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Petrit Halilaj transforma el Palacio de Cristal en su jardín particular

El artista kosovar presenta su primera individual en España con una decena de obras en gran formato expuestas en el espacio de El Retiro. Se trata de una reflexión autobiográfica sobre el hogar, el concepto de nación y la identidad cultural con la que el Museo Reina Sofía retoma las inauguraciones en sus diferentes sedes.


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Unas ramas altas y desnudas dan la bienvenida al visitante, que inconscientemente se ve dirigido hacia el interior del Palacio de Cristal a través de un pasillo formado por los leños de madera. Ya desde fuera puede ver parte del espectacular montaje, donde flores gigantes colgadas del techo despiertan su atención.

Es el proyecto que Petrit Halilaj (Kostërrc, Skenderaj, República de Kosovo, 1986) ha concebido expresamente para el Palacio, “uno de los primeros lugares que visité en 2012 cuando llegué a Madrid”. Era el lugar favorito de su pareja, Álvaro Urbano –colaborador de las flores expuestas– y entonces fantasearon con la idea de poder exponer alguna vez aquí.

El sueño parece haberse hecho realidad con esta exposición que lleva por título A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados y cuyo montaje se suspendió por la pandemia.

Halilaj ha trabajado durante dos años en este proyecto, que le ha llevado incluso a investigar sobre los orígenes del Palacio y su primera exposición de 1887. “Este es un lugar increíble, pero bastante difícil para trabajar. Me gustan mucho los lugares altos y poder jugar con los equilibrios entre el espacio y la obra”, explica el artista.

Un equilibrio que parece haber conseguido con la arquitectura acristalada, gracias a las piezas hechas a una escala que escapa a la medida humana. Solo una de ellas parece mantener la proporción y apariencia antropomorfa: History of a Hug [Historia de un abrazo] en la que un cuervo blanco sostiene entre sus manos un trozo de madera. Rememora una historia particular de la vida del artista, más concretamente de su abuelo. Cuando este se enteró en el campo de que su mujer había dado a luz a su primer hijo, agarró con fuerza el tronco que en aquel momento tenía entre sus manos, por miedo a mostrar su alegría en público y parecer débil. Para Halilaj, la figura del cuervo blanco representa además la diversidad, la lucha y la resistencia al cambio para ser aceptado.

A un cuervo y los huracanes… es una muestra, por tanto, que apela al corazón y varios sentidos, pues la visión del sugerente jardín se completa con el trino de los pájaros que habitan su interior. De hecho, se han puesto comederos para atraer a las aves y demás insectos que habitan el Retiro.

Entre todas las flores, ramas y cuervos que inundan el lugar, hay una obra que llama la atención. Se titula Here to remind You [Aquí para recordarte] y muestra dos grandes patas de pájaro doradas cuyas garras se tocan y entrelazan muy tímidamente.

Según explica Manuel Borja-Villel, en origen la pieza reflexionaba sobre “la dificultad de tocarse” en un lugar como Kosovo, donde la homosexualidad no está aceptada; pero ahora acaba de adquirir un nuevo significado, en vista del forzoso distanciamiento social al que nos obliga la COVID-19.

De modo que ese pequeño detalle de la garra que busca con miedo acercarse a la otra pata, bien podría convertirse en la metáfora de lo que muchos estamos deseando hacer con nuestros seres queridos: abrazar, besar, sentir. Quizá ahora entendamos mejor el sentimiento de Halilaj al crear esta obra, que podremos visitar hasta el 28 de febrero de 2021. Sol G. Moreno

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