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La realidad infinita según Gonzalo Sicre

La galería My Name’s Lolita Art, afincada en Madrid, expone la obra de Gonzalo Sicre desde el 9 de mayo bajo el título El mapa infinito. Su pintura, clasificada como Neometafísica, muestra escenas de gran simplicidad y limpieza donde a la figura humana se le confiere el anonimato y las sensaciones atmosféricas son las que mandan.


El mundo de la cultura en Madrid está demostrando su resiliencia. La prolongación de una situación en la que aún no podemos disfrutar del arte en primera persona no ha impedido a la galería My Name’s Lolita Art el sacar adelante una nueva propuesta junto con uno de sus artistas, Gonzalo Sicre. El 9 de mayo inauguraron El mapa infinito, una exposición monográfica del autor, a través de la plataforma de Google Poly. Esta herramienta nos permite no solo recorrer el espacio de la galería transformado en un render tridimensional en nuestros ordenadores, sino  también contemplar la disposición de las piezas y, quizá lo más relevante, su escala.

La obra de Sicre se incluye dentro de la corriente denominada Neometafísica, surgida a finales de los años 1980 y comienzos de 1990 como respuesta a un Neoconceptualismo que dominaba la escena artística en aquel momento. Además del artista que nos ocupa, también forman parte de esta tendencia Mateo Charris, otro de los artistas de My Name’s Lolita Art, o Dis Berlin, pseudónimo de Mariano Carrera Blázquez. El término fue acuñado por Juan Manuel Bonet, crítico de arte, al escribir una reseña sobre la exposición El retorno del hijo pródigo en la Galería Buades en Madrid en 1991.

Su pintura cuenta con un aire entre melancólico y misterioso, y siempre presta especial atención a las composiciones, que beben en gran medida de la fotografía. Ya sea retratando paisajes –urbanos o naturales– o interiores, cada elemento del cuadro parece estar en su lugar por una razón concreta y de peso. Es habitual que los objetos sean el punto focal de una pieza, y cuando aparece la figura humana es siempre de forma anónima, de espaldas o con los rasgos desdibujados.

La serie de pinturas que conforman El mapa infinito representan un amplio abanico dentro de su corpus, donde la pieza más impresionante es el dibujo –hecho poco habitual en el panorama actual, pero que guarda coherencia con la composición de la muestra, en la que abundan los carboncillos y grafitos– que da título a la exposición. El monumental lienzo de 2 por 4 metros representa una cordillera nevada, motivo que hace su aparición en otras obras como Ensayo sobre el infinito Metafísico leyendo El Aleph. La referencia a la novela de Borges también la encontramos en el texto que el artista ha escrito para el catálogo. Sicre es un pintor de realidades –nostálgicas, serenas o desasogantes– y, a través de la comparativa con el recopilatorio de cuentos del escritor argentino, pone de manifiesto que la comprensión de todas ellas no es posible sino a través de pequeños fragmentos, visiones pasajeras y aisladas, que conforman un total inaprensible.

Se ha hablado mucho en las últimas semanas sobre la idoneidad de un medio virtual para el disfrute del arte, y aunque el consenso ha sido que no es posible reemplazar la sensación que genera una pieza en directo, también se ha considerado que puede ser una herramienta muy útil si se combina con la experiencia tradicional. De esta manera, My Name’s Lolita Art ha anunciado que la muestra podrá ser visitada físicamente a partir del 26 de mayo. Eso sí, con cita previa.

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