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LOEWE continúa la apuesta por Karl Blossfeldt

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza acoge un proyecto expositivo de LOEWE Perfumes sobre su fiel apuesta por el fotógrafo Karl Blossfeldt y su naturaleza llena de emoción y de vanguardia.


Tan solo será de un mes de duración, pero el contenido seleccionado por el comisario, Juan Naranjo, es amplio y estudia a fondo la idea del artista. Reúne 40 fotografías del autor alemán que se publicaron en Urformen der Kunst, uno de los fotolibros más importantes del siglo XX, incluido en las más relevantes historias de la fotografía y que forma parte de las colecciones de grandes instituciones como el MoMA.

Desde mi punto de vista es una fotografía inspirada en los clásicos y en el estudio de la botánica documentada pero con un toque de contemporaneidad y modernidad que desvela una sensibilidad emocional muy característica del autor. La excelente calidad del papel y de la impresión de sus sugerentes fotografías acentúa la belleza de sus imágenes en las que, a través del encuadre y de la iluminación, se resaltan los efectos escultóricos y gráficos de las plantas. «Los valores de LOEWE y Karl Blossfeldt son muy cercanos, por eso nuestro director de arte eligió a este autor» comentó Sergio de León, Director de LOEWE Perfumes, «El que compra un perfume LOEWE 001 se lleva una obra de arte» añadió. En la exposición, las imágenes se han organizado en una serie de ámbitos que agrupan formal y temáticamente sus potentes imágenes donde utiliza cada planta descontextualizada de su espacio natural para revelarnos la estética que tiene cada una en sí misma.

Blossfeldt empezó a estudiar escultura en 1881, un periodo en el que la naturaleza se convirtió en fuente de referencia para los grupos artísticos más innovadores como los pertenecientes al Modernismo. En su época de profesor de la Escuela del Museo Real de Artes Aplicadas de Berlín, empezó a utilizar la fotografía con fines pedagógicos, registrando los especímenes de plantas que encontraba en sus excursiones al campo. Este particular y singular herbario fotográfico que realizó durante más de 30 años le llevó a convertirse en uno de los fotógrafos más importantes de La Nueva Objetividad. Sus fotografías se asociaron a esculturas africanas y fueron fuente de inspiración para diseñadores industriales y creadores de La Bauhaus. En definitiva mostró la belleza de lo natural, valor que está muy presente en los debates y reivindicaciones contemporáneas. A pesar de su aparente clasicismo, fue completamente innovador. Como decía Guillermo Solana, director del Museo Thyssen, “es clásico y misterioso a la vez”.

Hasta el 6 de octubre de 2019

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