NÚMERO 30 ABRIL-JUNIO 2016

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| PRESENTACIÓN

RECUPERAR EL PASADO

Hace algo más dos años, en el número de enero de 2014, me refería en esta misma Presentación al descubrimiento en El Escorial de un gran cuadro de Guido Reni. Criticaba la nula repercusión que aquel hallazgo había tenido entre la comunidad científica y en los medios, un silencio que contrastaba con la expectación que la aparición de La conversión de san Pablo había tenido en el extranjero. Pues bien, este gran lienzo –225,8 x 163 cm, que antes medía supuestamente 220 x 160 cm– es una de las estrellas de la próxima exposición de Patrimonio Nacional De Caravaggio a Bernini que se inaugura en mayo en el Palacio Real de Madrid, y cuyo comisario, Gonzalo Redín Michaus, es el mismo que descubrió aquel cuadro.

No es la única sorpresa. Junto a este reni y al caravaggio que da nombre a la muestra figuran una Santa Catalina también de Reni –hasta ahora considerada una copia–, un magnífico Cristo yacente de Charles Le Brun, El baño de Venus del pintor boloñés Giovanni Andrea Sirani y varias pinturas, esculturas y obras de orfebrería. Pero el trabajo de Patrimonio Nacional no se ha limitado a este estudio, sino que se ha solapado con la restauración de muchas de las piezas. Entre otras particularidades, se ha descubierto el fondo verde –y no negro– de Salomé con la cabeza del Bautista de Caravaggio, como me contaba su restaurador Rafael Alonso.

La exposición del Palacio Real de Madrid coincidirá con las del Bosco en El Escorial –De El Bosco a Tiziano. Arte y maravilla en El Escorial– y en el Prado (El Bosco. La exposición del centenario). Esta última incluirá, entre otras joyas, La Adoración de los Magos ya restaurada, como puede verse en el Portfolio del presente número. Tenemos la suerte de celebrar los 500 años del fallecimiento del pintor en un país que reúne –gracias a Felipe II, entre otros– una gran parte de su producción. La anécdota de esta efemérides está en la polémica provocada por un sedicente Bosch Research and Conservation Project (BRCP) que ha descatalogado tres obras del Prado de un plumazo, entre ellas la Extracción de la piedra de la locura. Su error, quizá, ha sido manejar una información parcial facilitada por el propio museo –rayos X e infrarrojos– pero no la documentación completa que ya publicó en 2001 Carmen Garrido en su libro El Bosco en el Museo del Prado: estudio técnico. Claro que, como el libro está agotado, quizá no lo han encontrado. Recuperar el pasado necesita tiempo. La improvisación nunca es buena compañera de viaje.

Por Fernando Rayón

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