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Palazuelo, creaciones infinitas

La Galería Cayón celebra el décimo aniversario de la muerte del pintor con una exposición subtitulada Sin principio ni fin que reúne siete esculturas y siete pinturas de gran formato. Se trata de la cuarta individual organizada por la galería.


«La vida se crea a sí misma y la naturaleza es la manifestación perpetua de aquella auto creación». Así se expresaba Pablo Palazuelo en 1998 cuando reflexionaba sobre el acto creador y el papel del artista a la hora de desarrollar su trabajo. Y es que para este escultor, pintor y grabador madrileño la geometría se encuentra en el origen de la vida y constituye el proceso más inventivo de todos los que existen.

Fascinado por las formas contenidas en la naturaleza, Palazuelo quiso representar cada una de ellas en su manera más simplificada, para lo cual recurrió al minimalismo y la abstracción. La naturaleza fue para él una fuente inagotable de inspiración, un elemento ilimitado de ideas y recursos pictóricos o escultóricos con los que investigar la realidad del mundo que nos rodea: sus estructuras ocultas, las metamorfosis de una forma a otra, el movimiento constante e infinito…

La galería Cayón recoge ahora parte de su producción en Pablo Palazuelo: sin principio ni fin, la cuarta exposición individual sobre el autor que acoge en sus salas. Tomando como punto de partida ese interés del artista por la auto creación eterna del universo, propone un recorrido circular por dos espacios que combinan escultura y pintura a partes iguales. En total, 14 piezas de gran formato concebidas durante los últimos 20 años de su vida.

Entre las piezas presentes, Circino IV, perteneciente a su serie de mismo nombre realizada en 2002 e inspirada en un verbo latino. Las formas ovaladas y curvas que desarrolla entonces suponen un avance más en sus investigaciones, pues hasta ese momento se había centrado más en volúmenes con perfiles rectos y con aristas, como se aprecia en Pasiaje IV Muro, también en la exposición.

Las obras seleccionadas para la ocasión revelan la conclusión plástica a la que Palazuelo llegó tras más de 60 años de trayectoria. Un autor que transitó desde la arquitectura –comenzó sus estudios en esta disciplina– a la pintura en la década de los 40, hasta descubrir la tercera dimensión (a partir de 1954). De esta forma, el público podrá explorar la etapa de madurez del autor, gracias a los préstamos de diversos coleccionistas particulares y de la Fundación Palazuelo.

Pablo Palazuelo: sin principio ni fin podrá visitarse desde el 14 de septiembre hasta el 11 de noviembre. SGM

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