII; aunque su obra salía por 900 y tuvo que pagar 2.600 euros, no deja de ser una pieza de calidad muy evidente.

 

En misma línea está la compra por un teléfono de la Sagrada Familia con San Juanito (O/L, 210 x 165 cm; 435), de Escuela italiana S. XVII por los 8.000 euros de la salida. Buena venta también de la pintura mexicana, esta vez representada por La Virgen de Guadalupe, 1766 (44 x 32,5 cm; 424), pintada sobre un cobre de pequeñas dimensiones por el mexicano Nicolás Enríquez: pasó de 1.800 a 4.000 euros. Daniel Díaz @Invertirenarte

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