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Pinault inédito y monocromo

El Convento de los Jacobinos de Rennes acoge, hasta finales de agosto, la muestra Más allá del color: blanco y negro en la Colección Pinault que reúne cerca de un centenar de obras nunca antes mostradas hasta la fecha. La exposición completa un verano cargado de piezas propiedad del magnate y mecenas repartidas por toda Francia, con su recién estrenado museo en París y un préstamo temporal de sus esculturas firmadas por Jeff Koons al Mucem de Marsella.


El deseo soñado del multimillonario François Pinault continúa. Si el pasado mes de mayo inauguró en París el museo que lleva su nombre, ahora ve cómo se materializa en su ciudad natal –Rennes– una exposición temporal con discurso propio compuesta, en su mayoría, por obras inéditas de su colección.

Nombres como Elaine Sturtevant, Hiroshi Sugimoto, Man Ray, Tàpies o Richard Avedon están presentes en este recorrido temporal por el Convento de los Jacobinos de Rennes. Muchos trabajos de los 57 artistas nacionales y extranjeros que atesora el coleccionista no se habían mostrado al público hasta la fecha, de ahí su interés. Algunos, de hecho, son adquisiciones relativamente recientes del dueño del imperio que integra marcas como Yves Saint Laurent, Gucci o Balenciaga.

Más allá del color: blanco y negro en la Colección Pinault reúne un total de 108 obras entre pinturas, dibujos, fotografías y vídeos contemporáneos seleccionados por Jean-Jacques Aillagon, director general de la colección del magnate y comisario de la muestra.

La moda, tan vinculada a la fortuna y las empresas del coleccionista galo, también está presente en el recorrido, que pretende explorar las múltiples prácticas de la creación contemporánea, así como sus diferentes modos de expresión con un nexo común: la monocromía.

Aillagon no solo ha plantado un paseo por varios tesoros inéditos del mecenas francés, sino que también invita al espectador a reflexionar sobre el simbolismo de dos tonos tan singulares como el blanco y el negro, hilo conductor de cada una de las obras.

Aunque en puridad ninguno de los dos podría considerarse como un color –el blanco supone la presencia de todos los colores y el negro todo lo contrario–, ambos han permitido a los artistas desarrollar todo tipo de experimentaciones plásticas. Sturtevant, por ejemplo, retoma la serie de retratos de Marilyn Monroe hecha por Warhol y los reinterpreta en blanco y negro, mientras que la fotógrafa Annie Leibovitz confronta las imágenes a color de bailarinas tomadas en los casinos de Las Vegas con otras instantáneas más íntimas hechas en un solo tono para sugerir el ámbito privado.

La exposición, que podrá visitarse hasta el 29 de agosto, supone una ínfima parte de los tesoros adquiridos por Pinault durante los 50 últimos años. Su colección, que consta de más de 10.000 objetos, nació en la década de 1970, cuando descubrió la Escuela de Pont-Aven y adquirió su primera pieza, una pintura de Paul Sérusier. Desde entonces, su pasión coleccionista le llevó desde los Nabis al cubismo o las vanguardias del siglo XX, que completaría más tarde con la abstracción y el minimalismo.

Un extenso conjunto artístico que desde finales de mayo descansa en la Bolsa del Comercio, emblemático edificio de planta circular y cúpula de hierro que arrastra cinco siglos de historia. Ha sido mérito de Tadao Ando, premio pritzker de arquitectura, el adaptar este antigua sede del comercio de trigo en espacio museográfico; y no un cualquiera, ya que acoge una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes del mundo, la del magnate de la moda y el lujo Pinault. Otro sueño cumplido. Sol G. Moreno

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