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Los ‘objetos de deseo’ de Nicolás Cortés Gallery

Piezas arqueológicas, porcelana china, marfiles y diversos elementos de artes decorativas integran la exposición de verano de la galería madrileña, que incluye además una decena de pinturas de Jordi Mollà y un bodegón recién restaurado de Miguel de Pret.


Unas uvas de pequeño formato dan la bienvenida en Nicolás Cortés Gallery. Son inéditas, o casi, porque es la primera vez que se exhiben al público tras su restauración. Se trata de un racimo pintado por el autor de origen flamenco Miguel de Pret (1595-1644) y recuerda mucho a una composición similar –de dimensiones parecidas– conservada en el Museo Cerralbo.

Justo enfrente, una pintura minúscula con un cuenco de avellanas, nueces y un ratón, ilustra otra tipología de bodegón del siglo XVII. Otra deliciosa escena que precisa de una mirada calmada y serena para ser apreciada con detalle. Igual sucede con un óleo sobre lienzo recién restaurado de Orazio Gentileschi que representa a María Magdalena; hay que acercarse bien para observar cómo el cabello le cae por el cuello o cómo perfila los pliegues del manto.

Estas tres obras representan perfectamente la esencia de Objetos de deseo. Recorriendo Europa, América y Asia, una exposición formada por casi un centenar de piezas de diversa índole y formato con un punto en común: son pequeñas joyas, objetos preciosos coleccionables –tanto clásicos como contemporáneos– que recogen la tradición de tres continentes y tres culturas.

El recorrido europeo comienza con un busto romano y un par de ánforas griegas, origen de nuestra civilización. Continúa con diversas piezas de marquetería, tallas religiosas del XVII –firmadas por José de Mora o La Roldana– y pinturas de autores novecentistas como Joaquín Sorolla o Julio Romero de Torres (entre ellos, un rostro femenino dedicado «al doctor Marañón»).

Este paseo por los «objetos de deseo» europeos culmina con las pinturas de Jordi Mollá, que merecen un capítulo aparte. El actor exhibe por vez primera en la galería, y esta, a su vez, se estrena con obra de un autor vivo (la ocasión lo merecía, dada la larga amistad entre el actor y Nicolás Cortés).

Mollà está vinculado con la tradición por medio de las obras maestras que fotografía –El beso de Klimt, El grito de Munch o La joven de la perla de Vermeer, entre otras–, sobre las que posteriormente pinta y escribe mensajes. Aquí muestra diversas creaciones de su serie I have a vision last night, donde homenajea a pintores como Miguel Ángel o Rafael.

Todas estas piezas europeas coexisten con un sinfín de obras americanas y asiáticas, como cuchillos, figuras de eboraria filipinas, porcelana china o mármoles birmanos, como el Buda del siglo XVIII procedente de un taller de Birmania. Estas ofrecen un interesante recorrido por los objetos, también deseados, de los continentes del otro lado del océano.

La galería no renuncia a mostrar sus piezas más emblemáticas, como la Virgen con el Niño hecha en terracota por Luisa Roldán, La Roldana, o las tallas barrocas en las que está especializada desde hace 30años. Sin embargo, en esta ocasión, ofrece también otras alternativas para abrirse a un público más amplio y buscar nuevos coleccionistas.

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