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SALVADOR DALÍ. El enigma de Hitler, 1939. Óleo sobre lienzo. 95×141 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

UN CAMPO ENTREABIERTO EN LA ESPAÑA DE LA POSGUERRA

Campo Cerrado fue un libro escrito por Max Aub en su exilio mexicano, que el novelista centró en los años previos a la guerra civil española. Su espíritu crítico y de rebeldía que caracterizaron la obra de un autor lúcido, que supo analizar con rigor uno de los períodos más grises de la reciente historia española. Ahora El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía partiendo de un concepto que enlaza con el universo de Aub presenta una macroexposición Campo cerrado. Arte y poder en la posguerra española. 1939-1953, que analiza el arte español desde que terminó la guerra y recorre los años cuarenta y los primeros cincuenta del siglo pasado. Era una exposición necesaria para ver la evolución de un período complejo y que fue el germen de la conformación de una sensibilidad moderna en nuestro país.

Este trabajo de investigación que ha dado lugar a la muestra ha sido liderado por la comisaria de la exposición, María Dolores Jiménez Blanco, que ha seleccionado cerca de 1.000 piezas, entre pinturas, esculturas, fotografías, dibujos, bocetos teatrales, audiovisuales de época, revistas y maquetas, en un esfuerzo documental que permite a los visitantes tener una idea del panorama y evolución artística y social de dicho período, desde el arte más oficial a otro más alejado del poder. Además de encontrarnos con obras de artistas tan conocidos como Dalí, Picasso, Miró, Tàpies, Maruja Mallo, Manuel Millares, Oteiza, Chillida, Sempere, por citar solo algunos, en el recorrido encontramos aproximaciones a obras muy conocidas con otras que han podido rescatarse del olvido. Pero, sobre todo, nos ofrece hallazgos de un período que no fue tan cerrado y sí muy variado, quizás fue menos páramo de lo que se suele conocer, y de ahí la aportación artística de la muestra. Como escribe y se pregunta Manuel Borja-Villel en el catálogo: “¿Cuál es, con todo ello, el estatus del país en esos años? Precisamente el de un ‘campo cerrado’, un espacio de acción restringida. España es un lugar para la excepcionalidad, marcado por lo traumático y por la demostración de resiliencia”.  Fue un período de supervivencia y esperanza como vemos al recorrer una exhibición tan intensa como actual.

Para atender a la gran amplitud del recorrido expositivo, la muestra se ha fragmentado en bloques temáticos y se proponen distintos caminos según las cronologías, pero la totalidad de las secciones manifiestan una trama coherente. La comisaria de la exposición afirmó que todos los artistas revelan una cierta conexión, que puede resultar inesperada, pero gracias a ella se entiende el hilo conductor de la exposición.

En la sección llamada “Una nueva era” se habla del fin de la Guerra Civil y los exiliados. En ella podemos destacar el conjunto de fotografías de Robert Capa y los dibujos de Clavé y Narro que nos describen ese drama e inseguridad de los que huyen del país. Otros como Kandinsky y Hayter desvelan el sentimiento de solidaridad y horror. Especialmente toda esta tensión se aprecia en El enigma de Hitler de Salvador Dalí. Por otro lado no podía faltar Cossío con sus imágenes que contextualizan una España totalitaria, los homenajes a la Falange se hacen muy visibles. El título de este apartado responde a la idealización de la nueva España franquista, por ello no faltará una recopilación de las portadas de revistas como Vértice o Signal entre otros documentos literarios y pedagógicos. En esta parte se respira un proyecto propagandístico del nuevo régimen, que deja atrás los horrores de la guerra y manifiesta su heroicidad como levantador y sanador de la nación. Sobre este tema destaca la revista Restauración, pero también son apreciables los números de Haz, la revista de sindicatos de estudiantes universitarios (SEU).

La sección “Retornos y Academias”  propone una reflexión sobre el franquismo cultural. Se habla de la recaudación de arte español y su reconstrucción. En este apartado no falta Ignacio Zuloaga y su cuadro Mi familia, que permite ver cómo la política ensalzaba  y buscaba la recuperación de la escuela española. Destacamos de esta sala Escuela de Doloriñas de Julia Minguillón, que expresa un colectivo que fue víctima de la represalia, los docentes. Asimismo observamos importantes obras como Los Atletas de Luis Castellanos, los bodegones de Ucelay, y una importante presencia de Novillo, Caballero y Urbano Lugrís. Todos ellos trasmiten el nuevo clasicismo de matiz italiano o alemán pero dentro del contexto español. En “Retornos y academias” se subraya especialmente Parafaragamus  de Antoni Tàpies y Retrato del Embajador Cárdenas de Dalí. Este último,  es una alineación de lo español con lo internacional, de la historia con el presente. El Escorial y los personajes centrales de La rendición de Breda de Velázquez, al fondo, crean el contexto adecuado para representar al embajador español en la Francia de Pétain.

En “Campo y ciudad” está presente el tema rural y su dificultad de supervivencia en un entorno tan urbanizado. Las acuarelas de Benjamín Palencia, que hablan de la desolación de un país en ruinas, de una guerra aún no superada, de una niñez como modelo de pureza en tiempos del nacionalcatolicismo. También se toca el tema del ambiguo papel de la mujer por el régimen. Esta sección incluye fotografías de Yubero, dibujos de Álvaro Delgado y de José Robledano, y también se exhiben las revistas humorísticas como La Codorniz.

Tras este apartado, se pasa a la irrupción de lo irracional: el Postismo. La recuperación del espíritu de las vanguardias  con este movimiento quedará al mando de artistas como Francisco Nieva, Gregorio Prieto, Saura y Cirlot entre otros, así como algunas revistas que ilustran este movimiento. El Surrealismo en sus diversas formas quedó muy vinculado a esta línea artística.

A continuación se aborda uno de los temas más importantes de la exposición, los exilios, junto a las consecuencias  más transcendentes de la guerra y de la posguerra: la expatriación de una parte de la cultura española y el penoso exilio interior de otra. En esta sección vemos piezas de Miguel Molina, Josep Renau, Julio González, Maruja Mallo, donde no faltan obras de Pablo Ruiz Picasso y Joan Miró.

Por último, una sala dedicada al apoyo institucional a la modernidad por parte del régimen franquista que se dio a comienzos de los cincuenta, para mejorar su imagen en el contexto de la Guerra Fría. A partir de esta iniciativa, se funda el grupo El Paso y estalla la pintura informalista española de los 50 con Saura, Millares, Rivera y Saura con su pintura titulada Fenómeno.

Una magna exposición que nos cuenta cómo las distintas situaciones políticas en la posguerra imprimieron su imagen en el arte español: un momento en que cultura y el ambiente del régimen franquista iban de la mano, pero no siempre coincidentes. Julián H Miranda y Ana Robledano Soldevilla

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