UN PASO A LA MODERNIDAD DE LA FOTOGRAFÍA ESPAÑOLA A MEDIADOS DEL SIGLO XX

UN PASO A LA MODERNIDAD DE LA FOTOGRAFÍA ESPAÑOLA A MEDIADOS DEL SIGLO XX

Xavier Miserachs. Tranvía en la noche. Barcelona 1957. Gelatinobromuro de plata sobre papel pegado a cartón. 19×40 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

UN PASO A LA MODERNIDAD DE LA FOTOGRAFÍA ESPAÑOLA A MEDIADOS DEL SIGLO XX

Los años 50 y 60 del pasado siglo fueron décadas de apertura de la creación plástica en España, tanto en pintura, escultura como en fotografía y otras disciplinas. Ahora el Museo Reina Sofía, en el marco de PHotoEspaña 2016, presenta una exposición necesaria para ver cómo se produjo el paso a la modernidad de los grandes fotógrafos españoles. En Humanismo y subjetividad en la fotografía española de los años 50 y 60. El caso Afal, comisariada por el departamento de Colecciones del museo junto a Laura Terré, se exhiben más de 70 fotografías y documentos de época que ilustran con precisión la inspiración que para estos creadores tuvo el documental neorrealista y el reportaje humanista que se hacía en países europeos como Italia, Alemania o Inglaterra, por citar algunos ejemplos.

En ese paso hacia una mirada más internacional el caso del Grupo Afal, que giraba en torno a una revista del mismo nombre, creada por José María Artero (1928-1991) y Carlos Pérez Siquier (1930), que dirigieron y promovieron esta publicación y que se editó desde 1956 a 1963. Fue un proyecto fresco que supo atraer a diferentes fotógrafos de muchos rincones de España, convirtiéndose en un faro para la renovación de los planteamientos estéticos tras la posguerra de la década de los años 40.

Recientemente el Museo Reina Sofía recibió una donación importante de Carlos Pérez Siquier (Almería, 1930) y gracias a esos fondos ahora se puede profundizar tanto en la importancia del grupo Afal como en los documentos aportados- cartas, felicitaciones navideñas, tarjetas postales, revistas, libros, cataálogos y anuarios- y, por supuesto, buenas instantáneas de los dos creadores, junto a fotos de Joan Colom, Gabriel Cualladó, Gonzalo Juanes, Ramón Masats, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, Francisco Ontañón, Ricard Terré o Alberto Schommer.

En la selección realizada por los comisarios también figuran ejemplos de Catalá-Roca, Virxilio Vieitez, Docet, Sanz Lobato o la mirada personal de Leonardo Cantero, que participó, entre otros, en la exposición Once fotógrafos a París (1962), de quien se exhibe una instantánea donde se ve a un hombre caminando hacia un coche en una calle mojada, tomada ese mismo año. Junto a esa imagen se pueden ver obras de Eugeni Forcano, Basté, Paco Gómez, y muchos de los citados anteriormente. El objetivo de exposición fue promover el turismo español a Francia y dichas obras se pudieron ver en la Sala Aixela de Barcelona y en Biosca en Madrid.

Alberto Schommer. Bodegón. 1957. Galatinobromuro de plata sobre papel. 47,7×35,7 cm.

A lo largo del recorrido se observa cómo fue cambiando la cultura visual a partir de los años 50, tras una posguerra marcada por la escasez, el exilio  y el color gris, gracias al cine, las exposiciones y la llegada a España de revistas y libros procedentes de otros países, especialmente de anuarios fotográficos. Todo ese flujo hizo que comenzaran intecambios con creadores de otros países y en ese intercambio ciudades como Almería, Barcelona y Madrid fueron muy activas para potenciar la renovación, el retrato de la vida cotidiana de una realidad social muy compleja. Dentro de los géneros más abordados destacó el retrato, donde los fotógrafos supieron crear la migración del campo a la ciudad para integrarse en un entorno industrial, la importancia del sector servicios gracias al turismo y cómo el régimen franquista se sirvió para promover la cultura nacional. Hubo una renovación por parte de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, que tuvo al grupo La Palangana como dinamizador, en el que estaban Cantero, Cualladó, Masats, Ontañón, Rubio Camín, Docet, Gordillo, Vielba y Sigfrido Guzmán.

Carlos Pérez siquier. La niña Blanca. La Chanca. Almería. 1957. Gelatinobromuro de plata sobre papel baritado 33,8 x 22,4 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La importancia del Grupo Afal y su revista

El material expuesto en la sala 413 del Museo Reina Sofía se centra en lo que supuso el grupo Afal para la joven fotografía española, a través de las inquietudes estéticas y la implicación que tenían con la realidad de su tiempo. Grupo muy heterodoxo, con procedencias y ambiciones distintas, se caracterizaban por una necesidad de expresión con procedimientos sencillos, alejados de los estereotipos heredados de la pintura, aunque algunos de ellos estaban ligados a las artes plásticas, por lo que no podía hablarse de un estilo concreto. Sin embargo, a todos ellos les unía el intercambio, las afinidades y las diferencias no sólo geográficas sino también de foco principal en sus imágenes.

Carlos Pérez Siquier. La Chanca. Almería. 1956. Gelatinobromuro de plata sobre papel baritado. 34×23,7 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Uno de los proyectos más ambiciosos acometidos por el grupo Afal fue el Anuario de la Fotografía Española de 1958, con más de 100 fotografías de casi 50 autores, todas en huecograbados, que ofrecía una gran variedad de enfoques de las tendencias que existían en España a finales de los años 50 y ahí se incluyeron no sólo fotos del grupo sino de otros como Nicolás Muller, Ramón Bargués o Leopoldo Pomés. El trabajo fue muy valorado por Cartier-Bresson, Turroni, Otto Steinert, Sougez o Edward Steichen, quien incluyó en 1959 algunas de las fotografías del Anuario en una muestra organizada en el MoMA. Y además sirvió para introducir a muchos fotógrafos en los circuitos de exposiciones en varios países europeos y ampliar su difusión, conociendo mejor lo que se estaba realizando por fotógrafos internacionales y las principales tendencias en otras latitudes

Francisco Gómez Martínez. Sombra y luz. 1956. Gelatinobromuro de plata sobre papel cartón. 25,3×26 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Resulta de gran interés ver cómo fue evolucionando la revista Afal durante los siete años que se editó porque a través de los 36 números también se rastrean algunos momentos de la realidad social y económica que se vivió en España durante ese período. Al principio se publicó como boletín siguiendo el aire de los salones y luego ya como revista, que apostó por la producción de los jóvenes fotógrafos, así como por reflexiones teórico prácticas sobre la fotografía. La crisis económica de finales de los años 50 hizo que volviera a editarse como boletín. Poco a poco se fueron introduciendo también contenidos vinculados al cine, textos poéticos de autores como Manuel Alcántara y de otros silenciados de las generaciones del 98 y del 27. La idea de un porfolio monográfico dedicado a un autor o grupo fue uno de los hitos principales de algunos de los mejores números. Sin embargo, el déficit económico derivado de la publicación del Anuario, unido a la crisis de las colaboraciones, hizo que la revista dejara de publicarse en 1963.

Hasta el 7 de noviembre. Julián H. Miranda

Gabriel Cualladó. Niña de la rosa. 1959/ copia posterior 1985. Gelatinobromuro de plata sobre papel. 29,6×24,2 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Francisco Ontañón Núñez. Mi vieja/La vieja del velo. Madrid 1961/Copia posterior 1988. Gelatinobromuro de plata sobre papel. 37,9×24,9 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Ramón Masats. almonte. 1958/ Copia posterior 1988. Gelatinobromuro de plata sobre papel. 23,7×35,5 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Xavier Miserachs. Tranvía en la noche. Barcelona 1957. Gelatinobromuro de plata sobre papel pegado a cartón. 19×40 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.