En Mercado

La numismática toma el pulso al mercado en Europa y América

Piezas de oro y billetes españoles impulsan el mundo numismático en la primavera. Sendas monedas de 80 liras de 1821 –ofrecida por 70.000 euros– y 50 dólares octogonal de 1915 –estimada en 110.000 euros– se convierten en los protagonistas de la temporada.


Dos citas notables coinciden a mediados de mayo en el mundo de la numismática. La primera, los días 14 y 15, tendrá lugar en San Marino, donde la casa Nomisma celebra un atractivo remate de casi 2.000 lotes. Tras dos centenares de piezas clásicas procedentes de Grecia y Roma, entra de lleno en un conjunto interesante de monedas del mundo –unos 300 lotes– y continúa con un llamativo elenco de moneda italiana.

Hay más de 20 lotes con una salida cercana a los 20.000 euros. Del primer apartado, destacan las piezas de la República Romana, sobre las que sobresale un denario de Julio César de ceca itinerante, que conmemora sus éxitos militares. Es un ejemplar muy raro que presenta una pátina muy bella. Sale por 20.000 euros. También llaman la atención dos rarísimas piezas de una calidad espléndida y de Victor Manuel I; se trata de las 80 y las 20 liras de 1821, que salen con un precio inicial de 70.000 y 40.000 euros respectivamente.

Sin apenas tener tiempo para pestañear, los días 15 a 17, la casa alemana Dr. Busso Peus Nachf celebra un remate donde podemos encontrar unos 2.800 lotes. Hay de todo, desde moneda antigua o del mundo, hasta notafilia y mucha moneda local. Destacan los 20 marcos de 1872 de Ernesto II de Sachsen con una salida de 48.000 euros y una estimación de 60.000. Asimismo, llama la atención por la extraordinaria calidad y detalle de la acuñación, un ducado de 1753 de Bamberg de Franz Konrad (cuya salida es de 6.000 euros y su estimación 7.500).

Una semana más tarde, hay que fijar la mirada en Suiza. Sincona presenta una subasta con varias jornadas: los días 20, 21 y 22 de mayo. Más de un millar de lotes de monedas de oro saldrán a pujas, a las que se sumarán 200 piezas norteamericanas y 2.300 monedas y medallas del mundo, sin olvidar un apartado para el oro y la plata bullion (400 ejemplares). Destacan los 20 francos suizos de 1871 que salen por 45.000 francos suizos y unos 50 dólares de 1915 de San Francisco (60.000 francos suizos de salida). A ellos se suman un rarísimo 5 dólares de 1813 de Philadelphia, 100 schilling austriacos de 1938 excepcionales y 10 ducados de Hungría acuñados en 1671, todos con una salida de 50.000 francos suizos.

Al día siguiente, la atención numismática se centra al otro lado del Atlántico. Stacks Bowers Merena celebra cuatro sesiones en Baltimore focalizadas en más de un millar de monedas norteamericanas. Entre las piezas especiales, cabe mencionar un centavo de 1859 en calidad flor de cuño que se estima en 5.000 dólares, y un dólar de 1836 estimado en 6.000 dólares (a pesar de estar reparado, cosa que el mercado en general y el norteamericano en particular penaliza mucho). Pero, sin duda, la sesión que acaparará todas las miradas será la segunda, con lotes cuya estimación se mueve entre los cuatro y los cinco dígitos. En ese contexto hay que mencionar la moneda octogonal de 50 dólares de 1915 S, extraordinariamente conservada, que tiene una estimación de 110.000 dólares; otra de cuatro dólares de 1879 en calidad flor de cuño que tiene una estimación de 200.000 dólares; y un rarísimo cuarto de dólar de 1916 en inmejorable condición estimado en 80.000 dólares.

Finalmente en Europa, concretamente en la península, se celebrará una subasta especial de billetes. El próximo 6 de junio Cayón Subastas ofrece casi 1.000 lotes que abarcan todo el espectro de la notafilia española, empezando por los raros Vales Reales de finales del siglo XVIII hasta las emisiones de Juan Carlos I. Varias colecciones presentan emisiones completas –con todas las letras de las series–, errores de impresión y numeración, así como varios billetes raros y escasos clásicos o del siglo XX. Especial mención merece el billete de 50 pesetas de 1906, un ejemplar no emitido, que tiene una salida de 18.000 euros; también el llamado ‘Dama de Elche’, las 100 pesetas de 1938 que salen por 6.500 euros; las raras 1.000 pesetas de 1937 impresas en Italia, que muestran como motivo principal a Carlos I (salida de 5.000 euros); las 1.000 pesetas de 1895, que exhiben a Cabarrús; y un facsímil enmarcado con las firmas originales del Rey Juan Carlos I, el Interventor, el Cajero y el Director del Banco de España.

Asimismo, destacan los primeros lotes ya nombrados: los Vales Reales. Son considerados la prenotafilia actual. Surgieron como solución financiera para poder obtener una fuente de ingresos suficientes para sostener los diferentes frentes que tenía España, en especial gastos militares. Una idea que se adjudica a Francisco Cabarrús; el emitir papel moneda comprometiéndose a la redención del principal a largo plazo y los intereses que se establecieran.

Por Real Cédula de 20 de septiembre de 1780, se reguló la fórmula ideada para obtener recursos, ordenar el procedimiento del pago de intereses y las renovaciones de la documentación, así como la obligación de tomarlos como dinero efectivo y medio de pago. El valor de los Vales debía tomarse por su facial más los intereses vencidos. Además se castigaba su falsificación con la misma dureza que la de moneda. Es decir, que era moneda legal pero en papel. El primer billete español.

Tras la primera emisión siguieron varias, ya que fue un recurso de gran éxito. El mundo era muy dinámico y se estaba configurando un nuevo sector financiero, por eso surgió la necesidad de crear el Banco Nacional de San Carlos, con la misión inicial de asumir la gestión de dichos Vales Reales. Pronto debió asumir su impresión y diseño la Real Calcografía, creada en 1789 bajo la protección del Conde de Floridablanca. Años más tarde, ese Banco se transformaría en el Banco Español de San Fernando, que de nuevo mudaría hasta llegar al Banco de España actual.

Los ocho lotes de Vales Reales que saldrán a subasta en Cayón son un grupo muy notable. El Banco de España no parece contar con ningún ejemplar en su colección, y en el inventario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando solo constan cuatro ejemplares distintos. Juan Cayón

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