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PALABRAS E IMÁGENES CINCELADAS DE LATIFF MOHIDIN


 

Ayer Javier Santiso, economista, profesor universitario y poeta, presentó en el Club Matador de Madrid el libro Mekong del poeta y pintor Latiff Mohidin (Malasia, 1938), del que actualmente se exhibe una exposición en el Centre Pompidou de París, centrada en la producción plástica de la década de los 60, período en el que el pintor malayo viajó por Europa (Berlín, París) y el sudeste asiático. En sus creaciones como también en las imágenes del libro presentado ayer se evoca la conciencia que surgió de su espíritu viajero, a través de formas simbólicas y en diálogo con las vanguardias que se desarrollaron en su espacio geográfico y mental.

Mekong, libro publicadeo por La cama sol, joven editorial con sede en Londres, París, Madrid y Barcelona, está apostando en sus dos años de vida por dar a conocer a poetas internacionales algunos conocidos y otros apenas traducidos al castellano, en un diálogo entre la palabra cincelada de la poesía y las artes plásticas, enriquecidos por la tecnología (realidad aumentada) y un delicada  tipografía. Como sugirió Javier Santiso el hecho de que estos cuidados y bellos libros estén encuadernados sin cortar los pliegos supone para los lectores una oportunidad para que vaya haciendo pausas, reflexionen sobre lo leído y visto, ya sean pinturas, dibujos o esculturas, y cada vez que pasen algunas páginas sepan ir descubriendo uno o varios secretos.

En el prólogo del libro de poemas y pinturas de Latiff Mohidin, Mekong, Javier Santiso destaca la admiración que el poeta malayo, que actualmente vive en Penang, una especie de Habana asiática al norte de Kuala Lumpur, en la península de Malasia, ha sentido por Goethe y por García Lorca, y añade que tanto los poemas como las pinturas que acompañan al libro fueron concebidos hace más de medio siglo.

Junto al poema con el que abre el libro: “Mekong/escojo tu nombre/porque estoy tan solo/voy a sumergir mi torso/en tu lecho/mi pie izquierdo en la luna/mi pie derecho en el sol/dejaré mi corazón derivar/llevado por las olas/mi nombre hacia el estuario/mi voz hacia la montaña/…”, que se inspira en este largo río que atraviesa seis países del sudeste asiático con sus casi 5.000 kilómetros de longitud, Mohidin se inspira en la naturaleza pero también esboza una idea que recuerda a Kavafis en su Viaje a Itaca y también a Heráclito por la importancia del viaje y porque nunca el hombre se volverá a mojar en el mismo río.a

La voz cadenciosa de Latiff Mohidin al recitar tres poemas de Mekong cautivó al medio centenar de asistentes que compartieron unos momentos mágicos de sabiduría, en los que nos habló de paisajes exteriores e interiores para que cada lector complete la sensación de este forjador de palabras e imágenes, en las que casi siempre late el alma de la revelación y haga suya ese entorno habitado por su gran sonrisa en una conversación amigable.

Junto a los poemas y en permanente diálogo con ellos, encontramos un conjunto de una decena de dibujos a tinta sobre papel y otros en color de esa misma década de los años 60, datados como los poemas en Creta, Singapur, Seul, Vietnam o Malasia, que representan la exuberancia de la naturaleza en esos arbustos, árboles y palmeras, pero también el trazo testimonial de su vieja casa o de símbolos orientales, que finalmente terminan siendo una cartografía de sus recuerdos como viajero, abierto a otras culturas e iconografías, pero que ha sabido fijar su atención en lo que nos une para crear instantes fugaces de belleza, de un hombre que sonríe y que tiende su mano al otro. Julián H. Miranda

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