NÚMERO 10 | ABRIL-JUNIO 2011

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| PRESENTACIÓN

PERDER EL MIEDO

Es un hecho que, durante los últimos años, el patrimonio histórico y cultural español se ha enriquecido fundamentalmente por las adquisiciones de particulares que, en algunos casos, han vendido cedido con posterioridad esas obras al Estado.

Es también una realidad que la actual normativa que regula el panorama artístico español se ha quedado totalmente obsoleta. ¿Razones? Parece más que evidente que aquellas medidas que pretendían incrementar los fondos del Estado, han conseguido todo lo contrario que se proponían: aumentar la opacidad del sector, la inseguridad jurídica y la confianza del inversor. Además, y con motivo de la crisis, el patrocinio cultural que realizaban nuestras empresas ha desaparecido en beneficio de causas humanitarias y de solidaridad. Si a todo ello añadimos las dificultades históricas del sector nos encontramos en una debacle que difícilmente se puede prolongar durante décadas.

Pero como no se trata de lamentarse sino de instrumentalizar soluciones, aquí van algunas. Modificar el IVA para algunos colectivos: artistas, intermediarios, coleccionistas; eliminar las tasas para la importación de piezas; actualizar la definición de obra de arte para que en ella quepan manifestaciones como el videoarte, instalaciones, etc.; exención de impuestos para las transmisiones de obras de arte… Ésta y otras muchas medidas más aparecen recogidas en un interesante informe de laFundación de Arte y Mecenazgo, creada por iniciativa de La Caixa y otras entidades y personalidades del mundo del arte.

Se trata de perder el miedo. De liberalizar un mercado al que el control solo ha perjudicado y en torno al cual se ha creado una economía sumergida tercermundista. Y hay que perder el miedo porque es posible que algunas obras puedan salir de España, pero otras muchas volverán a nuestro país. Y nada mejor que una nueva legislación para que todos sepan a qué atenerse. Legalidad y seguridad.

Muchos se sorprenden de que nuestra revista siga ‘descubriendo’ cuadros como si tuviéramos un sótano del que sacamos las ‘exclusivas’. No hay tal: son obras de arte que están esperando una mejor coyuntura para salir a la luz. Para ser estudiadas y publicadas. Incluso cuando esto ocurre en el extranjero, hay empresas que hacen un buen servicio dedicando esfuerzos y recursos para su estudio y restauración, como el velázquez que publicamos de la Universidad de Yale y la apuesta que ha hecho el Banco Santander sobre él. No hay que tener miedo.

Por Fernando Rayón

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