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Retrato de A. Hitchcock para la película Los pájaros.1962

PHILIPPE HALSMAN: LA BÚSQUEDA DE LA ESENCIA

La experimentación de Philippe Halsman (Riga, Letonia, 1906-Nueva York, Estados Unidos, 1979) fue una de sus señas de identidad durante más de cuatro décadas como fotógrafo, interesándose por el potencial creativo que esta disciplina ofrecía respecto al cine y la televisión, dos de las manifestaciones artísticas más valoradas durante el siglo pasado y el actual. Sus imágenes son poderosas, siempre intentando “encontrar la esencia del sujeto” como afirmó su hija Irene, durante la presentación de la exposición Philippe Halsman. ¡Sorpréndeme!, organizada por la Obra Social “la Caixa” y producida por el Muséee de l’Elysée de Lausana en colaboración con el Philippe Halsman Archive de Nueva York. Esta ambiciosa retrospectiva reúne más de 300 obras, seleccionadas por Anne Lacoste y Sam Stourdzé, comisarios de la exposición, y se podrá ver en CaixaForum Madrid hasta el 26 de marzo de 2017.

En el acto que tuvo lugar este mediodía en Madrid, la directora general adjunta de la Fundación Bancaria “la Caixa”, Elisa Durán, destacó el talento para la puesta en escena y la imaginación desbordante de Halsman, que impactó poderosamente en la comunicación y publicidad de su tiempo, mientras su hija Irene afirmó que es muy relevante la retrospectiva porque permite observar el proceso de trabajo y mencionó que fue testigo de muchas de las imágenes que su padre tomó de Dalí y habló del sentido del humor que revelan muchas de las instantáneas que hizo. Por su parte, la comisaria Anne Lacoste, del Museo Elisée de Lausana, señaló que Philippe Halsman tenía una gran cultura artística y eso quizás le permitió explorar en varias direcciones, desde el retrato, el mundo de la moda, la publicidad o sus famosas puestas en escena. Y añadió que su trabajo sostenido con Salvador Dalí y con Marilyn Monroe no sólo permiten observar la evolución de estos dos mitos del siglo XX, a través de la mirada de Halsman sino los cambios en la creatividad del fotógrafo norteamericano.

Los comisarios han dividido la retrospectiva en cuatro partes muy diferenciadas. La primera sirve de introducción a los años que Halsman pasó en París, porque en la década de los años treinta, ya se presagiaban cuáles eran sus intereses y los temas que más le atraían, desde los retratos de André Gide o André Malraux, su mirada a lo que sucedía en las calles y plazas de París, el mundo de la publicidad y la moda o sus trabajos para las revistas y magazines gráficos de ese período como Vogue, Harpers’s Bazaar, Le Mondé Illustré, así como la sensualidad de sus desnudos.  En esta sección encontramos numerosos contactos que revelan cómo le gustaba explorar su proceso de trabajo, en una serie de secuencias muy dinámicas como Invitación al viaje, 1931-1940.

En la segunda parte que tiene como centro a sus retratos, en los que Halsman sabía del poder de seducción que ejercía con su cámara a los modelos que fotografiaba. En este período de su etapa norteamericana siempre quiso complicidad, búsqueda del detalle y captar con naturalidad a actores y actrices como  Vivien Leigh, Laurence Olivier, Gloria Swanson, Sammy Davis, Audrey Hepburn; los ojos intensos de Einstein; el dinamismo de Clint Eastwood en la  promoción de Harry el fuerte; la expresividad  de Cassius Clay; la serie de Andy Warhol; las portadas de LIFE con Grace Kelly, Zsa Zsa Gabor, entre otras. Y sobre todo sus contactos e imágenes de Marilyn Monroe con sus dotes interpretativas, con vestidos rojos y negros saltando sobre fondo azul o con el propio Halsman o bien caracterizada como el líder chino Mao, sin olvidar sus fotos de Hitchcock y Tippi Hedren en Los pájaros.

Sus puestas en escena fueron momentos en los que Haslman pudo dar rienda suelta a su imaginación, con el objetivo de entretenerse y de entretener a los aficionados a la fotografía, En muchas de esas imágenes hay sorpresa y originalidad. Para Halsman el mundo del espectáculo y las artes le sirvieron de marco ideal para desarrollar un nuevo modo de hacer fotografías. Su serie imaginativa dedicada a Jean Cocteau es un prodigio creativo porque Halsman participaba  tanto en el escenario como en el diseño previo de dichas composiciones. En la década de los 50 inventó la Jumpology, que le llevó a ahondar en el retrato psicológico porque creía que el acto de saltar desinhibía a los personajes que desfilaban delante de su cámara: los duques de Windsor, Edward Steichen y Weegee, Jean Seberg o B. Bardot, entre otros.

La última parte resume en imágenes el diálogo creativo entre Dalí y Halsman durante casi cuatro décadas, fruto de una gran empatía entre ambos, tanto por sus pasiones artísticas como por el humor e ironía que muchas de sus obras desprendían. Un buen ejemplo de esta colaboración fue el concepto desarrollado y plasmado por Halsman en Dalí Atomicus, 1948, en la que ambos crearon una secuencia surrealista con dos caballetes suspendidos con Dalí pintando y varios gatos que parecen lanzarse al agua que sube del suelo, en un vínculo que une la fantasía con la realidad. O su Desnudo con palomitas, de 1949donde el genio de Figueras desplaza con una patada a una modelo y trozos de maíz, y a su derecha vemos a Halsman viendo la deconstrucción de la imagen. Y la impresión preparatoria de Cráneo de leopardo, con ese paisaje surreal  o la personalidad del bigote de Dalí captado por Halsman que también subraya la personalidad teatral de Dalí.  Julián H. Miranda  

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