NÚMERO 6 | ABRIL-JUNIO 2010

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| PRESENTACIÓN

ÉSTE ES EL MOMENTO

Dice los que saben de Historia de la Economía que es en las etapas de crisis cuando se hacen las grandes fortunas y negocios. Si fuera así, y no hay razón para no creerlos, estaríamos en un momento óptimo también para invertir en arte. Y no porque vaya a ser el lugar donde se refugie el dinero que ya no produce en bolsa o en el ladrillo, sino también porque en estos meses es lógico que vayan apareciendo en el mercado obras de primera calidad cuyos propietarios se ven obligados a vender.

Puede ocurrir que el mercado –galerías, subastas, ferias…– no se percate de esta coyuntura y quiera seguir aplicando precios y criterios de épocas de bonanza. Es un error. Los resultados de Feriarte y Arco lo demuestran, a pesar de los ingenuos balances de los organizadores. No hay más remedio que repensar las estrategias de un negocio que, en los últimos años, ha sido importante en nuestro país.

Fuera ocurre otra cosa. Sorprende, como señalamos en este número, que un coleccionista español haya adquirido, por más de cuatro millones de euros, la Santa Dorotea de Zurbarán, una obra que regresa a nuestro país después de muchos años en Estados Unidos. También llama la atención que Félix Palacios, el coleccionista con quien hablamos en esta ocasión, haya adquirido hace apenas unas semanas uno de los dibujos más importantes de Alonso Cano, y haya pagado 151.000 euros en una subasta de Nueva York. No es ningún disparate. Este otoño la Frick Collection reinaugurará sus instalaciones neoyorquinas precisamente con una muestra sobre dibujos que van desde José de Ribera hasta Francisco de Goya. Dibujos españoles del Siglo de Oro… esos que casi no existían… Otro mito que se cae. Calidad a la que el mercado responde.

En el extranjero los precios han bajado, curiosamente al mismo tiempo las buenas obras han reaparecido. Y es que si el consumo sigue cayendo, no hay más remedio que animar a los coleccionistas e inversores con piezas que merezcan la pena o que resulten más atractivas que nunca. ¡Y cosas nuevas! Las crisis suelen fomentar también la creatividad y el genio. Esperemos que eso no nos falte nunca.

Por Fernando Rayón

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