En Actualidad

UN ROBO EMPAÑA EL ANIVERSARIO DE VICTORIO MACHO

14 de las 27 obras que iban a exponerse en el Instituto Cervantes de Roma desaparecen del camión que estaba aparcado a orillas del Tíber, cerca de Passeggiata di Ripetta, a solo diez minutos del lugar donde iban a descargarse las piezas.

El 50 aniversario de la muerte de Victorio Macho quedará grabado en la memoria de muchos con un sabor amargo. El robo de la mitad de las obras que habían viajado desde Palencia hasta la capital italiana ha enturbiado la celebración en torno al artista. El furgón donde se encontraban las piezas destinadas a la muestra Victorio Macho (1887-1966). Dibujos de un escultor fue desvalijado el pasado lunes 11 de abril por la noche, mientras estaba aparcado a orillas del Tíber, junto a la Passeggiata di Ripetta (a escasos diez minutos de Piazza Navona, 91, donde se ubica la sala de exposiciones del Instituto Cervantes de Roma).

El robo se produjo en el momento justo en el que uno de los conductores se ausentó del vehículo y el otro se despistó, posiblemente porque estaba dormido. Cuando llegó el primero, descubrió que 14 de las obras habían desaparecido: tres esculturas y 11 dibujos pertenecientes al Ayuntamiento de Palencia, salvo tres dibujos que son de la Diputación. “Se llevaron lo que pudieron”, afirma la concejala de Cultura y Turismo, Carmen Fernández, “las piezas más pequeñas y trasportables”, además de la producción en papel. En su huida, los ladrones destrozaron el embalaje de las esculturas de grandes dimensiones, como el Cristo del Otero de 21 metros de altura, que dejaron abandonadas en el camión. La concejala insiste en que la empresa de transportes era de prestigio –“la misma que utilizan el Prado o la Fundación Mapfre”– y en que “se ha seguido el protocolo al pie de la letra: como no eran piezas consideradas BIC, la empresa tenía dos personas constantemente en la furgoneta, además de otro representante controlando todos sus movimientos. A ellos se suma el comisario de la muestra Rafael del Valle, que estaba esperando en Roma la llegada de las piezas”.

Afortunadamente, las obras estaban aseguradas –en 102.000 euros– y la pérdida económica no es tan lamentable. “El daño material es importante, pero el sentimental todavía más. Son obras muy vinculadas a la ciudad, dos de los bustos estaban siempre en el ayuntamiento, de hecho el Autorretrato se mostraba en el despacho del alcalde”, confiesa Fernández.

Tras superar el desconcierto inicial, interpusieron sendas demandas: una en Roma y otra en Palencia, “ya no solo como propietario de las piezas, sino como organizador del evento”, aclara la concejala de Cultura palentina. Actualmente, los Carabinieri especializados en Bienes Culturales y la Policía Nacional están trabajando de forma conjunta para esclarecer los hechos y recuperar las piezas. “Su actuación ha sido impecable, nos hemos visto apoyados en todo momento y tenemos mucha confianza en que se puedan recuperar las piezas”, mantiene Fernández. Los agentes de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía, por su parte,  ya han incluido estas esculturas y dibujos en el listado de obras robadas para evitar que sean subastadas a través de los canales legales habituales o bien vendidas por internet.

Lamentablemente, el robo de obras de Victorio Macho no es un hecho aislado. El pasado mes de marzo se hacía público el robo de cinco pinturas de Francis Bacon en una casa particular madrileña. Su dueño, amigo y heredero del pintor británico, había denunciado su perdida en junio, pero los investigadores prefieron mantenerlo en secreto, por lo menos hasta que se celebrase la Feria de Arte Contemporáneo ARCOmadrid. Las pinturas, valoradas en unos 30 millones de euros, fueron sustraídas del domicilio –situado en una calle cercana al Senado, vigilado con cámaras de seguridad– de forma rápida, anulando la alarma del piso y sin dejar huellas, en lo que parece un trabajo bien preparado.

Robo fortuito o trabajo profesional, colección pública o particular, lo mismo da. Ambos casos demuestran el creciente interés del patrimonio cultural como objeto de especulación económica, a pesar de la dificultad que supone vender las obras robadas en el mercado negro. En ese sentido, es importante señalar las penas previstas por la Ley no solo para los responsables del tráfico ilícito de obras de arte, sino para los posibles compradores, que podrían enfrentarse a penas de cárcel de hasta dos años, según reconoce el Artículo 298.1 del Código Penal como delito de receptación: “el que, con ánimo de lucro y con conocimiento de la comisión de un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico, en el que no haya intervenido ni como autor ni como cómplice, ayude a los responsables a aprovecharse de los efectos del mismo, o reciba, adquiera u oculte tales efectos, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años”.  Sol G. Moreno

Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search