En Mercado

Rauschenberg y Kusama triunfan en Sotheby’s Hong Kong

La casa cosecha múltiples récords en la subasta de arte contemporáneo de su sede china, tanto de artistas asiáticos como occidentales. Los resultados hablan de un mercado al alza que se revaloriza rápidamente y que diversifica sus inversiones.


Lucio Fontana y Robert Rauschenberg nunca habían estado tan cotizados en el continente asiático. Con sus resultados en la Evening Sale del pasado día 31 de marzo confirman el creciente interés por la pintura contemporánea occidental en China. En el caso de Concetto spaziale, attese, del pintor italiano, se alcanzaron casi los tres millones de euros, mientras que Cartoon, del estadounidense, se remató por cuatro millones de euros. Esta última pieza se convirtió también en la obra más cara de la jornada.

Aunque aún se encuentren lejos de las mejores pujas conseguidas por ambos artistas en Nueva York – 25 y 15 millones de euros respectivamente – suponen un empuje muy considerable a las ventas de la sede china.

Solo en otra ocasión un creador no asiático se había llevado el oro en una licitación en Sotheby’s Hong Kong. Fue Andy Warhol con su Mao (11 millones de euros) hace exactamente un año.

En diciembre de 2012 la casa inglesa celebró la primera subasta dedicada al arte contemporáneo internacional en la ciudad china. En aquella cita el lote que despertó más interés fue una pintura de Chu Teh-Chun, el martillo bajó en 470.000 euros. Siete años después la progresión es evidente.

La sede existía desde la década de 1970, aunque no había protagonizado grandes ventas. El aumento de pujadores de origen chino en las principales citas – Nueva York y Londres – hizo que dos veces al año las mejores piezas viajasen hasta Hong Kong para que los coleccionistas pudiesen admirarlas en persona. De ahí se pasó a apostar por la diversificación de los artistas disponibles en las licitaciones de la, hasta entonces, discreta sala.

La mayor atención conseguida no solo ha llevado a obras de mayor calidad europeas y americanas a alcanzar sumas millonarias, sino que ha promocionado a nivel mundial a creadores que, tradicionalmente, han estado más relacionados con Asia.

Es el caso de Yayoi Kusama, cuyo lienzo Red nets No. 2.A.3. sobrepasó los 3,5 millones de euros (su cuarto mejor resultado hasta la fecha). El mayor volumen de sus piezas -casi el 40%- han encontrado comprador en Hong Kong. La artista nipona ya estuvo presente en la subasta de 2012 y se ha convertido en una habitual de estas citas.

Durante estos años sus precios se han disparado, aumentando en 2017 un 44%, con una tendencia a la revalorización que la convierte en una de las mejores inversiones que un coleccionista puede hacer. Dicha subida en los remates no se circunscribe únicamente a las piezas de mayor valor, de hecho, en 2017 no consiguió ningún récord. También son las obras más asequibles las que acaparan la atención de los compradores. Esta circunstancia es muy interesante para coleccionistas de un perfil medio, que no están dispuestos a pagar cifras desorbitadas pero que buscan rentabilidad en sus inversiones. Para ellos hay pocos artistas más indicados que Kusama. Hay que comentar también, que el porcentaje de sus lotes no adjudicados se ha desplomado hasta un 5%.

El último récord que mencionar es el conseguido por la pintura de Kazuo Shiraga, titulada Chiansei Kinhyoshi. Con 2,8 millones de euros es el lienzo más caro del japonés vendido en suelo chino, y el quinto dentro de toda su producción. Shiraga consiguió reconocimiento por su obra tan solo tras su muerte en 2008. Esta pieza, de hecho, procedía de una colección europea, dato que nos da una idea de su popularidad actual.

Lo que fue una decisión arriesgada en su momento por parte de Sotheby’s da ahora sus frutos. No solo se ha llevado a nuevos horizontes al arte contemporáneo occidental, sino que se han promocionado los artistas locales a nivel global. Héctor San José.

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