Los sueños de piedra y poesía de Caillois

Los sueños de piedra y poesía de Caillois

Rêveries de pierres: Poésie et minéraux de Roger Caillois presenta varios textos inéditos del poeta francés junto a unas 200 piezas de su colección particular de minerales. El proyecto, organizado por L’ÉCOLE School of Jewelry Arts en colaboración con el Museo Nacional de Historia Natural de París es el resultado de una investigación sin precedentes que podrá verse hasta el 29 de marzo. TEXTO: Kosme de Barañano

Ágata "Río Grande del Sur", (Brasil). Paris, Muséum national d'histoire naturelle, mineral and gem collection © L'ÉCOLE, School of Jewelry Arts. Fotografía: François Farges.
Fluorita "Tule Melchor Múzquiz", (México). Paris, Muséum national d'histoire naturelle, mineral and gem collection © L'ÉCOLE, School of Jewelry Arts.

Roger Caillois (1913-1978) fue un intelectual francés que dedicó parte de su obra a definir los límites entre la naturaleza y el arte. Impulsado por una curiosidad insaciable, mezcla de rigor científico y de una potente imaginación, coleccionó piedras con pasión y erudición durante más de 25 años.

Esta meticulosa contemplación de los minerales, le permitió extraer a la vez de la lengua francesa gran parte de su reflexión poética, con publicaciones como Pierres (1959) ensayos inspirados en su colección de “piedras pictóricas” y L’écriture des pierres (1970).

Llegó a atesorar más de mil ejemplares de minerales, que ahora se conservan en el Museo de Historia Natural (MNHN) de París, junto con algunos de los escritos del poeta. Una selección de estos textos y piedras se exhibe hasta finales de marzo en L’ÉCOLE, gracias a la muestra titulada Rêveries de pierres: Poésie et minéraux de Roger Caillois.

Se trata de un proyecto que exhibe por vez primera los manuscritos recién descubiertos del poeta, junto a una selección de 200 de las piedras que atesoró. Ofrece una visión única de un hombre cuya colección despertó una expresión poética y transformó el mineral en un reflejo de sus pensamientos y aspiraciones más profundas.

Todo comenzó cuando François Farges, uno de los catedráticos del MNHN encontró en 2023 dentro de la Biblioteca municipal de Vichy, la Médiathèque Valéry Larbaud, 11 cajas temáticas –dadas por los herederos de Alene Vichrova, viuda del autor– con manuscritos inéditos, textos mecanografiados, variaciones de textos conocidos, artículos e incluso un índice escrito a mano por el propio Caillois que no se habían catalogado.

Ágata "Explosión nuclear sobre el océano", (Brasil). Paris, Muséum national d'histoire naturelle, mineral and gem collection © L'ÉCOLE, School of Jewelry Arts.
Ágata poligonal "La vulva", (Brasil). Paris, Muséum national d'histoire naturelle, mineral and gem collection © L'ÉCOLE, School of Jewelry Arts.

Aquello fue el punto de partida de una investigación que ahora ve la luz en forma de exposición, comisariada por el propio Farges, y de catálogo (editado por Gallimard). Un diálogo entre ciencia y poesía que se ha estructurado en cinco secciones: “Mitología”, “Física”, “Metafísica”, “Ética” y “Testamento”. Aquí la erudición de Caillois, la fluida complejidad de su escritura madura, fusiona ensoñación poética y perspicacia mineralógica.

El recorrido se plantea como una taxonomía meditativa, donde cada tipo de piedra elegida no es un objeto inerte de curiosidad geológica sino algo que abre una mecha de reflexión. Porque para Caillois, el acto de observar una de estas piezas se convierte en un gesto filosófico. No se trata de una apreciación estética ni de un análisis científico, sino más bien de una hermenéutica contemplativa. Percibe una especie de escritura que precede al alfabeto, un lenguaje mineral inscrito no por intención, sino por fuerzas geológicas

Roger Caillois con una de sus piedras. © P. Tyssandier.

La exposición parisina presenta 182 ágatas y otros cristales de cuarzo, cuyo tamaño varía desde una pelota de tenis hasta un bloque de 40 cm de altura. Destacan las paesinas o calizas que representan paisajes asombrosos, como esa caliza verde d’Arno llamada Naissance du pentagone, varias dendritas impregnadas de vegetación, las ágatas con bandas multicolores o los cuarzos que presentan “los drapeados de una aurora boreal” o “un mar de nubes en una estampa japonesa”.

También resultan sorprendentes Le château, una caliza con dendritas que evoca una fortaleza y pequeñas figuras; o Calligraphie Royale, una placa de ónix brasileño con motivos de cintas. Así como los rebautizados por Caillois “El ojo azul”, “Monóculo y binoculares”, “Pájaro naciente” o “El río Alfeo”.

Ante las vitrinas, conviene dejar que la mirada se pierda en las numerosas placas de ágata y “detenerse en el vuelo inmóvil y la dispersión de confusas nubes oblongas”, como él mismo propugnaba. A veces vaporosas, casi lechosas con sus suaves colores; a veces compuestas de capas claras, finas y densamente tejidas “como la trama de una tela”.

Las cartelas acompañan al espectador con extractos de L’écriture des pierres, una obra que recomiendo empezar por ser más conocida y accesible que Pierres réfléchies, posterior y más nerviosa. También se presentan las “esculturas secretas” que Caillois ensambló a partir de minerales como quimeras improbables, que han sido reensambladas para la ocasión.

Rêveries de pierres invita a soñar ante la belleza de los minerales y la riqueza del pensamiento de quien los coleccionó. Explora este témenos de sus piedras y presenta lo poético, lo emocional, lo inconsciente, lo onírico, lo vertiginoso y lo imaginativo. En una época en la que la destrucción ecológica y el desencanto moral dominan el discurso público, esta exposición demuestra que lo sagrado puede recuperarse mediante la receptividad estética y la sensibilidad simbólica.