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Miguel Villarino, peón y caballero del «vagamundo»

El artista zamorano, que acaba de ser galardonado con el Premio de Pintura BMW, explica a Ars Magazine los detalles y pormenores de la serie en la que ha estado trabajando durante 2017. Cerca de 20 lienzos, dibujos y grabados componen Trabajos y afanes del vagamundo, aún no finita, en la que persisten sus alusiones al ajedrez y la literatura. La tela premiada es el punto de partida.  


Pintor, grabador y escultor ocasional, Miguel Villarino es un artista con una sólida trayectoria. Su trabajo ha estado siempre vinculado al viaje iniciático, ese recorrido que todo ser humano protagoniza desde que nace hasta que muere, y que le lleva por decenas de laberintos, algunos tan intrincados como el de Ulises hacia su Ítaca natal.

Nuestro artista inició en 2017 su particular odisea con una nueva serie plástica en la que regresa al concepto del «camino del caballero», pero desde una nueva perspectiva. «Si antes el caballero, rebelándose, estaba presto siempre para el combate, ahora ha descendido del caballo para iniciar un viaje por esos campos de batalla con una actitud más tranquila, más contemplativa». Es la madurez del protagonista. ¿Quizá alter ego de su creador?  

Trabajos y afanes del vagamundo comenzó a gestarse el año pasado, sin embargo no fue hasta 2017 cuando el autor comenzó a realizar físicamente las pinturas. De momento ya ha creado 20 obras, entre lienzos, dibujos y grabados, «especialmente xilografías, que me apasionan». Pero no da por terminada la serie. Aún sigue trabajando en ella desde su taller, El Jacalito, situado en las afueras de Madrid.

La primera de estas obras, Del camino y los laberintos, fue premiada el pasado 1 de noviembre por la casa MBW. Villarino ha recibido con entusiasmo y agradecimiento dicho galardón, «pues supone un reconocimiento a muchos años de trabajo y a una trayectoria en la que ha primado la coherencia basada en la construcción de un lenguaje pictórico propio». Ese lenguaje pasa por las formas geométricas, a menudo vinculadas a un tablero de ajedrez y sus piezas. No en vano el juego es el hilo conductor de la obra de este artista, porque qué es la vida sino un juego.     

¿Y qué significa exactamente esa obra primigenia? Según el artista, «Del camino y los laberintos simboliza ese camino de nuestra Ítaca particular de la que habló el poeta. El vagamundo imagina e intuye los laberintos que encontrará a lo largo del camino y que tendrá que atravesar, por eso inicia el viaje con poco equipaje pero decidido y con buen ánimo. Esta obra sería el primer movimiento [apertura española] en esta nueva partida imaginaria de ajedrez que se va a jugar, por tanto el peón/vagamundo avanzan dos casillas».

Dicha pintura se podrá contemplar a partir de enero en la Fundación Carlos de Amberes junto al resto de obras galardonadas por los Premios MBW. Pero esta no será la única exposición que Miguel Villarino tiene prevista para 2018. Hacia mediados de año participará también en una muestra colectiva.

Además, el autor zamorano está inmerso en otro proyecto que tiene que ver más con la educación cultural que con el acto creativo (que nunca abandona). Se trata de una iniciativa que promueve talleres de grabado, exposiciones y encuentros con artistas en Morales de Rey, su pueblo natal, y los lugares aledaños. El II Encuentro de Arte y Naturaleza TESO se celebrará en julio y agosto del próximo año.  Sol G. Moreno  

*Más información en el reportaje sobre su estudio –Peón cuatro rey– publicado en ARS27.   

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