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Un Paolo de San Leocadio para el Bellas Artes de Valencia

La pinacoteca amplía su colección con un Cristo portacruz del artista italiano gracias a la propuesta de adquisición de la Fundación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Valencia. La Generalitat incluye en sus próximos presupuestos participativos una partida de 275.000 euros para hacer frente a la adquisición.


El Museo de Bellas Artes de Valencia se verá beneficiado en los próximos presupuestos participativos de la Generalitat (dotados con un total de 125 millones a repartir en las iniciativas con más apoyo popular). Se invertirán en la institución un total de 520.000 euros destinados a la mejora de sus colecciones e instalaciones. Gracias al empeño y la campaña de la Asociación de Amigos del museo, el gobierno de la comunidad ha incluido entre sus partidas la adquisición de Cristo portacruz de Paolo de San Leocadio por 275.000 euros, la instalación de wifi en la pinacoteca, valorada en 60.000, y la renovación de los sistemas de iluminación por 185.000 euros.

Aunque las mejoras estructurales serán bien recibidas, la adquisición de una pintura de San Leocadio supone una gran noticia en una coyuntura económicamente compleja para las instituciones como la actual. El artista de origen italiano fue uno de los impulsores de los valores y estética renacentistas en Valencia. Protegido del papa Alejandro VI, cuando aún era el cardenal Rodrigo de Borja, alcanzó la celebridad en nuestro país. Así lo atestigua un documento fechado durante la creación del retablo mayor de la catedral de Castellón –hoy perdido– en el que se habla de él como «el pintor más solemne de España».

El Cristo portacruz es, por tanto, no solo otro eslabón en la rica historia del arte valenciano durante el renacimiento, sino que además, por su tema, supone un ejemplo de la permeabilidad a modelos desarrollados en Italia y que luego alcanzaron un gran éxito en nuestro país. Ha sido la galería Nicolás Cortés la que ha vendido la pieza.

La iniciativa ha partido de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Valencia, que nació el 26 de mayo de 2011 y que desde la pandemia ha reforzado su actividad para beneficio de la institución. Con respecto a la adquisición, su presidenta, María José Navarro Toledo, ha declarado que ha sido posible gracias a «un trabajo ingente y laborioso pero con un resultado muy positivo. Es un triunfo para la asociación poder contribuir de esta manera». Según sus palabras, la sociedad civil valenciana cada vez está más concienciada, lo que se deja notar en el creciente número de amigos del museo, que ya sobrepasan los 560.

Aunque la asociación ha contribuido en numerosas ocasiones para la mejora de las colecciones gracias a las aportaciones económicas de sus socios, la inclusión de una obra como el Cristo portacruz es de especial importancia. «A pesar de la relevancia de Paolo de San Leocadio para el arte valenciano», explica Navarro, «el museo solo exponía una sola obra suya».

El informe que ha apoyado la necesidad de la adquisición firmado por David Gimilio Sanz, técnico en arte valenciano, destaca la fuerte influencia que San Leocadio tuvo para artistas locales como «los Osona, Nicolás Falcó, Vicent Macip y en sus propios hijos, Felipe Pablo y Miguel Joan de San Leocadio». «Este Cristo portacruz es, sin duda, la incorporación más importante en los últimos años al corpus de obras de Paolo de San Leocadio y resultaría especialmente significativa su incorporación en la colección estable del Museo de Bellas artes de Valencia» concluye el estudio.

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