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LEANDRO ERLICH PONE MÚSICA AL PAISAJE NAVARRO CON ‘VALKIRIAS DE OTAZU’

El artista conceptual argentino presenta su instalación sonora, creada específicamente para la Fundación de arte Kablanc Otazu y presentada en la primera edición de Otazu Artweekend junto a obras de David Magán y Luis Felipe Ortega.

Arte y música, instalación y happening se unen en Valkirias de Otazu, la obra de grandes dimensiones que Leandro Elrich ha presentado en el señorío navarro. Visualmente parecen vallas de colores dispuestas consecutivamente, pero esconden 80 cilindros de aluminio perfectamente afinados que reproducen una de las estrofas más célebres de la obra maestra de Wagner: la cabalgata de las valkirias del tercer acto de Die Walküre. La instalación funciona por tanto como una caja de música silenciosa, que no se activa hasta que el espectador se decide a golpear el muro de tubos metálicos sonoros. “Se trata de una pieza cuyo título es una instrucción para el público y un deseo para el artista. Llama a la acción y funciona solamente al correr, de ese modo la música se activa y la obra cobra sentido”, explica el propio artista.

Esta monumental obra se presentó durante la primera edición de Otazu ArtWeekend y es la primera instalación permanente de Elrich en nuestro país. Como en otras ocasiones, el autor argentino busca la participación del espectador, que debe interactuar con la pieza mediante una vara de aluminio, correr y golpear las cilindros como si de un xilófono se tratase.

Tan singular pieza se exhibe en las dependencias de Bodegas Otazu y es, desde el pasado domingo, la nueva obra que se ha sumado a los fondos de la Fundación de arte Kablanc Otazu dirigida por Guillermo Penso. Frente a ella, se puede ver El color de nuestras vidas, esas enormes cajas de vidrio llenas de aguas agitadas por obra y gracia del artista chileno Alfredo Jaar. Ambas obras ilustran el interés de esta bodega por el arte, pues desde 2015 promueve un Premio Internacional de Arte Contemporáneo y se suma a la iniciativa de BIENALSUR. Esta Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur está promovida por Aníbal Jozami y tiene como objetivo buscar sinergias entre los distintos países de la región latinoamericana. Cerca de 30 naciones de América, Europa e incluso África celebran simultáneamente eventos culturales y presentan proyectos innovadores.

Entre las trabajos presentados durante el fin de semana en la bodega navarra, cabe destacar la obra de David Magán The secret behind the barrel, en la que combina su labor creativa con la experimentación como enólogo. Magán ha reinterpretado la estética de la barrica de roble a través de una escultura virtual que flota en el centro de una pantalla (pero que cambia de lo etéreo a lo físico en cuanto se rodea la obra). “Mi preocupación desde el principio fue encontrar el color del vino y reflejarlo visualmente”, confiesa Magán. Al final lo consiguió empleando las duelas de madera teñidas del tono rojizo que las uvas dejan durante el proceso de maceración. También mexicano Luis Felipe Ortega presentó su trabajo Desayuno para Dino Campana, en la que muestra su pasión por el poeta maldito italiano.

La Fundación Kablanc Otazu tiene por objetivo la gestión y dirección de actividades culturales dentro del señorío. En su interior atesora obras de autores tan conocidos como Anish Kapoor, Ai Weiwei, Julian Opie, Manolo Valdés, Ignasi Aballí o Daniel Canogar. Para disfrutar del arte y maridarlo con vino. SGM 

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