En Mercado

Las tablas españolas rompen el mercado

El pasado 5 de julio se subastó en Christie`s Londres una pintura del pintor Miguel Ximénez (activo entre 1462-1505). Se trataba de una tabla de 111.1 x 96.8 cm que representaba El Juicio Final con san Miguel pesando las almas. Una pieza de gran belleza y en perfecto estado de conservación, suponemos que gracias a una cuidada restauración. La procedencia de la pintura proporcionaba un plus a su valía, pues formó parte nada menos que de la colección del marqués de Casa Torres, a la que pertenecieron obras tan significativas como la Cabeza de venado de Velázquez o el retrato de Floridablanca de Goya, cuadros que en la actualidad pertenecen por donación al Museo del Prado.

El precio estimado de salida oscilaba entre las 600 y las 800.000 libras, y se remató en 668.750, una cifra considerable si la comparamos con otra tabla de su taller subastada en Nueva York en la misma casa en 2007 (ver aquí) y que fue valorada entre los 30 y los 50.000 dólares. Pero más llamativo aún es el hecho de que cuando El Juicio Final con san Miguel pesando las almas dejó de formar parte la colección Casa Torres, de donde pasó a un coleccionista británico, lo hizo a través de una casa de subastas en España (Fernando Durán, subasta del 16 de diciembre de 2009, lote 113), atribuido al círculo de Bartolomé Bermejo y donde alcanzó la modesta cifra de 60.000€, lo que viene a confirmar que el mercado internacional vuelve a ser un magnífico mercado para las tablas españolas del siglo XV.

Miguel Ximénez, natural de Pareja (Guadalajara), desarrolló su carrera artística en Aragón, donde está documentado entre 1462 y 1505. Colaboró activamente con Martín Bernat (documentado entre 1450-1505) y alcanzó una gran reconocimiento, hasta el punto de ser nombrado pintor de Fernando el Católico en 1484. Entre sus obras más destacadas destacan el Retablo de la Piedad, san Miguel y santa Catalina que realizó para Egea de los Caballeros y que hoy se conserva fragmentado entre el Museo del Prado y el palacio arzobispal de Zaragoza. Su producción denota además un conocimiento directo de la obra de Bartolomé Bermejo (Córdoba, hacia 1440-Barcelona, hacia 1500). Buena prueba de ello es la tabla ahora subastada, cuyos grupos de personajes de la parte inferior de la composición –tanto las almas salvadas como las condenadas– recuerdan a los modelos del cordobés, presentes en tablas como El descenso de Cristo al Limbo del Museo Nacional de Arte de Cataluña.

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