Descripción
Tras su hundimiento y moral a raíz de la guerra con América del Norte en 1898, España se convirtió en escenario preferente para las adquisiciones de obras de arte por parte de las grandes fortunas americanas. Figura central de aquel desaforado comercio fue el marqués de la Vega Inclán, que ejerció a la perfección su papel de coleccionista, asesor y marchante de cuadros.
Por María Luisa Menéndez