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Triunfan los paisajes de Grimmer y de los españoles Ortega Muñoz y Beruete

Realmente, no ha supuesto ninguna sorpresa la venta de los dos lienzos de Joaquín Sorolla en Alcalá, tal es la condición a estas alturas de la obra del valenciano, que se vende siempre que no se ofrezca a un precio disparatado. La única cuestión desvelada, por tanto, y por la que sí había interés, era la relativa al precio de remate, pues las pujas se debían iniciar en cantidades relativamente atractivas, como comentamos en nuestro artículo de previos (leer).

50.000 euros se pedían por el Paisaje de Asís. Aldeana con pavos (O/L, 60 x 35 cm; 268), realizado hacia 1888 en una de sus estancias en la pequeña ciudad italiana. Publicado por Pantorba y con certificado de Blanca Pons-Sorolla, tras haber permanecido en la familia del cuñado de Sorolla a quien se lo regaló, la mesa salió por pujas por nada menos que 90.000 euros, cantidad que no fue superada por ninguno de los teléfonos que querían pujar ni por los coleccionistas en sala.

Más animada, todo sea dicho, fue la puja por el pequeño pero muy atractivo apunte de Figuras en el puente del Real de Valencia (O/L/T, 11 x 21 cm; 270), realizado hacia 1890, y también con certificado de Blanca. Como era previsible, los 15.000 euros de la salida fueron pronto superados por las pujas entre un teléfono y un coleccionista en sala, que lentamente meditaban cada subida; al final, 40.000 euros que hacen justicia a la calidad y, sobre todo, a la firma.

Otra de las líneas de las ventas fue, claramente, la del paisaje. De alguna manera, la tabla con la Parábola de los viñadores [homicidas] del campo (25 x 35,5 cm; 736) de Abel Grimmer, más que escenificar el relato evangélico, muestra un atractivo paisaje en clarísima consonancia con los ‘Seis paisajes inéditos de Abel Grimmer en depósito del Museo del Prado’ (Boletín del Museo del Prado, 1984; leer) de Matías Díaz Padrón, procedentes (1889) de la colección de la Duquesa viuda de Pastrana, María Dionisia Vives y Zires. Comentamos que parecía que los 10.000 euros de la salida eran muy escasos, y así fue pues todas las líneas de teléfono tenían un comprador; las pujas fueron subiendo hasta alcanzar la cifra más que razonable de 75.000 euros.

En cuanto al paisaje español, comenzó, como calentando motores, el siglo XIX, con una importante subida por una tabla del belga Carlos de Haes, Paisaje montañoso (19,5 x 30 cm; 246), que pasó de 2.750 a unos ya muy respetables 8.000 euros. La gran batalla se produjo por el fantástico y vaporoso paisaje con Montañas nevadas (O/L, 50 x 80,5 cm; 269) de uno de los discípulos del maestro belga, Aureliano de Beruete; su luminosidad y el celaje que sobrevolaba las montañas, captados con verdadera maestría, entusiasmaron a más de uno, por lo que las pujas se sucedieron desde los 18.000 iniciales hasta rematarse nada menos que por 35.000 euros, su mejor venta desde octubre de 2009, cuando Christie’s Londres vendió por 43,250 GBP (47.881 euros) Almond tree in blosssom (O/L, 66 x 100,6 cm), procedente de la colección March…

La réplica en la modernidad la puso Godofredo Ortega Muñoz, con su visión conceptual, sobria y austera de Castaños, c. 1965 (O/L, 73 x 92 cm; 316), vendidos por los 45.000 euros de la salida, adjudicados a un teléfono. Y, en menor medida, la Vista de El Escorial, 1962 (O/L/cartón, 38 x 46 cm; 314) de Benjamín Palencia, que pasó de 10.000 a 12.000 euros. Entre medias, de José Rico y Cejudo, Mujeres junto a un fuego (O/L, 32 x 54,5 cm; 256), fechado en Roma en 1889, se vendió por 3.250 euros; la Marina (O/L, 26 x 51 cm; 260) de Ramón Martí Alsina, se adjudicó por 3.750 euros, y la atractiva tablita de apenas 16,7 x 24,8 cm con Fuente de Roma (267) de Ulpiano Checa, subió de 4.000 a 5.000 euros.

En el siglo XIX, debemos mencionar las pequeñas hojalatas de Jenaro Pérez Villaamil, que se dispararon pues sus precios iniciales eran más que atractivos: la oscura Interior de una iglesia (18,5 x 13 cm; 234) pasó de 700 a 2.250, mientras la luminosa Personajes orientales sobre un paisaje con ruinas (19 x 13 cm; 235), superó los 900 para rematarse por nada menos que 5.000 euros.

En pintura antigua, varias ventas importantes también. La más elevada fue, a falta de la tabla de Isaías, Salomón, David y Abraham (62,5 x 157,5 cm; 229) del Maestro de los Arcos, que se ofrecía por 28.000 euros, la atribuida al Maestro de Palanquinos: San Pedro y San Juan (O/T, 91 x 69 cm; 756), que pasó de 9.000 a 22.500 euros.

Otro hito importante fue la ligera subida, de 12.000 a 14.000 euros, del buen Retrato de Carlos III de cuerpo entero vistiendo armadura y el hábito de su Orden, h. 1776 (O/L, 260,5 x 163,5 cm; 769) atribuido a Andrés de la Calleja, que repite la composición del firmado por el artista en 1776 del castillo de Gripsholm, Suecia.

De ese siglo, la Predicación de san Vicente Ferrer en Barcelona (O/L, 117 x 77 cm; 771), de Escuela española, tenía calidad más que suficiente como para subir de 5.000 a 9.000 euros, el mismo precio en que se remató Geómetra, ¿Arquímedes? (O/L, 109,5 x 132,6 cm; 755) atribuido a Miguel March. Y ya en el siglo XVII, se vendió por los 12.000 euros iniciales el único boceto (O/L, 41 x 57 cm; 749) conocido del famoso lienzo de Francisco Herrera el Mozo, el Triunfo de la Eucaristía de 1655; buena compra, sin duda.

El cobre con la Virgen de Guadalupe con escenas de sus apariciones al indio Juan Diego (38,8 x 29,6 cm; 224) de Escuela mexicana S. XVIII se adjudicó por los 8.000 euros que se pedían, mientras la agradable Anunciación (O/L, 53,5 x 81 cm; 220) atribuido a Lucas Valdés subió de 3.000 a 4.000 euros; buenas compras también, sin duda.

Acabamos con el siglo XX. De Arturo Souto, su Japonesa, c. 1958/60 (O/L, 125 x 110 cm; 306) se adjudicó a una puja en mesa por la salida, 10.000 euros; buena obra, tardío homenaje fauvista del gallego, muestra a las claras la debilidad de su actual exiguo mercado. De 5.000 a 7.000 euros pasó 55 RD Drive, Queens II, 2006 (madera, cartón y fotografía, 61 x 145 x 26 cm; 850) de Isidro Blasco. Mucho más interés hubo por las piedras pintadas de Richard Long: Sin título, 1988 (630 x 32 x 3,5 cm; 848) se vendió por la salida, 2.750 euros, pero la segunda de similares características pero con dibujo en espiral subió de 2.750 a 5.500 euros. Falló, eso sí, la venta de dos piezas importantes: los lienzos de Rafael Zabaleta (315; 40.000 euros) y de Pablo Palazuelo (885; 85.000 euros).

Por cierto, el Estado compró dos piezas: una miniatura firmada hacia 1805 por Luigi Caron (temple sobre marfil, 10,5 x 8,5 cm; 177) representación de Dama con sus hijos como Diana -posible retrato de Josefina Bonaparte, por cierto, ver-, que subió de 250 a 600 euros, y que finalmente fue al Museo del Prado (ver); y por la salida, 1.200 euros, el Retrato de clérigo con la Gran Cruz de Carlos III, quizá se trate del bibliotecario de Corte –Francisco Antolínez González- (O/L, 113 x 90 cm; 201) atribuido a Bernardo López Piquer. Como siempre, Alcalá no defrauda. Daniel Díaz @Invertirenarte

 

 

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