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EL BOTTICELLI VUELVE A LOS CAMBÓ

En 2004 la familia Cambó prestó al Museo del Prado, por un año prorrogable, el Retrato de Michele Marullo Tarcaniota (1491) de Botticelli. Finalmente esa prórroga fue de 12 años nada menos, pero ahora ha vuelto a los descendientes de Cambó sin oferta de compra por parte de la pinacoteca madrileña.

Esta pintura del referente renacentista era la obra favorita de Francisco Cambó dentro de su amplia colección. Hace casi 30 años se presentó en Madrid y Barcelona con motivo de la exposición dedicada al legado Cambó. En 2008 formó parte de las obras exhibidas en la muestra El retrato del Renacimiento, comisariada por Miguel Falomir. Asimismo la obra viajó al extranjero en algunas exposiciones internacionales.

En octubre de 2003 se acordó, y en abril de 2004 se formalizó el préstamo del lienzo, que se colgó en la sala 49 del Prado acompañando a las otras tres pinturas de Botticelli que atesora el museo (también donadas por el mismo mecenas).

Discretamente se ha gestionado la devolución del retrato a la familia, después de estar 12 años de prórroga en la pinacoteca. Ahora tendremos que estar atentos de su posible participación en futuras exposiciones.

Francisco de Asís Cambó (1876-1947), importante político español, buen empresario y mejor coleccionista, desarrolló su trayectoria como comprador de arte entre 1920 y 1936 hasta convertir su colección en una de las más valoradas en la España del momento. En ella, es incuestionable su fascinación por el Renacimiento italiano con Sandro Boticcelli en su pedestal personal. El poder contemplar la mayoría de botticellis que tenemos en España se lo debemos a él. En abril de 1941, desde su estancia en Buenos Aires, envió una carta al subdirector del Museo Nacional del Prado comunicándole la cesión de parte de su colección a los fondos de la pinacoteca.

En ella decía: “Mi propósito es ceder buena parte de mi colección, desde luego mis primitivos italianos, al Museo del Prado. Yo estaría dispuesto a dar comienzo, desde ahora, a la realización de mi propósito, si pudiese conseguir que se me permitiera que, mientras yo esté en América, pudieran estar conmigo algunos de los cuadros que tengo en España. La propuesta que se me ocurre es la siguiente: yo entregaría, desde luego, al Prado mi cuadro de Giovanni da Ponte, mis tres grandes panneaux de Botticelli, dos primitivos, atribuidos generalmente a Taddeo Gaddi, y por muchos críticos, entre ellos Berenson, a Pietro Nelli, y el fresco de Melozzo da Forlì. Yo cedería, desde ahora, estos cuadros en propiedad al Museo, reservándome el derecho, que probablemente no haría efectivo, de poder tener en mi casa y compañía, cuando yo residiera en España y durante mi vida, los panneaux de Botticelli, los ­Taddeo Gaddi y el Melozzo; el Giovanni da Ponte no se movería ya del Prado, donde podría hacer un magnífico pendant al Fra Angélico”. Cambó falleció en Buenos Aires y la colección pasó a ser propiedad de su única hija, Helena, que hoy en día participa del Patronato del Museo del Prado.

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